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El Secretario de Justicia de los Estados Unidos Eric Holder se dirige al Instituto Pro Bono
Washington, DC
United States
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19/03/2010

Gracias, Esther [Lardent]. Me complace estar aquí con ustedes y es un honor aceptar este maravilloso premio. Pero agradezco especialmente la oportunidad de decirles, en persona, cuánto aprecio el trabajo que hacen y el servicio que inspiran. Su compromiso con la igualdad en la justicia es evidente. Y ha resultado contagioso. En los últimos 15 años, su compromiso con la igualdad en la justicia ha alentado a cientos de abogados, en este salón y en otros lados, a ofrecer miles y miles de horas de servicios legales pro bono, que a menudo tienen el poder de cambiar vidas.

Hoy, nos reunimos para reflexionar sobre el poder y la importancia de esta labor y, además, para celebrar el ejemplo de servicio público que la vida y la carrera de Chesterfield Smith sigue brindándonos. Como presidente del Colegio de Abogados de los Estados Unidos, como socio fundador de Holland & Knight, y como un abierto defensor del derecho a la defensa , Chesterfield Smith transformó el modo en que el sector privado de los Estados Unidos ve el servicio pro bono. No hace tanto que, dentro de muchas oficinas legales, la idea de ofrecer nuestros servicios gratuitamente era la excepción, no la regla. Pero esta conferencia – y este público – prueban que el servicio comunitario ha pasado a ser una parte esencial de la cultura de los principales bufetes de abogados y corporaciones de nuestro país.

Eso se debe a pioneros como Chesterfield Smith y Esther Lardent, y muchos de los socios y directores ejecutivos reunidos aquí. Estos líderes reconocían – y de hecho ustedes reconocen – que ofrecer acceso a la justicia es una obligación profesional, y a la vez moral, para todos los abogados. Chesterfield Smith a menudo argumentaba que las destrezas y la capacitación de un abogado no deben ser usadas simplemente para ganarse el sustento, sino también para marcar una diferencia. A lo largo de su carrera, él aprovechó todas las oportunidades a su alcance para recordar a sus colegas que la justicia no es un privilegio especial de los ricos. Debe ser un derecho de todos.

En 1974, en mi primer año de la escuela de leyes, Chesterfield Smith se paró frente a una clase de estudiantes de leyes y dijo, "Si ustedes no piensan trabajar para mejorar la calidad de la justicia, espero que reprueben sus exámenes".

Esto quizás suene duro, especialmente para los estudiantes de leyes que están hoy con nosotros. Pero demuestra con qué seriedad se tomaba las responsabilidades compartidas por los abogados. Yo también creo que el privilegio de obtener un diploma en leyes, y de vivir una vida dedicada a la ley, viene con una condición: una obligación constante de promover la causa de la justicia y los Principios de la Ley.

Ahora bien, he sido abogado por más de la mitad de mi vida y he pasado tres décadas en el servicio público. Pero sé que el gobierno por sí solo no puede promover la causa de la justicia. Nuestra historia es prueba de esto. Y, una y otra vez, los líderes de nuestro país han reconocido este hecho. Quizás el caso más famoso fue en el verano de 1963, cuando el Presidente Kennedy reunió a más de 200 de los principales abogados del país en la Casa Blanca y consiguió su ayuda en la lucha para ponerle fin a la segregación y promover los derechos civiles. En respuesta, esos abogados lanzaron el Comité de Abogados por los Derechos Civiles bajo la Ley.

Treinta y seis años después, el Presidente Clinton tomó prestada esta estrategia en su lucha contra la pobreza y la discriminación. En julio de 1999, estuve entre los cientos de abogados a los que convocó a la Sala Este. El Presidente nos pidió que sirviéramos a las comunidades más pobres de los Estados Unidos de todas las maneras posibles para un abogado: ya sea asesorando a negocios y empresarios de las zonas pobres de la ciudad o representando a los pobres en tribunales o siendo mentores de estudiantes jóvenes de leyes. Nos dijo, "Existe un límite en lo que podemos hacer sin ustedes. Necesitamos el trabajo que hacen los abogados. Necesitamos las ideas que se les ocurren a los abogados. Necesitamos los sueños que sueñan los abogados".

El llamado a la acción del Presidente Clinton se convirtió en Lawyers for One America: una iniciativa que se me pidió que encabezara. Esa experiencia me confirmó que, cuando el poder de nuestra profesión es aprovechado y está enfocado, los abogados de los Estados Unidos realmente pueden impulsar el progreso y cambiar el mundo. Podemos abrir nuevas puertas de oportunidad. Y podemos alterar el curso de la historia.

Hoy, nuestro desafío es extender la tradición de servicio público de nuestro país – y nuestra profesión – porque el llamado hecho por el Presidente Kennedy y repetido por el Presidente Clinton no ha sido escuchado plenamente. Como resultado, el trabajo que nos pidieron que realizáramos no ha terminado. Pero muchos de ustedes están marcando el camino a seguir. Y me alienta su compromiso con el trabajo pro bono . La amplitud y el alcance de lo que ustedes han logrado – con el apoyo de sus equipos de gestión y la orientación del Instituto Pro Bono – son realmente sorprendentes.

En los últimos meses, ustedes han ayudado a nuestros veteranos a acceder a los beneficios que necesitan y merecen. Han permitido que miles de estadounidenses discapacitados consigan pagos de Seguridad Social y que cientos de niños discapacitados obtengan cobertura médica. Han anulado muchas condenas indebidas. Han ayudado a organizaciones sin fines de lucro en apuros a acceder a las inversiones necesarias para sobrevivir y expandir sus servicios. Han llevado esperanza a víctimas de la violencia doméstica y a personas vulnerables de todo el mundo que buscan asilo dentro de nuestras fronteras. Han representando a menores no acompañados en procesos inmigratorios. Y han trabajado para proteger a los consumidores, garantizar los derechos civiles y proteger nuestro medio ambiente.

Es màs, en medio de una crisis en la defensa de indigentes en nuestro país, muchos de ustedes han representado a los pobres en casos criminales. En este período de desafíos presupuestarios en crecimiento para gobiernos estatales y locales, los abogados de indigentes enfrentan una enorme cantidad de casos y a menudo luchan para cumplir con sus clientes. Y algunos demandados quedan totalmente sin representación en etapas cruciales de los procesos en su contra. Pero es alentador ver cuántas empresas han dado un paso al frente, estableciendo programas para apoyar a las oficinas de defensores públicos y ayudando a obtener nuevos recursos para garantizar el derecho a la defensa de la Sexta Enmienda.

En todo este trabajo, ustedes han ayudado a personas en crisis y necesitadas. Y, al mantenerse firmes junto a sus clientes, también han dado un paso al frente por un principio básico que define quiénes somos como una nación de leyes, y lo han honrado. Como todos ustedes saben, promover la causa de la justicia a veces significa trabajar por la justicia e integridad de nuestro sistema de justicia. Es por eso que los abogados que aceptan su responsabilidad profesional de proteger los Principios de la Ley, el derecho a la defensa y el acceso a nuestros tribunales – aun cuando esto requiere defender posiciones o clientes poco populares – merecen los halagos y la gratitud de todos los estadounidenses. También merecen respeto. Quienes reafirman los valores más esenciales y duraderos de nuestra nación no merecen que se cuestionen sus propios valores. Permítanme ser claro con respecto a esto. Los abogados que ofrecen defensa a las personas menos populares son y deben ser tratados como lo que son: patriotas.

El principio de igualdad de justicia bajo la ley inspira este servicio. Y guía el trabajo del Departamento de Justicia actual. De hecho, el Departamento recientemente hizo un compromiso histórico y permanente de expandir y garantizar el acceso a los servicios legales. Como muchos de ustedes saben, el 1 de marzo, lanzamos una iniciativa histórica de Acceso a la Justicia, liderada por el famoso Profesor de Abogacía de Harvard, Larry Tribe. La idea de esta oficina fue simple. Así como existen iniciativas pro bono en sus empresas y corporaciones, quería asegurarme de que en nuestra casa también existiera un trabajo permanente para brindar acceso a la justicia y mejorar constantemente la justicia e integridad de nuestro sistema legal. La Iniciativa ha comenzado a toda velocidad con un programa ambicioso. Me alegra que Larry esté aquí con nosotros y agradezco su servicio.

Hoy, también me enorgullece anunciar que nuestro Programa de Orientación Legal [Legal Orientation Program (LOP)] se expandirá el mes que viene al área de la Ciudad de Nueva York. El LOP es una gran historia de éxito. Ofrece fondos clave a organizaciones sin fines de lucro locales que asisten a personas no ciudadanas detenidas y ayuda a mejorar la eficacia de nuestro sistema legal. Desde que fue creado en 2003, este programa ha sido un excelente ejemplo de cooperación pública-privada entre los Departamentos de Justicia y Seguridad Nacional, los principales grupos de defensa de inmigrantes y el sector jurídico privado. Esta asociación contribuye a que nuestro sistema de justicia sea más justo, y más transparente, para quienes se presentan ante nuestros tribunales de inmigración. Y, al reducir drásticamente la duración y el costo de los procesos judiciales, el programa también ha demostrado ser una herramienta crucial para ahorrar dólares de los contribuyentes. De hecho, el LOP ha reducido la duración promedio de detención casi en dos semanas. Y, por cada persona servida – a un costo de aproximadamente 100 dólares cada una – el gobierno se ahorra más de 1,300 dólares. Para un programa que actualmente sirve a 50,000 personas detenidas por año – y pronto servirá a dos mil más – los beneficios económicos son tremendos.

Nuestra nueva Iniciativa de Acceso a la Justicia, y programas como el LOP, representan oportunidades de colaboración y apoyo mutuo entre abogados dentro y fuera del gobierno. Hoy les pido a cada uno de ustedes que aprovechen estas oportunidades. A diferencia de los Presidentes Kennedy y Clinton, yo no puedo convocarlos a todos en la Casa Blanca. Pero nunca dejaré de buscar su participación y asociación en el trabajo de fortalecer el sistema de justicia de nuestro país.

Es por eso que quiero que sepan que cuento con ustedes. Juntos, creo que podemos extender la tradición de servicio que celebramos hoy. Y sé que podemos construir un futuro que refleje los mayores principios y los valores más duraderos de nuestro país.

Espero con ansias realizar este trabajo. Y agradezco profundamente su compromiso para con él.

Gracias.