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El Secretario de Justicia de los Estados Unidos Eric Holder da un discurso en la 78° Reunión de Invierno de la Conferencia de Alcaldes de los EE.UU.
Washington, DC
United States
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22/01/2010

Gracias, Alcalde Kautz. Es bueno estar con usted y estar entre tantos amigos. Quiero agradecerle a usted, así como también al Alcalde Villaraigosa y a su Director Ejecutivo Tom Cochran, por invitarme a estar con ustedes hoy.

 

Antes que nada, permítame felicitarlo, Alcalde Kautz, por su reciente toma de posesión. Su liderazgo, en Burnsville y más allá, no ha pasado inadvertido, y espero trabajar con usted en su nuevo rol de Presidente.

 

Aquí, en presencia de mi amigo Robert Kennedy, Jr., recuerdo lo que dijo una vez su padre – uno de los servidores públicos más comprometidos de nuestro país y uno de nuestros mejores Secretarios de Justicia de los Estados Unidos – sobre vivir y trabajar frente a grandes desafíos.

 

“Todos nosotros a veces podemos desear vivir en un mundo más tranquilo, pero no es así. Y si bien nuestros tiempos son difíciles y desconcertantes, también están llenos de oportunidades”.

 

Estas palabras son igual de ciertas hoy que hace medio siglo.  La nuestra es una época de demandas crecientes y recursos limitados.  Es una época de incertidumbre y guerra.  A pesar de esta dura realidad, los alcaldes de los Estados Unidos han sido encargados con la labor de encontrar nuevas maneras de enfrentar nuestros problemas más persistentes.

 

Además de todo lo que hacen para enfrentar esos problemas día a día, como líderes y representantes de nuestras mayores ciudades, ustedes también tienen un papel importante en el trabajo del Departamento de Justicia. Su orientación marca una diferencia crucial. Nuestros alcaldes y agentes de las fuerzas del orden público le han dado al Departamento valiosas opiniones desde el frente. Nos han dicho qué funciona, qué no y qué debemos hacer para mejorar la seguridad pública. También me han enseñado a lo largo de los años que no existe una respuesta única al problema dinámico y cambiante del delito.

 

Hace un año, prometí que, bajo mi liderazgo, el Departamento de Justicia buscaría cumplir un conjunto muy específico de objetivos: combatir el terrorismo, luchar contra el delito, hacer valer nuestras leyes de manera neutral y no partidaria, y asistir y trabajar con nuestros asociados estatales y locales.

 

Creo que estamos en el camino correcto para alcanzar estos objetivos.

 

Primero, todos estamos enfocados directamente en nuestras iniciativas de seguridad nacional.   Esta seguirá siendo nuestra mayor prioridad. Y emplearemos todos los componentes de nuestro poder para mantener seguro al pueblo estadounidense: desde nuestro ejército hasta nuestros tribunales.

 

Segundo, uno de los problemas más persistentes, y más graves, que debemos enfrentar es el delito. Ustedes saben, al igual que yo, que si los ciudadanos a los que servimos viven temiendo por su seguridad y si no logramos mantener seguras a nuestras calles y comunidades, es muy poco lo que se puede lograr.   Es por eso que, en todos los niveles del gobierno, proteger al pueblo estadounidense debe ser nuestra mayor prioridad.

 

Proteger al pueblo estadounidense no solo incluye al terrorismo y el delito en las calles.   Combatir y prevenir los delitos económicos también es un componente especialmente crucial de nuestra labor para proteger al pueblo estadounidense y fortalecer nuestras comunidades. Necesitamos su ayuda en esta labor. Es por eso que cuando el Presidente Obama creó la Unidad Especial de Control contra el Fraude Financiero, sabíamos que era muy importante trabajar con nuestros asociados locales en estos problemas tan difíciles. Actualmente, nuestras 100 mayores áreas metropolitanas generan dos tercios de nuestros trabajos, y más de 40 de estas áreas están entre las 100 mayores economías del mundo. Las ciudades a las que ustedes sirven y administran determinan la solidez de nuestra economía y están impulsando, y asegurarán, nuestras iniciativas de recuperación nacional.

 

Dentro de estas ciudades individuales, sus ciudades, se forjará nuestro futuro colectivo.  Es en sus ciudades donde se escribirá el próximo capítulo de la historia de los Estados Unidos.  

 

Al debatir la ley criminal, también debemos hablar de los problemas relacionados con la administración justa de esas leyes. Todos coincidimos en que las leyes criminales y las prácticas de emisión de sentencias deben ser inteligentes, estrictas, predecibles y justas: es por eso que lanzamos una revisión integral de la política federal de emisión de sentencias. Por ejemplo, estamos analizando la disparidad que existe actualmente entre las sentencias por delitos asociados a la cocaína crack y la cocaína en polvo.  Este es un paso importante para determinar qué reformas de sentencias son adecuadas para cumplir con nuestros objetivos de sentencias criminales, y confío en que generará una serie de políticas y cambios que cumplirán con nuestros objetivos y harán que seamos mejores asociados suyos.

 

Tercero, debemos seguir trabajando juntos para hacer valer nuestras leyes. Al avanzar para realizar las mejoras necesarias, nos damos cuenta de que nuestros alcaldes deben tener un lugar en la mesa de debate. Específicamente, solicitaremos su asistencia en nuestras iniciativas reforzadas de control de drogas. Este trabajo está impulsando un mayor enfoque en México y en nuestra frontera sudoeste. Hasta la fecha, el Departamento ha lanzado una serie de iniciativas dirigidas a enfrentar las amenazas que representan los carteles mexicanos, organizaciones criminales complejas, contrabandistas de armas, drogas y efectivo, y quienes intentan cruzar a nuestro país de manera ilegal.

 

Algunos de ustedes representan ciudades cercanas a esta frontera sudoeste. Ustedes saben, al igual que yo, que simplemente no podemos darnos el lujo de ignorar el problema de la inmigración ilegal. Muchos de ustedes se han comunicado con nosotros y con nuestros colegas de todo el gobierno. Nos han advertido que la tensión está en aumento. Y han descrito sus consecuencias: un incremento de los delitos por odio, un mayor temor a las fuerzas del orden público locales y un incremento de la preocupación por la seguridad pública.

 

Los escuchamos. Y estamos trabajando para asegurarnos de que el gobierno federal cumpla con su responsabilidad de crear y hacer valer leyes eficaces de inmigración. 

 

El Presidente Obama ha señalado su compromiso con una reforma inmigratoria integral. Le ha pedido al Departamento de Justicia que encuentre una solución viable para las millones de personas que están en nuestro país sin estado legal. Y nos ha pedido a nosotros, y también al Departamento de Seguridad Nacional, que brindemos asistencia técnica en temas de control, revisión administrativa y judicial, y derechos civiles.

 

Mientras fomentamos y buscamos reformas, déjenme aclarar dos puntos: Cumpliremos con nuestra obligación de hacer valer las leyes inmigratorias actuales. Pero también honraremos nuestro compromiso de resguardar los derechos civiles en nuestras zonas fronterizas, así como también en nuestros lugares de trabajo, nuestros mercados de vivienda y nuestras urnas.

 

Sé que lograr los objetivos que acabo de mencionar no será una tarea fácil. El éxito dependerá de cuán bien apoyemos a nuestros agentes locales y asociados de las fuerzas del orden público locales.

 

Quiero que todos ustedes sepan que el Departamento está enfocado en reestablecer asociaciones clave con autoridades estatales, locales y tribales. Estas relaciones son cruciales, sin embargo, en los últimos años, muchas de ellas han sufrido, han sido descuidadas o dadas por sentado. No más. Estamos comprometidos a reconstruir estos lazos.

 

Es por eso que, desde el primer día, este gobierno se ha enfocado en brindarles recursos suficientes a las autoridades locales y las fuerzas del orden público locales. Y el Departamento de Justicia es un asociado entusiasta en esta labor.

 

Con recursos de la Ley de Recuperación y Reinversión de los Estados Unidos, pudimos otorgar más de $1 billón de dólares a través de la oficina de Servicios Policiales con Orientación Comunitaria [Community Oriented Policing Services (COPS)] y casi 2,500 millones de dólares bajo el programa Byrne/JAG. Las fuerzas del orden público locales ayudaron a orientar la distribución de estos recursos y han asegurado que estén siendo utilizados para satisfacer nuestras necesidades más apremiantes.

 

Si bien estas inversiones son importantísimas, sé que enfrentar los desafíos que tenemos por delante requiere más que simplemente entregar dinero. En la labor de garantizar la seguridad pública, nuestras asociaciones deben ir mucho más allá de las decisiones de financiamiento. Es por eso que estar trabajando activamente para abrir nuevos canales de comunicación y colaboración.

 

Sé que la colaboración es la herramienta de aplicación más potente que tenemos. Esta labor comienza con los valientes hombres y mujeres que trabajan a nivel local y comprenden mejor las necesidades de la comunidad.

 

Quizás nadie haya expresado esta idea con mayor claridad, o constancia, que el Alcalde Duffy de Rochester. Como director de su Comité de Justicia Criminal y Social, él trabajó de cerca con los líderes del Departamento de Justicia. Él y otros líderes del comité nos han demostrado por qué los problemas locales a menudo demandan soluciones nacionales. Han demostrado lo productivos que pueden ser los alcaldes y los agentes de policía cuando elijen trabajar juntos. Y nos han pedido que los ayudemos a crear nuevos senderos para estas asociaciones.

 

Gracias a su compromiso de comunicarse con nosotros y defender a quienes representan, tenemos una mayor comprensión de cómo ayudar en el fomento de su tarea. Sabemos que nuestras ciudades necesitan apoyo sostenible, confiable y flexible para las fuerzas del orden público locales. Sabemos que debemos seguir buscando los recursos que necesitan. Y también debemos seguir trabajando para fortalecer los lazos federales-locales que hemos desarrollado a través de los programas COPS y Byrne/JAG.

 

El apoyo a las operaciones de las fuerzas del orden público es crucial para cumplir nuestras misiones y responsabilidades. Pero ustedes y yo también tenemos el importante deber de proteger la seguridad de nuestros agentes de las fuerzas del orden público.

 

Esta mañana, anuncié que el Departamento está realizando una inversión histórica de 11 millones de dólares en nuestro Programa de Asociación de Chalecos Antibalas. Estos recursos ayudarán a miles de nuestros asociados en las fuerzas del orden público a comprar chalecos protectores: chalecos que pueden marcar una diferencia vital para nuestros agentes en el campo. Solo este año, calculamos que el programa proveerá aproximadamente 26,000 chalecos antibalas más.

 

A través de este y otros programas, los ayudaremos a cumplir nuestra obligación en común con las fuerzas del orden público locales. Permítanme aclarar:   la violencia contra agentes de las fuerzas del orden público no será tolerada. En todos los niveles de su Departamento de Justicia, y en cada rincón de nuestro país, se combatirán los actos de violencia contra las fuerzas del orden público. Estos actos serán enjuiciados. Y serán castigados.

 

Dependeremos de su ayuda para realizar este trabajo. De la misma manera en que dependeremos de su asociación para luchar contra los delitos económicos, la delincuencia organizada a nivel internacional, la violencia juvenil y de pandillas, y la explotación infantil. Al trabajar juntos, también creo que podemos fortalecer nuestro compromiso con el apoyo y la utilización de la ciencia, el tratamiento de la reincidencia de prisioneros y con asegurarnos de que nuestras instalaciones correccionales sean seguras, humanitarias y orientadas a la rehabilitación.

 

Sé que abarqué muchísimos temas hoy. Y, si bien no puedo fingir que cumplir los objetivos que he esbozado hoy será fácil, cuando miro a mi alrededor en este salón, no puedo evitar sentirme optimista.

 

Su servicio a sus ciudades y su dedicación a nuestro trabajo en común nos harán avanzar. Juntos, creo que podemos escribir un nuevo capítulo audaz en la historia de los Estados Unidos. Confío en que podremos aprovechar las oportunidades que Robert Kennedy afirmó que eran parte esencial de nuestros días más difíciles.

 

 

Gracias a todos por acompañarme en esta labor y por su servicio a nuestro gran país.