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El Secretario de Justicia de los Estados Unidos Eric Holder habla en la Convención Nacional del 30º aniversario del Comité contra la Discriminación Estadounidense - Árabe
Washington, DC
United States
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04/06/2010

Gracias, Dr. Safa Rifka, por sus gentiles palabras y por este enorme honor. Le agradezco a usted, a la Junta de ADC y su equipo, por este premio maravilloso. Y agradezco esta oportunidad para hablarles a todos ustedes, al iniciarse esta convención tan importante, sobre el compromiso del Departamento de Justicia de promover la tolerancia, la seguridad, la paz y la oportunidad.

 

Especialmente deseo agradecer a Sara Najjar-Wilson, su extraordinaria presidente, por su liderazgo del ADC - y su asociación con el Departamento de Justicia. Permítanme también agradecer y felicitar a otros premiados presentes esta tarde por sus logros, su trabajo de defensa, su trabajo gratuito y vidas enteras de servicio, tanto para las comunidades árabe-estadounidenses como para la causa de la justicia.

 

Pero, ante todo, deseo felicitarlos a todos ustedes - en su 30º aniversario, el que merece una ronda de aplausos. Hace tres décadas que vienen promoviendo la promesa de los derechos civiles para todos los ciudadanos estadounidenses.   Han educado e ilustrado a ciudadanos de todas las nacionalidades, procedencias y religiones. Y han promovido los principios básicos de la dignidad que definen lo mejor de éste país - y hacen surgir lo que hay de mejor en nuestras comunidades.

 

Es un honor especial ser parte de este aniversario y continuar una de las conversaciones más importantes de nuestra nación - el diálogo crucial y en curso entre las fuerzas del orden público y miembros de la comunidad árabe-estadounidense. La promoción y el fortalecimiento de este diálogo es una alta prioridad para mi Departamento. Y es una alta prioridad para el gobierno de Obama.

 

Estaría feliz por tener la oportunidad de hablarles cualquier día del año, pero me complace especialmente tener esa oportunidad hoy - el 4 de junio. Hace exactamente un año, en El Cairo, Egipto, el Presidente Obama se dirigió al mundo árabe y musulmán en un discurso histórico que, en términos elegantes y llenos de sentimiento, capturó la importancia de nuestro debate de hoy.

 

"Los Estados Unidos", dijo, "llevan en su ser la verdad de que, independientemente de la raza, la religión, el momento de vida, todos nosotros compartimos aspiraciones comunes - vivir en paz y seguridad; lograr una educación y trabajar con dignidad; amar a nuestras familias, nuestras comunidades y a Dios".

 

Pero, agregó, "siempre y cuando nuestra relación esté definida por nuestras diferencias, otorgaremos más poder a quienes siembren el odio en lugar de la paz, promuevan el conflicto en lugar de la cooperación que puede ayudar a nuestros pueblos lograr la justicia y la prosperidad. Este ciclo de sospecha y discordia debe acabar".

 

El Presidente Obama podría haberse dirigido a cualquier otra región del mundo, pero sus palabras son una guía para las comunidades diversificadas de los Estados Unidos hoy, como lo fueron para comunidades diversificadas de todo el mundo el año pasado. En la medida en que las relaciones entre los árabes-estadounidenses y no árabes-estadounidenses estén definidas por diferencias, prevalecerán, sin duda, quienes siembren el odio en lugar de la paz. Pero como todos los presentes saben, no podemos - y no permitiremos - que eso ocurra.

 

Desde que asumí el cargo de Secretario de Justicia de los Estados Unidos en febrero, árabes-estadounidenses y musulmanes-estadounidenses me han dicho que se sienten inquietos sobre su relación con el gobierno de los Estados Unidos. He hablado con árabes-estadounidenses que sienten que no se les han otorgado derechos plenos - o, con la misma importancia, las responsabilidades plenas - de su ciudadanía.   Con demasiada frecuencia, indican también que se sienten como si fuéramos "nosotros contra ellos".

 

Esto es intolerable. Y es incompatible con la esencia de los Estados Unidos. En esta nación, nuestras muchas religiones, orígenes y aspectos deben unirnos y no separarnos. En esta nación, el documento que establece la suprema ley del país, nuestra Constitución, tiene la intención de otorgar poder y no excluir.   Y en esta nación, la seguridad y la libertad son socios y no enemigos, en garantizar la seguridad y la oportunidad para todos.

 

Las comunidades que atendemos deben ver que el gobierno federal ha asumido un verdadero compromiso de hacer valer las leyes de nuestra nación de manera imparcial y enérgica. Y estas comunidades también deben saber que haremos todo lo posible para hacer valer las leyes que protegen a nuestros derechos civiles con el mismo vigor con el que hacemos valer las leyes que protegen nuestra seguridad pública. Como muchas veces he indicado, estos no son objetivos mutuamente exclusivos.   Este Departamento de Justicia se ocupará de ambos.

 

Bajo mi liderazgo, que es el compromiso del Departamento de Justicia, y de cada Fiscal Federal.   También es mi promesa personal a cada uno de ustedes. Pero, ¿exactamente qué hemos hecho para asegurar que haremos valer de la misma manera todas las leyes de nuestra nación?

 

En primer lugar, hemos restaurado a la División de Derechos Civiles del Departamento el lugar que le correspondía como la conciencia de la nación y la dependencia preeminente de aplicación legal asociada a los derechos civiles de nuestro país.  El Secretario de Justicia Auxiliar Tom Pérez, quien se encuentra con nosotros hoy y les hablará mañana, ha hecho de transformar la División de Derechos Civiles para ocuparse de los desafíos relativos a los derechos civiles del siglo 21 una prioridad.   A lo largo del último año, la División ha logrado progresos importantes y significativos con respecto a cumplir con la promesa de oportunidades iguales para todos los ciudadanos estadounidenses, y estoy ansioso por ampliar este trabajo.  

 

Pero no es suficiente decir que la División será simplemente más activa. La pregunta real es: ¿Para qué finalidad dedicará sus recursos y energía? Mientras yo sea el Secretario de Justicia de los Estados Unidos, la respuesta es simple.   Dedicaremos nuestros recursos y energía a hacer valer la ley de forma neutral y justa y en trabajar para proporcionarles a todos los ciudadanos estadounidenses oportunidades iguales de hacer sus sueños realidad.   De eso se trata la aplicación legal asociada a los derechos civiles.

 

Entre las muchas metas de la División de Derechos Civiles - asegurar la vivienda justa y préstamos hipotecarios justos, derechos de los discapacitados, oportunidades educativas, y más, existe un tema específico que sé que es de particular importancia para muchos de ustedes: combatir los delitos por odio.

 

Para este gobierno - y para el Departamento de Justicia de hoy - el enjuiciamiento de los delitos por odio es una alta prioridad.   Estamos empleando las herramientas nuevas que nos brindó la Ley de Prevención de Delitos por Odio Matthew Shepard y James Byrd, Jr. para tratar de, y eliminar, los delitos por odio en todo el país.   Y estamos trabajando en capacitar a abogados y agentes de las fuerzas del orden público en hacer valer esta ley enérgicamente.   Ya tenemos varias investigaciones en curso bajo la nueva ley.   Y quiero que todos sepan que estamos trabajando, actualmente, con las fuerzas del orden público en investigar el reciente ataque con bomba de caño a una mezquita de Florida. Este caso es una importante inquietud para el Buró Federal de Investigaciones [Federal Bureau of Investigation (FBI)].

 

Pero el enjuiciamiento de los delitos por odio no es todo lo que estamos haciendo.   El Departamento también se empeña en asegurar la libertad de religión, una promesa fundamental de nuestra democracia.   Como muchos de ustedes saben, a lo largo del último año, trabajamos para instar al estado de Oregón a que rechazara una antigua ley, inicialmente aprobada hace casi cien años para prohibir a monjas católicas enseñar en escuelas públicas. La ley fue reafirmada en 2009, y forzó efectivamente a algunas mujeres musulmanas y sikh a elegir entre sus carreras y sus religiones al prohibir el uso de vestimentas religiosas en la sala de aula.   Después de una carta de nuestra División de Derechos Civiles, la legislatura y el gobernador de Oregón tomaron acción para rechazar la ley en abril.

 

El resultado es un compromiso más fuerte que nunca del Departamento de Justicia con respecto a hacer valer las leyes de derechos civiles. Deseo mencionar un aspecto de dicho compromiso en particular.   La División de Derechos Civiles realiza reuniones periódicas actualmente en el edificio edificio principal del Departamento de Justicia que reúnen a líderes de las comunidades musulmana, árabe, sikh y surasiàticas con diversas dependencias federales y líderes del Departamento de Justicia.   Y ha logrado el compromiso del Departamento en una labor crítica, tanto a través del enjuiciamiento como de la colaboración con las fuerzas del orden público locales, para acabar con la discriminación racial, de una vez por todas, en los Estados Unidos.

 

Como muchos de ustedes saben, la Orientación sobre el Uso de la Raza por las Agencias Federales de las Fuerzas del Orden Público actual del Departamento, emitida en 2003, ha sido objeto de algunas críticas.   Me comprometo a asegurar que la política del departamento nos permita realizar nuestras principales responsabilidades de aplicación legal y seguridad nacional con legitimidad, responsabilidad asumida y transparencia.   Es por eso que, el otoño pasado, inicié una revisión interna para evaluar la Orientación de 2003 y recomendar todo cambio justificable.   Sin embargo, hoy, deseo ser claro sobre una cosa: La discriminación racial está mal.   Puede dejar una cicatriz duradera en las comunidades y las personas.   Y es, simplemente, una mala vigilancia - sea cual fuera la ciudad o el estado.

 

Hace años, como estudiante universitario, me encontraba conduciendo de Nueva York a Washington cuando me detuvo un agente.   Me dijo que quería allanar mi vehículo en búsqueda de armas, y me pidió que abriera el baúl de mi automóvil.   Yo no había hecho nada malo.   No había hecho nada que pudiera haber causado sospechas. Y, aunque ya pasaron muchos años, aún recuerdo lo humillado - y lo enojado - que me sentí al abrir el baúl de mi automóvil. Pero mi historia no es singular.   Ni tampoco representa el peor de los casos.   Todos hemos oído historias desgarradoras de discriminación racial indebida, apenas en los últimos meses.

 

Pero debemos siempre recordar que prácticamente todos los agentes de las fuerzas del orden público de nuestra nación atienden a nuestras comunidades honorablemente - y ponen en riesgo su seguridad personal - todos los días. Su trabajo mejora nuestras vidas. Y el Departamento de Justicia no se quedará mirando mientras la discriminación cometida por unos pocos empaña la labor sobresaliente que tantos otros realizan.   Tampoco nos quedaremos mirando mientras departamentos de las fuerzas del orden público aislados realizan acciones discriminatorias de cualquier tipo. Nuestra nación es mejor que eso.

 

En tercer lugar, y finalmente, además del enjuiciamiento, hemos asumido un compromiso histórico con la prevención a través de la extensión comunitaria - al crear confianza mutua, mantener abiertas las líneas de comunicación, y participar de manera significativa en las comunidades que atendemos.   Además de la labor de la División de Derechos Civiles, muchos otros componentes del Departamento de Justicia han lanzado iniciativas prometedoras. El FBI suele realizar llamadas de conferencia con líderes comunitarios, y cada oficina de distrito emplea a un Especialista de Extensión Comunitaria para lograr la participación de toda la comunidad a través de asambleas municipales, discursos públicos, iniciativas para jóvenes y Academias de Ciudadanos. Asimismo, el nuevo Equipo Especializado de Extensión Comunitaria [Specialized Community Outreach Team (SCOT)] del FBI está trabajando en fortalecer la participación entre las oficinas locales del FBI y las comunidades de todos los grupos étnicos.

 

Otros componentes del DOJ también se dedican a labores de extensión comunitaria a la comunidad árabe-estadounidense.   El Servicio de Relaciones Comunitarias del Departamento responde a tensión y conflictos asociados a alegatos de tratamiento diferenciado y discriminatorio al que se someten a comunidades árabes, musulmanas y sikh en todo el país. La Oficina de Programas Judiciales ha patrocinado eventos que ponen énfasis en la participación comunitaria. Y Fiscales Federales de todo el país están logrando la participación de comunidades árabes y musulmanas en lo que se refiere a enfrentar juntos los desafíos del siglo 21.

 

Esto es solo una pequeña parte de nuestra labor, y estamos trabajando constantemente para mejorarla y crear relaciones más fuertes con las comunidades que atendemos.   Nuestras iniciativas están siendo actualmente analizadas y coordinadas por el Grupo Asesor de Participación Árabe/Musulmana que establecí el año pasado.   Lancé el grupo asesor con el objetivo de proteger nuestra seguridad común, preservando, al mismo tiempo, los valores que todos compartimos.   Los mismos valores y el mismo patriotismo que orientan la labor de ADC también sirven de inspiración a innumerables árabes-estadounidenses.   No nos olvidemos que fue un hombre musulmán-estadounidense el primero en alertar a la policía de Nueva York de la presencia de un automóvil que humeaba en Times Square.   Y es probable que su estado de alerta haya ayudado a salvar vidas.   Hizo su parte para evitar la tragedia, así como otros millones de árabes-estadounidenses están haciendo su parte y orgullosamente cumpliendo sus responsabilidades como ciudadanos.

 

Los aportes de árabes-estadounidenses han ayudado a que nuestra nación fuera lo que es hoy.   Han trabajado como agentes de la policía, maestros, líderes cívicos, fortaleciendo a sus comunidades locales y su país.   Debemos recordar esto.   Y, creo yo que debemos recordar, también, la sabiduría del texto grabado en una estatua situada al lado del Departamento de Justicia, delante de los Archivos Nacionales.   El mismo dice, "Lo que es pasado es un preludio".

 

Nuestro pasado nos recuerda que somos una nación de inmigrantes. Nuestro pasado nos recuerda que cuando nos unimos a través de las divisiones tradicionales de la identidad y de los antecedentes, podemos promover políticas más sólidas y comunidades más seguras. Y nuestro pasado nos recuerda que si todos tenemos las mismas aspiraciones, entonces debemos comenzar a trabajar unidos.   No nos queda otra alternativa.  

 

La era de "nosotros contra ellos" que algunos de ustedes han vivido debe acabar.   Y, finalmente, está acabando. Juntos, podemos asegurar que la sustituya una nueva era - una era que reconoce la verdad reflejada en el nombre de esta organización - de que, independientemente nuestras religiones, independientemente de nuestra procedencia, somos todos estadounidenses.

 

Estoy agradecido a este Comité - y a todos ustedes - por sus tres décadas de trabajo, abogacía y, por sobre todas las cosas, asociación para ayudarnos a llegar a este punto de nuestra historia.   Y estoy agradecido por nuestra colaboración continua en búsqueda de una unión más perfecta y una existencia más pacífica para todos los ciudadanos de los Estados Unidos.

 

Gracias.