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Comentarios preparados para discurso del Secretario de Justicia de los Estados Unidos Michael B. Mukasey en su ceremonia de despedida (08-01-2009)
United States
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Sello del Departamento de Justicia

Comentarios preparados para discurso del Secretario de Justicia de los Estados Unidos Michael B. Mukasey en su ceremonia de despedida

Buenos días. Gracias a todos por venir.

Antes de iniciar mis comentarios, deseo dedicar un momento y agradecer específicamente al Secretario de Justicia Adjunto de los Estados Unidos por los servicios prestados al Departamento. Si bien supo desde el comienzo que sólo ocuparíamos nuestros cargos por un tiempo limitado, y aunque el proceso de confirmación acortó dicho periodo aún más, Mark estuvo dispuesto a renunciar a un nombramiento vitalicio como juez federal por el bien del Departamento y de este país. Aportó inteligencia, ingenio, integridad y ética laboral de primera clase a su trabajo, en gran beneficio del Departamento y mío, personalmente. Si bien no habrá una ceremonia formal de despedida para Mark, quiero anunciar hoy que le entregaré, en una ceremonia privada, el premio Randolph, el cual es el mayor premio que puedo otorgar a un empleado del Departamento. Por favor, acompáñenme en agradecer a Mark por sus servicios.

También deseo agradecer a mi familia, quien, lamentablemente, no recibirá ningún premio formal. Mi esposa, Susan, quien realizó los más grandes sacrificios en los últimos 14 meses, sin hablar de los sacrificios que había realizado por mí antes de eso; mi hija Jessica, quien se encuentra presente, y mi hijo Marc, quien lamentablemente no pudo concurrir. Soportaron tanto mi ausencia como mi presencia ocasionalmente distraída, así como las tensiones inevitables que acompañan a la vida pública, todo sin ninguno de los beneficios psíquicos que yo obtuve debido a mi función.

Hace 14 meses, en este mismo salón, juré proteger y defender a la Constitución, el mismo juramento realizado por quienes me precedieron como Secretarios de Justicia de los Estados Unidos y por todos los abogados y agentes del Departamento. Además de realizar mi juramento ese día, les prometí, entre otras cosas, utilizar toda la fuerza de mi mente y de mi cuerpo para ayudarles a seguir protegiendo la libertad y la seguridad del pueblo de este país, y sus derechos civiles y libertades; de aceptar el consejo, no sólo de mi propia visión interna sino también de la de ustedes; y de brindarles el liderazgo que merecían. No estoy aquí para rendir cuentas de si cumplí con dicho juramento y dicha promesa; esa tarea le pertenece a otros; sino para agradecerles por ayudarme a intentar cumplir con dicho juramento y dicha promesa.

Ese día, como ahora, el Salón Grande estaba bastante lleno. Me complació el hecho en ese momento, aunque, pensándolo bien, gran parte de lo que atrajo a las personas aquí ese día puede haber sido simple curiosidad: ¿Cómo será el tipo nuevo? Hoy, espero que un poco de afecto y, tal vez, respeto, puedan tener más que ver con la cantidad de presentes. Pero, también puede tratarse nuevamente de curiosidad. ¿Puede el Secretario de Justicia de los Estados Unidos terminar un discurso y mantenerse en posición vertical?

Cuando llegué aquí hace 14 meses, era nuevo a este edificio. Si bien fui Fiscal Federal Auxiliar hace muchos años, nunca había trabajado aquí en
el edificio principal del Departamento de Justicia. Aprendí, por supuesto, que si bien este edificio tiene un cartel que dice "Departamento de Justicia" en su exterior, el Departamento es mucho más que lo que ocurre aquí en Washington, con la debida importancia que tiene (ya hablaré al respecto en un rato). El ejército que es el Departamento de Justicia opera principalmente en el campo, en lugar de en su sede principal. Para la mayor parte del pueblo estadounidense, el rostro de la Justicia - "justicia" tanto con "J" mayúscula como minúscula - es lo que ven que ocurre en sus propias comunidades, mucho más que lo que ocurre aquí.

Eso incluye lo que el ve el pueblo estadounidense en el trabajo de los fiscales y los agentes de las fuerzas del orden público que componen este Departamento - en el Buró Federal de Investigaciones [Federal Bureau of Investigation (FBI)], el Buró de Control de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego [Bureau of Alcohol, Tobacco and Firearms (ATF)], la Administración de Control de Drogas [Drug Enforcement Administration (DEA)], el Servicio de Alguaciles y las Fiscalías Federales. También incluye las actividades de quienes operan fuera de la vista del público, pero de quienes depende gran parte de nuestra seguridad; por ejemplo, los hombres y mujeres del Buró de Prisiones que se ocupan de los miembros de nuestra sociedad cierta vez notorios, pero con demasiada frecuencia olvidados.

Hice lo posible durante mi mandato, aunque fue breve, de salir del
edificio principal del Departamento de Justicia
y visitar a la mayor cantidad de componentes, dependencias y Fiscalías Federales posible. Durante cada una de esas visitas, encontré al grupo más talentoso y dedicado imaginable, y volví agradecido de que estas fueran las personas que son el rostro del Departamento de Justicia para la mayor parte del mundo exterior.

En este edificio, por supuesto, no encontré menos. Tuve el gran placer, aunque a veces acogedor, de trabajar lado a lado con un grupo de los profesionales legales más talentosos que se podría imaginar - personas que podrían haber tenido vidas más cómodas en el sector privado, ciertamente vidas más lucrativas y menos estresantes, pero que eligieron, en lugar de ello, aplicar sus talentos y capacidades considerables aquí, con altos estándares y con todo su corazón. Por ello, también, estoy profundamente agradecido, tanto como colega del Departamento de Justicia [Departament of Justice (DOJ)] como ciudadano estadounidense.

Fueron 14 meses llenos de acontecimientos, algunos enteramente satisfactorios, otros tal vez no tanto, pero todos con alguna forma de satisfacción. En la primera categoría, ayudamos a construir un marco institucional que protegerá a nuestra seguridad nacional, sin dejar de preservar el compromiso de nuestra nación con los derechos civiles y las libertades civiles. Ayudamos a actualizar la Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera para tratar de las formas modernas de comunicación utilizadas por nuestros enemigos y para cubrir otras brechas asociadas a la inteligencia. E implementamos directrices nuevas consolidadas para las operaciones nacionales del FBI. Dichas directrices ayudarán al FBI a seguir siendo la dependencia de resolución de delitos de primera clase que siempre ha sido. También permitirán la continuidad de su transformación en una organización de primera clase de recopilación de inteligencia y un miembro hecho y derecho de la comunidad de inteligencia que ha ayudado a asegurar que este país no sufriera un ataque terrorista desde el 11 de septiembre de 2001.

Otro acontecimiento perteneciente a la primera categoría enteramente satisfactoria fue el papel del Departamento en las elecciones históricas de noviembre pasado. El Departamento ocupa un papel importante en asegurar tanto el acceso a la votación como la integridad de la misma, de modo que las elecciones sean un reflejo de la voluntad del pueblo, y para que todos los ciudadanos de este país puedan mantener su confianza en nuestro sistema de gobierno. Ese trabajo no sólo es importante, sino también, a su propia manera, peligroso. Es obvio hasta el punto de la
redundancia decir que las elecciones son inherentemente acontecimientos políticos, pero con ello, existe un peligro no siempre obvio de que nosotros mismos caigamos en territorio
partidista.

Sin embargo, logramos navegar estos peligros con éxito, haciendo lo que hacemos mejor: obviando las presiones políticas y las críticas inevitables, y siguiendo únicamente el camino por el que nos llevaban los hechos y la ley. Si bien el día de elecciones es sólo eso - un día - para que todo salga bien ese día, como ocurrió mayormente en las últimas elecciones, se requieren años de planificación cuidadosa y trabajo arduo de muchas personas en el Departamento, desde la División de Derechos Civiles a la División
Criminal, desde las Fiscalías Federales al FBI.

Como sugerí hace algunos momentos, no todas las noticias a lo largo de los últimos 14 meses fueron buenas. Oímos alegatos, y vimos revelaciones, de funcionamiento bajo influencia política dentro del Departamento, principalmente en las contrataciones, y de otras desviaciones de procedimientos establecidos y estándares profesionales aceptables. Por suerte, logramos un poco de satisfacción incluso de estos episodios dolorosos. Después de todo, muchas de las revelaciones y soluciones partieron del propio Departamento. Y en los casos en que se justificaban investigaciones, el Departamento demostró que es capaz de realizar la revisión necesaria de la conducta y las prácticas de su propia gente y de terceros.

También hemos respondido a estos alegatos perturbadores cambiando políticas y procedimientos. Instituimos reglas que limitan el contacto entre el Departamento y la Casa Blanca en casos en curso; restauramos el papel de los abogados de carrera en la toma de decisiones relativas a contrataciones en los Programas de Honores y de
los Internos Legales de Verano; y tomamos medidas para asegurar que las decisiones de contratación y reclutamiento en todo el Departamento se tomen con base en los méritos, sin tener en cuenta ninguna consideración inapropiada, ya sea política, edad, raza u orientación sexual.

Como resultado de estas reformas, confío en que el Departamento crece con fuerza actualmente, y que los problemas institucionales que identificamos no volverán a ocurrir. Como resultado de estas reformas, han
disminuido las críticas externas que causaban distracción, y la atención ha vuelto a su lugar: al trabajo valioso y competente que todos ustedes realizan, y siempre han realizado.

Al tomar los pasos necesarios para corregir los errores del pasado, debemos tener en cuenta dos lecciones importantes. En primer lugar, podemos estar justificadamente orgullosos del hecho de que los propios mecanismos e instituciones del Departamento de Justicia lograron tratar, y pueden seguir tratando, de estos problemas. En segundo lugar, al hacerlo, debemos ocuparnos de los mismos tanto firmemente como con justicia, teniendo debidamente en cuenta no sólo cómo las decisiones pueden parecer en la calma relativa de la paz, retrospectiva perfecta y tiempo ilimitado para la reflexión, sino también cómo pueden haber parecido en medio de la agitación y el riesgo que prevalecían en el momento en que algunas de dichas decisiones fueron tomadas.

Aquí, hablo principalmente, aunque no exclusivamente, de decisiones tomadas por abogados de seguridad nacional tanto dentro como fuera del Departamento. La presión ejercida sobre estos abogados después de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 fue inmensa: Había poco tiempo, mucho que perder, y gente de todo el espectro político les pedía que proveyeran flexibilidad legal máxima a formuladores de políticas y operadores.

No sorprende que algunas de las decisiones tomadas por estos abogados bajo dichas circunstancias fueron equivocadas y que, cuando fueron analizadas más tarde con cierta calma, requirieron corrección, lo cual el propio Departamento hizo. Pero, es una cosa analizar y, cuando corresponda, corregir el trabajo de un abogado, y otra someter dicho trabajo a cuestionamientos sin tener en cuenta las circunstancias o la buena fue en que fue realizado. A largo plazo, dicho tipo de escrutinio sólo dificultará que los abogados logren proveer los consejos legales francos que necesitan los formuladores de políticas, y dificultará más al Departamento atraer a abogados para que provean dichos consejos.

Estos son apenas algunos de los temas con los que lidiamos en los últimos 14 meses. Me llevaría el resto de los días que me quedan en el cargo enumerar los logros y éxitos de ustedes durante dicho tiempo. Más tiempo aún me llevaría agradecer personalmente a cada persona en el Departamento que lo merezca. Y aunque lo intentara, inevitablemente dejaría de agradecer a alguien que realmente lo mereciera. Por lo tanto, permítanme decirles a todos los presentes: Si, como dije y creo, el Departamento crece fuerte hoy, con buen ánimo y estándares altos, es debido al talento y la dedicación de cada uno de ustedes, muchos de los cuales trabajan aquí desde mucho antes que yo y muchos de los cuales - por suerte - seguirán trabajando aquí por mucho tiempo después de que me vaya.

En pocos días, un nuevo equipo de liderazgo se hará cargo del Departamento. Algunas de sus políticas y prioridades pueden ser distintas a las mías y a los del gobierno que he servido. Eso es completamente natural y normal. Tenemos gobiernos en este país, no regímenes. Independientemente de las diferencias en las políticas entre gobiernos, ustedes ayudan a asegurar que administren un sistema de realización de elecciones de políticas dentro de la ley.

Mis mejores deseos para mi sucesor, y mi plena expectativa es que, sean cuales fueran las políticas y prioridades implementadas en los próximos 14 meses y más allá, ustedes, quienes administran y hacen valer la ley en el Departamento, lo harán con la misma devoción escrupulosa a la decisión basada en principios que los vi mantener en los últimos 14 meses.

Por ello, por la ayuda que me proporcionaron, y por el servicio que han brindado y seguirán brindando a todos los ciudadanos de los Estados Unidos, les agradezco y les deseo la mayor suerte a ustedes y a los amigos y las familias cuyos sacrificios han permitido su servicio.

Que Dios los bendiga a cada uno de ustedes, este gran Departamento y este maravilloso país.

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