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El Secretario de Justicia de los Estados Unidos Eric Holder habla en el Diálogo de Cooperación en Seguridad Caribeño-Estadounidense
Washington, DC
United States
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27/05/2010
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Gracias, Secretario Auxiliar Arturo Valenzuela. Y gracias a todos por ser parte de este debate crítico e histórico. Ha pasado poco más de un año desde que el Presidente Obama pidió un "nuevo capítulo de compromiso" entre los Estados Unidos y nuestros amigos en el Caribe. Y, hoy, es un honor acompañarlos a todos ustedes al responder a ese llamamiento - y redactar ese nuevo capítulo - con el lanzamiento de la Iniciativa de Seguridad Caribeña-Estadounidense.

Esta nueva iniciativa es un paso importante en el tratamiento de nuestras inquietudes compartidas, la promoción de nuestros intereses comunes y el fortalecimiento de nuestro compromiso colectivo de proteger a nuestros ciudadanos contra la delincuencia, la violencia, el tráfico y el terrorismo.

La situación en Jamaica nos recuerda a todos cuán importante es esta labor. Hoy, ofrecemos nuestras condolencias al pueblo de Jamaica. Y lamentamos la pérdida de los ciudadanos y agentes de las fuerzas del orden público que han sido asesinados en conexión con intentos recientes de aprehender a Christopher Coke para su extradición. Mientras el gobierno jamaiquino busca respetar
los Principios de la Ley, los Estados Unidos le brinda apoyo en su labor de garantizar la seguridad pública y combatir el narcotráfico y otras actividades
criminales. Y homenajeamos a nuestros valientes asociados de las fuerzas del orden público por su servicio, sacrificio y compromiso hacia la causa de la justicia.

Al realizar un monitoreo continuo de los hechos en Jamaica, permítanme asegurar a cada uno de ustedes que esta labor es una importante prioridad, no solo para el Departamento de Justicia, sino también para los Departamentos de Estado, Seguridad Nacional y Defensa. Y estamos orgullosos de llamarlos nuestros asociados.

Estoy especialmente orgulloso. Como tal vez sepan, mi padre y mis cuatro abuelos nacieron y crecieron en Barbados. Si bien yo crecí en la ciudad de Nueva York, fui criado en un hogar
Bajano, con tradiciones y valores de las Indias Occidentales. Por lo tanto, si bien estoy orgulloso de ser un ciudadano estadounidense nacido en los Estados Unidos, en muchos sentidos, soy un hijo del Caribe y estoy orgulloso de esa parte de mi legado también.

En el mes de mayo pasado, tuve la oportunidad de regresar a Barbados para trabajar en la promesa de asociación del Presidente, la que había hecho una semana antes en la inauguración de la Quinta Cumbre de las Américas. Hizo un llamamiento a
una era en la que nuestra asociación será equitativa, sin desequilibrios; y que mirara hacia el futuro, sin estar presa en el pasado.

Durante dicha cumbre, el Presidente encerró su discurso con palabras que, para mí, son especialmente verdaderas. "Nuestras naciones…y nuestros pueblos", dijo, "reflejan la diversidad extraordinaria de los seres humanos, y nuestros valores compartidos reflejan una humanidad en común - el deseo universal de dejarles a nuestros hijos un mundo más próspero y pacífico que el que nosotros heredamos".

Hoy, con el lanzamiento de la Iniciativa de Seguridad Caribeña-Estadounidense, renovamos nuestro compromiso de cumplir esa promesa para futuras generaciones. Y reforzamos nuestra determinación de trabajar unidos. Después de todo, son tantas las prioridades que compartimos - proteger nuestras fronteras, eliminar las pandillas y la violencia, acabar con el narcotráfico, reducir la reincidencia, combatir el terrorismo, y mucho más. Como la mayor autoridad de las fuerzas del orden público de mi país, reconozco que cada una de estas amenazas no solo representa una carga para los Estados Unidos y las comunidades individuales de las fuerzas del orden público de ustedes, sino que también pone en riesgo a los ciudadanos de todo el Caribe.

Estas amenazas no están aisladas. El narcotráfico y la delincuencia organizada, por ejemplo, son problemas en todo nuestro hemisferio - desde los Estados Unidos, Canadá y México a América Central, América del Sur y, por supuesto, el Caribe. Y ninguno de nosotros solo puede prevenir la violencia. Los delincuentes desconocen fronteras. No respetan banderas. No abrazan ningún
Principio de la ley que no sea el propio.

Sin embargo, abrazan la más creciente tecnología, la que les ha provisto herramientas nuevas y sofisticadas para la realización de delitos cibernéticos, lavado de dinero y tráfico
ilegal. Y el alcance de estos delitos es alarmante. De hecho, las organizaciones de narcotráfico mexicanas y colombianas generan, retiran y lavan entre
$18 billones y $39 billones de dólares del producto de la venta mayorista de drogas anualmente en los Estados Unidos. Independientemente de su punto de ventaja al examinar estos problemas, una verdad es perfectamente clara: los intereses de seguridad de nuestras naciones están interligados - y siempre lo estarán.

¿Qué herramientas necesitamos, entonces, para ocuparnos de las amenazas actuales? Desde mi punto de vista, y desde el punto de vista del Departamento que encabezo, nuestra herramienta más poderosa es nuestra asociación. Si dejamos de trabajar unidos, simplemente no podemos garantizar una seguridad regional eficaz y duradera. Pero el fracaso no es una opción. Y, juzgando por su presencia y compromiso hoy, no es un desenlace posible.

A lo largo del último año, hemos demostrado que nuestras naciones desean trabajar juntas. Hoy, estamos dando señales de que estamos listos para actuar. Y estamos en posición de aprovechar los antecedentes de colaboración exitosa que se han establecido en los últimos meses. Por ejemplo, hemos visto a fiscales y agentes de las fuerzas del orden público en Colombia trabajar con fiscales y agentes de las fuerzas del orden público en el Departamento de Justicia para promover con éxito
los Principios de la Ley en dicho país. También estamos comenzando a observar progreso medible a partir de nuestra asociación con México y los países de América Central - nuevamente, el resultado de asociaciones críticas entre fiscales y entre investigadores.

El único problema es que, en algunos casos, estas asociaciones funcionan tan bien que los delincuentes están eligiendo otras regiones y rutas para sus negocios
ilegales, especialmente el Caribe. Pero juntos - y a partir de ahora mismo -
empujaremos. Y empujaremos con mucha fuerza. No es secreto que la seguridad de nuestros ciudadanos depende de la seguridad de los ciudadanos de nuestros vecinos. Estamos en esto juntos. Y, en dicho espíritu de colaboración, tendremos éxito.

¿Cómo, exactamente, seguimos adelante como asociados en esta Iniciativa de Seguridad? Primero, debemos comenzar a establecer un marco de leyes y procedimientos críticos en los que todos los países no solo deben estar de acuerdo, sino que también deben respetar. Esto incluye, entre otras cosas, la Convención Transnacional contra la Delincuencia Organizada de
las Naciones Unidas (NU), la Convención contra la Corrupción de NU, la Convención de Viena contra los Narcóticos, el Consejo de la Convención de Delitos Cibernéticos de Europa y los instrumentos legales de NU contra el terrorismo.

En segundo lugar, con estas leyes, estos procedimientos y estos marcos como nuestra guía, debemos trabajar unidos en investigar y enjuiciar la delincuencia transnacional - y eso incluye el uso de los tratados bilaterales de asistencia legal mutua y extradición que ya existen. Debemos compartir inteligencia e información
criminal - entre departamentos de policía, entre fiscales y entre oficinas forenses.

Trabajando junto con la División Criminal del Departamento de Justicia y las Fiscalías Federales - así como con la Administración de Control de Drogas, el Buró Federal de Investigaciones [Federal Bureau of Investigation (FBI)], el Servicio de Alguaciles Federales, el Buró de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos, y el Servicio de Aduanas y Protección de Fronteras de EE.UU. del Departamento de Seguridad Nacional y el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EE.UU. - investigaremos y enjuiciaremos enérgicamente las actividades
criminales. Y, al luchar contra la delincuencia, debemos respetar los derechos humanos de todas las personas, y lo haremos.

Finalmente, debemos trabajar unidos en la creación de sistemas judiciales compatibles con
los Principios de la Ley. Esto significa asegurar que todas las naciones representadas aquí hoy tengan la capacidad de investigar y enjuiciar delitos complejos; que nuestros sistemas legales sean justos, eficientes y transparentes; que protejamos a nuestros testigos, jueces y tribunales; que garanticemos la seguridad de las víctimas; y que nuestros ciudadanos confíen en nuestra capacidad de hacer justicia.

El Departamento de Justicia se compromete a trabajar con cada una de sus grandiosas naciones. Con su apoyo y colaboración, estoy seguro de que podemos
mejorar el proceso de justicia criminal entero - desde la prevención, la investigación y el enjuiciamiento hasta la encarcelación y, donde sea posible, la rehabilitación. Estamos listos para proveer nuestros especialistas federales como asesores residentes para que trabajan en sus dependencias. Nos comprometemos a ayudarles a tratar de sus necesidades y desafíos urgentes y también estamos ansiosos por concentrarnos en soluciones de largo plazo, ahora.

Deseo destacar nuevamente que nuestra asociación histórica, desarrollada a lo largo de este último año y en la que hoy damos otro paso, es una alta prioridad para el Departamento de Justicia y para este gobierno. Como mencioné anteriormente, fui criado con los valores del Caribe - los valores de la educación, el trabajo arduo y el respeto - que todas nuestras naciones comparten.

Tengo la expectativa de que nuestras creencias comunes, así como nuestros intereses comunes, servirán de inspiración a cada nación representada aquí para invertir la energía y los recursos necesarios para fortalecer nuestra asociación, promover esta nueva iniciativa y, finalmente, brindar una mayor seguridad a los pueblos de todo el Caribe y los Estados Unidos.

Les agradezco por el tiempo dispensado y por su labor incansable a lo largo del último año. Sé que es mucho lo que lograremos juntos en los próximos días tan importantes.

Gracias.