Noticias

El Secretario de Justicia de los Estados Unidos Eric Holder habla en la Ceremonia de Premios del Servicio de Alguaciles Federales
Washington, DC
United States
~
13/04/2010
~

Comentarios preparados para discurso:

Gracias, Director Clark, por sus gentiles palabras y por invitarme nuevamente a participar en esta ceremonia de entrega de premios.  Es un placer acompañarlo y felicitar a los alguaciles hoy homenajeados por su excelente trabajo.  

 

Hace más de dos siglos que los Alguaciles Federales están "Primero por la justicia".  Cada día y en todo el país, ustedes son la primera línea de defensa en garantizar la seguridad del poder judicial y proteger al proceso judicial; su labor refuerza la seguridad de nuestra nación, así como la seguridad de nuestras comunidades.  Ya sea que se encuentren aprehendiendo a fugitivos, haciendo valer la Ley Adam Walsh, protegiendo a testigos o transportando a prisioneros, están brindando apoyo a la más importante misión del Departamento de Justicia: proteger la seguridad del pueblo estadounidense.  Sé cuán difícil puede ser este trabajo.  También comprendo lo importante que es.  Durante mi carrera como juez del Tribunal Superior, Fiscal Federal, Secretario de Justicia Adjunto y ahora como Secretario de Justicia de los Estados Unidos, he trabajado lado a lado con los distinguidos hombres y mujeres del Servicio de Alguaciles Federales.  Pueden estar seguros de que sus aportes son reconocidos por el Departamento de Justicia entero - y mucho más allá.

 

Hoy, tengo el privilegio de felicitarlos por su trabajo.  Y estoy especialmente agradecido por esta oportunidad de prestar reconocimiento - y agradecer personalmente - a los hombres y mujeres heroicos que hemos reunido para homenajear.  Los premiados de este año se han destacado, y su servicio
personifica los más altos ideales del Departamento de Justicia - y del país.  Estoy encantado de felicitarlos, y me complace que tantos de sus compañeros, amigos y familiares nos acompañen en esta ocasión especial.

 

Este ha sido un gran año para los Alguaciles Federales.  Su labor ha brindado especial brillo a una de las tradiciones de servicio más antiguas y más impresionantes de nuestra nación.  Han evaluado amenazas potenciales de seguridad y han planeado y brindado seguridad para enjuiciamientos de detenidos terroristas.  Han garantizado la seguridad de proveedores de salud y hecho valer la Ley de Libertad de Acceso a Clínicas.  Han confiscado y administrado los bienes de Bernard Madoff, Allen Stanford y otros dedicados al fraude financiero.  Y luego, han vendido esas propiedades en beneficio de las víctimas de sus delitos.  Y, así como este año se ha distinguido por sus logros extraordinarios, también lo ha marcado una gran tragedia.

 

Hoy, al celebrar nuestro compromiso con la causa de la justicia, también recordamos a nuestro compañero, el Agente de Seguridad de Tribunales
(CSO) Stanley Cooper - un héroe que vivió para, y acabó muriendo por, esta causa.  Stanley fue asesinado en enero, cuando junto con otros CSOs, alguaciles y agentes de detención, defendía al Tribunal Federal Lloyd George en Las Vegas contra el intento de un pistolero de acabar con vidas.  Nunca sabremos cuantas vidas salvó esa mañana de invierno, pero jamás olvidaremos el coraje que demostró ese día - y a lo largo de su carrera.  Stanley dedicó más de cuatro décadas a las fuerzas del orden público - tanto como un agente de la policía en Tulsa y Las Vegas durante 30 años, como, desde 1994, ayudando a proteger los tribunales federales.  Encontraba gran sentido en su trabajo, y su familia, sus caballos, una rica dona y
un
crucigrama
le brindaban enorme felicidad.  

 

A los 72 años de edad, solían preguntarle a Stanley por qué eligió arriesgar su vida cada día en lugar de jubilarse.  Contestaba, simplemente, que era un "hombre de la ley".  Al homenajear este compromiso, y sus muchos aportes, estoy muy agradecido de que la familia de Stanley se encuentre aquí para compartir este momento.  Marty, Daniella, Rick, Brendan y Eva, ustedes son, y siempre serán, miembros de la familia del Departamento de Justicia.  Sé que el ejemplo callado e inquebrantable de servicio de Stanley - así como su sacrificio - seguirán sirviendo de guía e inspiración en nuestra labor por muchos años.

 

Hoy, creo que su trabajo nunca ha sido más crítico.  Nuestro Departamento está enfrentando nuevas exigencias, y nuestra nación está enfrentando desafíos sin precedentes.  Sin embargo, al mirar
a esta sala y pensar en todo lo que han logrado a lo largo del último año, no puedo evitar sentirme optimista con respecto a lo que podemos lograr en el futuro.  Estaré contando con los talentos y el compromiso de nuestro Servicio de Alguaciles.  El pueblo de los Estados Unidos también estará contando con ustedes.

 

Gracias a todos por su gran labor.   Y a cada uno de nuestros premiados, felicitaciones por un trabajo bien hecho y muy valorado.