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El Secretario de Justicia de los Estados Unidos Eric Holder habla en la conferencia de prensa para anunciar la declaración de culpabilidad de Najibullah Zazi
Washington, DC
United States
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22/02/2009
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Esta tarde, Najibullah Zazi, un ciudadano de Afganistán y residente legal permanente de los Estados Unidos, se declaró culpable en Nueva York de tres cargos
criminales. Admitió haber conspirado para utilizar armas de destrucción masiva contra personas o propiedad en los Estados Unidos, haber conspirado para cometer homicidio en un país extranjero, y haber provisto apoyo material a al-Qaeda.

Zazi admitió que trajo explosivos de TATP a Nueva York el 10 de septiembre de 2009, y que, junto con terceros, tenía la intención de detonarlos abordo del sistema de trenes subterráneos de Nueva York. Esta fue una de las más graves amenazas terroristas a nuestra nación desde el 11 de septiembre de 2001, y si no fuera por la labor conjunta de las comunidades de las fuerzas del orden público y de inteligencia, podría haber sido devastadora. Este intento de ataque contra nuestra patria fue real, estaba en marcha, y hubiera sido fatal. Logramos frustrar este complot gracias al análisis cuidadoso de nuestros agentes de inteligencia y la acción rápida de las fuerzas del orden público. Ellos merecen nuestra gratitud y nuestros elogios.

Zazi viajó a Pakistán en agosto de 2008 con planes de unirse al Talibán en la lucha contra los Estados Unidos y nuestras fuerzas aliadas en Afganistán. Poco después de haber llegado, sin embargo, fue reclutado por miembros de al-Qaeda, quienes lo transportaron a la región de Waziristán de Pakistán y le instaron que lanzara un ataque suicida en los Estados Unidos, lo cual aceptó hacer.

Cuando aun estaba en Pakistán, Zazi tramó intensivamente con miembros de al-Qaeda en la planificación de este ataque. Operativos de al-Qaeda lo entrenaron para la fabricación de los explosivos que utilizaría, y discutieron blancos potenciales, incluido el sistema de trenes subterráneos de Nueva York. Zazi tomó notas detalladas durante su capacitación, y luego se envió por correo un resumen de las notas para tener acceso a las mismas cuando volviera a los Estados Unidos.

Zazi regresó a los Estados Unidos en enero de 2009 y se mudó a Denver, Colorado. En junio, comenzó a repasar las notas de su capacitación y a investigar dónde comprar las sustancias químicas que necesitaba para los explosivos. Luego, viajó a Nueva York para reunirse con terceros, discutir el momento del ataque y dónde fabricar los explosivos.

Zazi luego regresó a Denver y comenzó a fabricar los explosivos. En julio y agosto, compró grandes cantidades de componentes necesarios para producir TATP y se registró dos veces en una habitación de hotel cerca de Denver, donde más tarde se encontraron residuos de la fabricación de bombas.

El 8 de septiembre, puso en marcha las últimas etapas del plan, alquiló un automóvil y condujo de Denver a Nueva York con los explosivos y materiales necesarios para fabricar las bombas. Llegó a Nueva York el jueves, 10 de septiembre, con planes de utilizar el fin de semana para obtener los últimos componentes necesarios, armar las bombas y luego lanzar un ataque a las líneas subterráneas de Manhattan el 14, 15 o 16 de septiembre.

Zazi estaba siendo vigilado a lo largo de su viaje. Al enterarse de la investigación, él y otros se deshicieron de los explosivos y los demás materiales para la fabricación de las bombas y regresó a Denver, donde fue arrestado el 19 de septiembre.

En este caso, la labor conjunta de las comunidades de las fuerzas del orden público y de inteligencia desbarató un importante complot, y no existen dudas de que salvó vidas de ciudadanos estadounidenses. Esta investigación está en curso, y seguiremos trabajando día y noche tanto para llevar ante la justicia a otros involucrados como para obtener inteligencia que podamos utilizar para desbaratar futuros complots. Con la declaración de culpabilidad de hoy, hemos logrado que se hiciera justicia rápidamente contra uno de los individuos involucrados en este complot; sin embargo, no descansaremos hasta haber enjuiciado a todos los responsables.

Este complot es otra prueba de que al-Qaeda sigue planeando ataques contra los Estados Unidos. Estamos en guerra contra un enemigo peligroso, inteligente y adaptable, y debemos utilizar todas las armas disponibles para ser victoriosos en esta guerra. En este caso, como en tanto otros, el sistema de justicia
criminal ha probado ser un arma valiosa para desbaratar complots e incapacitar a terroristas, un arma que funciona en concierto con la comunidad de inteligencia y nuestros militares. Seguiremos utilizándola para proteger al pueblo de los Estados Unidos contra el terrorismo.

Como hemos mencionado en otras ocasiones, el sistema de justicia criminal también contiene incentivos poderosos para inducir declaraciones de culpabilidad que conllevan largas sentencias y adquirir inteligencia que pueda utilizarse en la lucha contra al-Qaeda. Utilizaremos todas las herramientas disponibles siempre que sea posible, contra sospechosos de terrorismo.

Finalmente, deseo agradecer a los miembros de las comunidades de las fuerzas del orden público e inteligencia, cuya ardua labor desbarató este complot y sigue manteniendo a los terroristas en fuga, tanto aquí como en el exterior, así como a los fiscales y abogados de inteligencia que trabajaron en este caso. Todos les debemos nuestra gratitud por su servicio a este país.