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El Secretario de Justicia de los Estados Unidos Eric Holder habla en la Conferencia Nacional sobre el Tráfico de Personas
Arlington, VA
United States
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03/05/2010

Gracias, Laurie Robinson.  Es un honor acompañarla en la inauguración de la conferencia de hoy y en dar la bienvenida a nuestros participantes.  Especialmente, deseo agradecerle a usted, Mary Lou Leary, y a la Oficina de Programas Judiciales entera por organizar esta conferencia importante y reunir a tantos agentes de las fuerzas del orden público, proveedores de servicios para víctimas y asociados de otras dependencias.

 

Muchos de ustedes han cruzado el país para estar aquí.  Permítanme agradecer a cada uno de ustedes por su compromiso, su servicio a nuestras comunidades y a víctimas del tráfico de personas, y por su compromiso para con los principios que definen quienes somos, y quienes podemos ser, como pueblo.  

 

Han pasado casi 150 años desde que nuestra nación abolió la práctica aborrecible y repugnante de ser propietario de otras personas y esclavizarlas.  Por supuesto, no existe ningún derecho humano más básico que estar libres de la esclavitud.  Esto se encuentra consagrado en la 13ª Enmienda de nuestra Constitución.  Y es el primerísimo derecho reconocido por la ley internacional.  Sin embargo, en su forma moderna de tráfico, esta práctica cruel persiste en escala enorme y alarmante.

 

Hoy, el tráfico humano se ha vuelto un gran negocio que genera billones de dólares cada año a través de la privación de la libertad y la explotación de millones.  Casi todos los países del mundo se encuentran afectados, ya sea como fuente o como destino de víctimas.  Aquí, en los Estados Unidos, lamentablemente, el problema está creciendo.  

 

Pero ustedes ya saben esto.  Todos ustedes han leído los informes y analizado los datos.  Y muchos de ustedes han conocido esta verdad de la manera más difícil: al trabajar directamente con las víctimas.  Han visto como, en demasiadas de nuestras comunidades y empresas, los más pobres y los más vulnerables están siendo robados de derechos básicos a la dignidad, la seguridad y la oportunidad.

 

En lugar de desesperarse, han respondido con dedicación - y con la determinación necesaria para contraatacar.  Desde la importante Ley de Protección de Víctimas del Tráfico aprobada en 2000, muchas de las personas en esta sala han liderado el camino a la verdad y la justicia para los delitos de tráfico de personas.  Les han dado voz a víctimas y ayudado a rescatar a miles de ellas.  Y han revelado la brutalidad que demasiados viven en sus jornadas hacia la libertad y la igualdad.  No solo han ayudado a incrementar la concienciación sobre estos delitos, sino que también han exigido la atención de nuestro gobierno para combatirlos.

 

Las historias que han escuchado - y algunos de los casos los discutirán a lo largo de esta conferencia - nos parten el corazón y provocan escalofríos.  Pero también guían e inspiran la labor que realizamos cada día, en cada ámbito de este Departamento de Justicia: en tratar del tráfico de personas y acabar con él.   Esta mañana, deseo hablarles sobre la labor más reciente del Departamento en esta área.  Y deseo asegurarles que comparto su compromiso de combatir los delitos de tráfico humano.

 

Para el Departamento de Justicia de hoy, nuestra labor de realizar investigaciones y enjuiciamientos del tráfico de personas y brindar apoyo a quienes atienden y ayudan a las víctimas no es simplemente una de nuestras principales prioridades.  También es una fuente de gran orgullo.  Mucha de esta labor está siendo realizada por nuestra División de Derechos Civiles y su Unidad de Enjuiciamiento de Tráfico Humano especializada.  Hace tres años, esta unidad fue establecida para consolidar conocimientos y mejorar la coordinación entre los muchos asociados críticos necesarios para llevar a los traficantes ante la justicia y proteger y fortalecer a las víctimas.

 

En poco tiempo, esta unidad ha logrado éxitos admirables en aumentar tanto el número como el impacto de los enjuiciamientos de tráfico humano.  Ha desmantelado redes de tráfico humano organizadas que operaban en múltiples jurisdicciones y entre países.  Y ha logrado la justicia para muchos, incluidos inmigrantes indocumentados quienes han visto sus esperanzas de una vida mejor destruidas; trabajadores temporales documentados quienes se han vuelto cautivos a través del engaño, las amenazas y el temor; mujeres y niños que fueron forzados a prostituirse; y jóvenes estadounidenses explotados en su propio país por traficantes al acecho de sus vulnerabilidades.  Estos logros son extraordinarios.

 

Sin embargo, nuestra Unidad de Enjuiciamiento de Tráfico de Personas no trabaja sola.  Cuenta con el apoyo y el refuerzo de nuestra Sección de Explotación y Obscenidad Infantiles, nuestra Oficina de Asuntos Internacionales, nuestra Sección de Delito Organizado y Extorsiones, nuestra Oficina de Programas Judiciales y su Oficina para Víctimas del Delito, así como el Buró Federal de Investigaciones [Federal Bureau of Investigation (FBI)].  Además, la Oficina Ejecutiva de Fiscales Federales y las Fiscalías Federales de todo el país están proporcionando liderazgo crítico en llevar a los traficantes de personas a enfrentar la justicia.  Más adelante en esta conferencia, escucharán a algunos de los Fiscales Federales Auxiliares que estuvieron en las líneas del frente en enjuiciamientos importantes de tráfico de personas.  

 

Como todo ustedes saben, esta lucha debe ir más allá del Departamento de Justicia. Es por eso que hoy estamos trabajando en colaboración estrecha con los Departamentos de Seguridad Nacional, Salud y Servicios Humanos, del Estado, de Defensa y del Trabajo.  También hemos reforzado la coordinación con agentes de las fuerzas del orden público estatales y locales, quienes son críticos para la detección de delitos de tráfico de personas, en promover enjuiciamientos y mejorar nuestra capacidad de ubicar, rescatar y ayudar a víctimas.  Me complace ver a tantos de estos asociados en el público hoy, y que tengan la oportunidad de oírlos hablar a lo largo de esta conferencia.  Serán los primeros en decirles que, independientemente de cómo se ven afectados sus estados y sus comunidades individuales, el tráfico de personas es un problema global.  Y exige una solución.

 

Hoy, algunas de nuestras asociaciones más críticas han sido establecidas más allá de las fronteras de nuestra nación.  Estamos trabajando en relación estrecha con las autoridades en otros países para extraditar a demandados fugitivos, proteger a las familias de las víctimas, obtener pruebas de actividades criminales y combatir las redes de tráfico que operan a través de fronteras internacionales.  Un ejemplo destacado de esto es nuestro reciente trabajo con México.  Los Departamentos de Justicia y de Seguridad Nacional han colaborado estrechamente con nuestros colegas Mexicanos en una iniciativa de cumplimiento bilateral con la finalidad de desmantelar las redes de tráfico que operan a través de nuestra frontera sudoeste.  Si bien esta iniciativa se encuentra en sus etapas iniciales, ya ha producido resultados prometedores para ambos países - incluidos aumentos mensurables en la cantidad de demandados aprehendidos, casos enjuiciados y víctimas rescatadas.

 

Los beneficios de tales asociaciones internacionales son claros.  Al trabajar con nuestros aliados extranjeros, hemos tenido éxito en liberar a cortadores de árboles Jamaicanos de chozas en Nuevo Hampshire; trabajadores Filipinos de moteles de cadena en Dakota del Sur; a mujeres de Europa Oriental de clubs de striptease en Detroit; trabajadores del ramo de la confección de ropa Vietnamitas de Samoa Estadounidense; obreros de fábrica Peruanos - incluidos niños - de traficantes en Long Island; y jóvenes mujeres de Togo y Ghana - algunas de solo 10 años de edad - de trabajar sin descanso en peluquerías de Nueva Jersey, sin recibir paga.

 

Sin embargo, a pesar de estos logros, queda mucho más por hacer.  Para vencer los desafíos del siglo XXI asociados a los derechos civiles, debemos identificar nuevas estrategias de control, crear nuevas asociaciones y brindar más apoyo a los proveedores de servicios para víctimas.  Pero todos debemos sentirnos estimulados por el hecho de que el movimiento global para acabar con el tráfico de personas haya recibido atención y recursos sin precedentes, así como apoyo político sin precedentes.

 

Al comenzar este año, el Presidente Obama declaró enero el Mes Nacional de la Prevención del Tráfico Humano y la Esclavitud, llamando a nuestra nación a que reconozca la existencia de la esclavitud moderna y renueve su compromiso de detener y prevenir el tráfico de personas.  El Departamento de Justicia se compromete a responder a esta llamada.  Pero no podemos hacerlo solos.  Hoy, la lucha de nuestra nación por asegurar los derechos civiles y humanos continúa.  Y, lamentablemente, nuestra batalla contra la esclavitud debe mantenerse.  Esta lucha, simplemente, no se ganará sin su ayuda, trabajo arduo, liderazgo y asociación continuos.  Juntos, creo que podemos aprovechar el progreso que se ha realizado en años recientes.  Y estoy seguro de que podemos hacer más para los que más necesitan nuestra intervención.

 

La esclavitud, en todas sus formas, está moralmente mal.  Va más allá de lo aceptable en cualquier país civilizado.  Y les aseguro que el combatir la privación de la libertad, el abuso y la explotación de las víctimas del tráfico es una de las más altas prioridades del Departamento de Justicia.  Los que estamos presentes aquí hoy estamos unidos por un compromiso inquebrantable de erradicar el azote del sufrimiento humano y la servidumbre involuntaria.  Y estamos unidos en el reconocimiento de que no hay un segundo que perder.  Debemos aprovechar la oportunidad de ser líderes en la lucha global contra el tráfico de personas, y en asegurar que el país que amamos siga siendo un modelo de libertad para toda la humanidad.

 

La presencia de ustedes aquí hoy es un reflejo de los mejores aspectos de la historia de nuestra nación.  Y su compromiso para con este trabajo me brinda gran esperanza sobre su futuro.  Estoy ansioso por hacer lo que se pueda hacer, lo que se deba hacer y lo que juntos lograremos hacer.

 

Gracias a todos.