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Comentarios del Secretario de Justicia de los Estados Unidos Eric Holder en el almuerzo de Promoción de Justicia Social de la Asociación Federal de Abogados
Detroit, MI
United States
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17/02/2010

Gracias, Barb [McQuade].  Gracias por sus gentiles palabras, y también deseo agradecerle por darme la bienvenida a su ciudad.

 

Esta tarde, tendré el honor de ser testigo de la juramentación de Barb como la primera Fiscal Federal para el Distrito Este de Michigan.  Ella ya ha asumido esta función con la misma energía, integridad y dedicación que distinguió su carrera como fiscal federal.  Estoy seguro de que será un fuerte agregado a la comunidad de Fiscales Federales, así como a esta región.  Y, con su liderazgo, tengo toda la confianza de que una gran fiscalía será aun mejor.  

 

Hoy, también me complace acompañarlos en prestar reconocimiento a Kathleen Straus y en celebrar el ejemplo de servicio público reflejado en la vida y carrera de Wade McCree.  Me complace especialmente que varios miembros del Juez McCree nos acompañen hoy.  Ustedes son, y siempre serán, una parte de la familia del Departamento de Justicia.  

 

Ingresé al Departamento apenas meses antes de que Wade McCree comenzara su periodo como Abogado General de nuestra nación.  Tengo ahora el gusto de trabajar con su nieto, Aaron, quien trabaja como consejero en mi oficina.  Estoy agradecido por el compromiso permanente de la familia de McCree hacia el Departamento de Justicia, y deseo agradecerles por incluirme en esta maravillosa tradición anual.  Y deseo agradecerles por Aaron - ya es un gran abogado y, en la tradición de su familia, será un gran líder en la comunidad legal y en nuestra nación.  

 

Cada año, este almuerzo provee una oportunidad importante para que las comunidades cívica, académica y legal de Detroit reflexionen sobre el poder y la importancia del servicio público, y para recordar el trabajo que distinguió la carrera de Wade McCree y definió su vida.  Su ejemplo nos recuerda que los aportes de una única persona pueden permitir un cambio positivo en vidas de toda una nación.

 

En la historia de esta ciudad, así como en la historia del Departamento de Justicia de nuestra nación, el liderazgo de Wade McCree sobresale.  En 1948, llegó a Detroit con una Estrella de Bronce de la Segunda Guerra Mundial, un diploma de abogado de Harvard, y el sueño de utilizar sus destrezas y capacitación para resolver las inequidades e injusticias de su época.  No demoró para que sus habilidades capturaran la atención del Gobernador G. Mennen Williams y, algunos años más tarde, del Presidente John Kennedy.

 

Wade McCree pasó casi una década en el gobierno de Michigan, más de 15 años como juez federal, un periodo como Abogado General de los Estados Unidos, y el resto de su vida como profesor de leyes de la Universidad de Michigan.  Era conocido por su mente brillante, su criterio sólido y su utilización inspirada del lenguaje.  De hecho, su talento para componer versos jocosos en la magistratura motivó su apodo, "Poeta laureado del sexto circuito".  Si bien podía jugar con sus palabras, siempre abordó sus responsabilidades, argumentos, fallos y lecciones con la solemnidad del deber y un claro sentido del propósito.

 

Hace años, tuve la suerte de ser testigo directo de esto.  En 1977, cuando el Presidente Carter designó a Wade McCree para el puesto de Abogado General, yo era fiscal federal en la Sección de Integridad Pública del Departamento de Justicia.  Acababa de salir de la escuela de leyes – era un abogado joven e idealista y Wade McCree era la personificación de las cualidades que yo, como un joven afroestadounidense, esperaba emular como abogado.

 

Los años en que ocupó el cargo de Abogado General fueron años difíciles, tanto para el Departamento como para nuestra nación.  En ese entonces, como ahora, la Oficina del Abogado General trataba de los problemas legales más novedosos y, con frecuencia, más complejos de la época.  En apenas cuatro años, Wade McCree argumentó 25 casos ante la Corte Suprema de los Estados Unidos, incluido el caso de cintas de audio de Nixon y el caso Bakke.   Bajo su liderazgo, la oficina del Abogado General prosperó.  Aun prospera hoy, bajo el liderazgo de Elena Kagan, cuya propia carrera y compromiso al servicio son un reflejo de los del Juez McCree, en quien se inspiró.

 

Cierta vez, el Juez McCree describió la emoción de trabajar en el Departamento de Justicia de la siguiente manera: Dijo, “vivimos la emoción de estar en el ojo del huracán".

 

Les aseguro que, en el Departamento actual, estas palabras siguen siendo ciertas.  Y si bien muchas de las tormentas legales que vivió el Departamento de Justicia ya han pasado, han emergido nuevas.  Enfrentamos nuevos retos legales, nuevas misiones y nuevas amenazas a la seguridad de nuestra nación.

 

Ante estos desafíos, tenemos la oportunidad, y la obligación, de elegir la colaboración y el compromiso cívico en lugar del cinismo y la crítica.  Tenemos la oportunidad de servir y facultar a otros, y de promover la causa de la justicia.  Aquí, en Detroit, en este momento tan difícil, ustedes tienen la oportunidad de aprovechar este momento y demostrar todo lo que se puede lograr cuando trabajamos unidos, cuando exigimos más de nosotros mismos y de nuestros líderes, cuando ponemos a nuestras comunidades delante de nuestras propias personas.

 

No nos olvidemos que nuestro país se ha fortalecido no solo porque generaciones anteriores de estadounidenses abrazaron las nociones de servicio y sacrificio tan necesarias en otros momentos de crisis.  Wade McCree lo hizo.

 

Somos partes de una sociedad en recuperación, una recuperación que requiere la participación firme del pueblo de los Estados Unidos.  Nuestra grandeza como nación se define por el trabajo de nuestros ciudadanos, del cual depende.  Una y otra vez, nuestra nación ha sido elevada por quienes se sacrificaron y respondieron a la llamada al servicio público.  En su época, Wade McCree respondió a esta llamada.  Kathleen Straus, como muchos otros presentes hoy, también lo hizo.  Debemos seguir adelante con estas iniciativas y ese trabajo.  Debemos reconocer nuevos desafíos y vencerlos.  Debemos hacer preguntas difíciles sobre nosotros mismos y estar preparados para enfrentar verdades difíciles.  Debemos tener fe de que, algún día, trabajando unidos, la realidad de nuestra nación pueda coincidir con nuestras esperanzas y nuestros sueños.  Y debemos creer que la participación de personas comprometidas - como Kathleen Strauss - tiene el poder de convertir la promesa de la justicia en realidad y nuestra nación en un mejor lugar.

 

Sé que el verdadero progreso no ocurrirá rápidamente o fácilmente para esta ciudad o esta nación.  Y estoy seguro de que no avanzaremos - y no podremos hacerlo - si no buscamos maneras nuevas, más creativas y colaborativas de trabajar el uno con el otro y servir a otras personas.

 

En cada generación, personas de principios - armadas con poco más que sus convicciones, su sentido del propósito y su espíritu de esperanza - triunfaron sobre los males y las inequidades de su época para ayudar a crear un Estados Unidos mejor.  Cada uno de nosotros ha pasado por la puerta de posibilidad que estos líderes abrieron para nosotros.  Yo he pasado por puertas abiertas por el Juez McCree y permanezco bajo su cuidado.  Tenemos la responsabilidad de garantizar que este progreso continúe, y debemos trabajar en proteger y ampliar los logros arduos obtenidos por nuestro país.  En este momento, es mucho lo que hay en juego.  Nuestra seguridad, nuestra prosperidad y las necesidades de nuestros ciudadanos más vulnerables están en juego.

 

El tipo de servicio público ejemplificado por la labor de Wade McCree y Kathleen Strauss suele no ser un camino fácil.  Pero en mi experiencia, los beneficios bien valen los desafíos, ya que dicho servicio provee algo muy raro: la oportunidad de contribuir a un propósito más alto y promover la causa de la justicia.

 

No existe trabajo más importante, más gratificante que este.  Es el trabajo que eligieron Wade McCree y Kathleen Strauss.  

 

El servicio público nos permite proporcionar significado a los ideales que animan nuestras leyes y realizar una llamada a nuestra nación para que apunte más alto, se vuelva mejor y haga más por quienes fueron dejados afuera o pasados por alto.

 

Durante una carrera mayormente en el servicio público, estas son las oportunidades que encontré.  Y son las mismas oportunidades que Wade McCree aprovechó.  

 

Sin embargo, debemos ir más allá de la conmemoración de logros del pasado.  También debemos trazar nuestro itinerario para días futuros.

 

Juntos, estamos al comienzo de una década nueva y el comienzo de un nuevo capítulo en la historia de nuestra nación.  Este es un momento de gran posibilidad.  A pesar de los retos enormes y sin precedentes que enfrentamos, tengo esperanza.  Y ocasiones como esta, entre personas comprometidas con el bien público y nuestra búsqueda permanente de la justicia social, hacen que sea especialmente optimista.

 

Nuevamente, gracias por invitarme a compartir este momento.  Estoy ansioso por ver el trabajo que seguiremos haciendo, el futuro que crearemos, y la nación en la que ciertamente nos convertiremos.

 

Gracias.