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Discurso del Secretario de Justicia de los Estados Unidos Eric Holder en la ceremonia nacional de observancia a la luz de las velas de la Semana Nacional de Derechos de Víctimas de la Delincuencia
Washington, DC
United States
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15/04/2010

Gracias, Laurie Robinson.  Me enorgullece estar aquí contigo – y con Ron Machen y Joye Frost – y quiero agradecer a cada uno de ustedes por su dedicación para llevar esperanza, sanación y justicia a las víctimas de la delincuencia.  Permítanme también darles la bienvenida y reconocer el gran trabajo del Secretario de Justicia Adjunto Interino del Departamento de Justicia, Gary Grindler, y la nueva Directora de nuestra Oficina de Violencia contra la Mujer, Sue Carbón.  

 

Es un honor está aquí de nuevo este año y unirme a todos ustedes para conmemorar la Semana Nacional de los Derechos de las Víctimas de la Delincuencia.   Estos días de reflexión son una gran oportunidad para que todos nos unamos en apoyo a las víctimas, para darle una voz a su sufrimiento y para iluminar el camino hacia un futuro con esperanza.

 

Agradezco a las numerosas víctimas que están hoy aquí.  Todos ustedes son ejemplos de fortaleza y capacidad de recuperación.  Pero también son prueba de que, desafortunadamente, todavía hay demasiada crueldad en el mundo.  Y nos recuerdan por qué nuestra vigilancia constante contra la violencia y el abuso es esencial.

 

En particular, desearía agradecer a William Kellibrew por estar hoy aquí y compartir su historia con nosotros.  Su mensaje de esperanza, que comunica a niños de toda la ciudad, brinda un servicio increíble a los jóvenes.  El compromiso del Sr. Kellibrew por proteger a las víctimas y darles poder a los sobrevivientes es compartido por muchísimos de ustedes.  

 

Quiero que los defensores y proveedores que están hoy con nosotros sepan que es un privilegio poder agradecerles por todas las contribuciones – y los sacrificios – que hacen para ayudar a las víctimas de la delincuencia.  A menudo me pregunto cómo lo hacen; cómo logran encontrar las palabras y las maneras de ofrecer consuelo y esperanza ante el sufrimiento y el dolor.  Cuando se producen delitos, su trabajo es fundamental en el difícil proceso de sanación: tanto para víctimas individuales como para comunidades enteras.  Muchas veces, también es esencial en la tarea de buscar justicia.  Muchos de ustedes han ayudado a víctimas a encontrar la fortaleza necesaria para que sus infractores sean responsabilizados.  Y quiero que sepan que el Departamento de Justicia se enorgullece de que sean sus asociados.

 

Hoy, hemos visto que la delincuencia ha disminuido aquí en D.C. y en muchas de las ciudades de nuestro país.  Pero de todos modos, demasiados de nuestros vecinos viven con dolor y con miedo.  Y demasiadas vidas se han perdido o han sido destruidas por el delito.  Los trágicos tiroteos ocurridos hace dos semanas – a pocas calles del Capitolio de los EE.UU., en South Capitol y Galveston – son un doloroso recordatorio de que tenemos mucho por hacer en nuestra labor para garantizar la seguridad de nuestras comunidades.

 

En esta tragedia reciente, al igual que en tantos crimenes fatales, había muchos jóvenes entre las víctimas.  Con demasiada frecuencia, nuestros niños son las víctimas directas de la violencia y el abuso y son testigos de estos delitos en sus casas, escuelas y comunidades.  En ambos casos, demasiados de nuestros niños han sido forzados a soportar el daño tanto inmediato como a largo plazo que – sin apoyo y tratamiento – puede tener consecuencias trágicas.  Cuando los niños sufren hoy, sabemos que toda la comunidad terminará sufriendo también.

 

Debemos actuar por estos niños... y por todas las víctimas.  Esta noche, quiero asegurarles que el Departamento de Justicia está comprometido a combatir el crimen y llevar a los autores a la justicia.  Este tema es de vital importancia para mí.  Durante mi carrera como fiscal, juez y Fiscal Federal, he visto los efectos del abuso y la violencia: en el tribunal y mucho más allá.  Sé cómo estos delitos pueden devastar vidas, familias y comunidades.  Pero, si bien reconozco estas realidades, nunca he tenido más esperanzas respecto de nuestra capacidad de lograr un progreso significativo para ponerle fin al crimen y llevar esperanza a los sobrevivientes.

 

Mientras yo sea Secretario de Justicia de los Estados Unidos, este Departamento de Justicia hará todo lo que esté en su poder para prevenir y combatir el crimen y para ayudar a las víctimas a superar sus efectos.  El lunes pasado, el Departamento realizó un evento para reconocer el Mes de Concienciación de la Agresión Sexual y conmemorar el 15° Aniversario de la Ley de Violencia contra la Mujer.  Estuvieron con nosotros muchas víctimas del abuso sexual.  Estos valientes sobrevivientes compartieron sus experiencias de enfrentar la violencia y luego de encontrar la fortaleza para seguir adelante, para hablar y para luchar.  Sus historias – como la de William Kellibrew y las muchas otras historias representadas hoy aquí – son recordatorios de por qué, frente al delito, no podemos quedarnos callados.  Y no debemos confiarnos.

 

En esta línea, el gobierno planea realizar inversiones históricas para combatir la violencia y el abuso.  En el pedido presupuestario para el año fiscal 2011 del Departamento de Justicia, se designarían $25 millones de dólares a Iniciativas Comunitarias de Prevención de la Violencia y otros $37 millones de dólares a una iniciativa dedicada a apoyar a niños que han estado expuestos a la violencia.  Y se solicitó un incremento de casi $30 millones de dólares para nuestra Oficina de Violencia contra la Mujer.     

 

A todos nos debería inspirar el compromiso del Presidente Obama con destacar el problema de la delincuencia y buscar nuevos caminos hacia la prevención y la justicia.  Pero también debemos reconocer que el gobierno federal no puede combatir eficazmente el problema de la delincuencia por sí solo.  Tampoco lo puede hacer el Departamento de Justicia.  Solo con la ayuda de autoridades estatales y locales – junto con activistas, defensores y proveedores de servicios de la comunidad – podemos asistir realmente a las víctimas de la delincuencia y asegurar a nuestras comunidades.  

 

Estoy comprometido con esta labor.  Me enorgullece contar con ustedes como asociados en esta labor.  Y esta noche – mientras encendemos las velas, inclinamos la cabeza y compartimos un momento de silencio – reflexionemos en lo que podemos, y sé que podremos, lograr juntos para promover los derechos de las víctimas.

 

Gracias.