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El Secretario de Justicia de los Estados Unidos Eric Holder se dirige a la Conferencia de Invierno 2010 de la Asociación Nacional de Alguaciles
Washington, DC
United States
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22/01/2010

Gracias, Alguacil Zaruba. Agradezco sus generosas palabras.  También quiero agradecerle a usted y al excelente equipo de liderazgo de la Asociación Nacional de Alguaciles [National Sheriffs’ Association (NSA)] por invitarme a estar con ustedes hoy y recibirme con tanta calidez.

 

Es bueno estar entre amigos.  A lo largo de los años, he tenido el privilegio de trabajar con muchos de ustedes y hoy me enorgullece estar con ustedes respondiendo el pedido de justicia de nuestro país.

 

En esa labor para obtener justicia, hacer valer nuestras leyes y – lo que es más importante – proteger al pueblo estadounidense, los alguaciles de los Estados Unidos son asociados esenciales del Departamento de Justicia.  Esta mañana, quiero hablar del trabajo que tenemos en común.  Pero también estoy aquí para pedirles su ayuda para construir el futuro que todos buscamos.

 

Al analizar este futuro, y las necesidades que deben satisfacerse y los desafíos que deben enfrentarse, recuerdo la sabiduría que nos dejó el alguacil más representativo de nuestro país. Como dijo una vez John Wayne, “El mañana espera que hayamos aprendido algo del ayer”.  

 

Es verdad que el éxito del mañana es conformado por nuestras experiencias pasadas.  Y estoy seguro de que será definido por nuestras prioridades actuales.

 

Al establecer el programa del Departamento para este año y más adelante, nos guía el conocimiento de que avanzar hacia adelante realmente exige un compromiso con volver a los fundamentos.  Hemos comenzado por dar nuevo vigor a las misiones tradicionales del Departamento de Justicia y volver a fomentar valores de integridad, independencia y transparencia en todo lo que hacemos.

 

Aun cuando enfrentamos los complejos desafíos planteados por el terrorismo global y aun cuando reconocemos que este trabajo es la mayor prioridad del Departamento, también debemos aceptar los papeles históricos y más fundamentales de las fuerzas del orden público: luchar contra el delito, proteger los derechos civiles, preservar el medio ambiente y garantizar la justicia en el mercado.

 

Todos los miembros, de hecho, todas las personas que se encuentran en este salón, pueden desempeñar un rol.  Y su orientación puede marcar una diferencia crucial.  En la labor para lograr una mayor seguridad en nuestros vecindarios y comunidades, ustedes están en el frente.  Ustedes saben qué funciona.  Ustedes saben qué no funciona.  Y ustedes me han enseñado que no existe una respuesta única al problema dinámico y cambiante del delito.

 

Esta lección me quedó clara hace muchos años, cuando era un joven fiscal federal.  Y ha sido reafirmada por mis experiencias como juez, Fiscal Federal, Secretario de Justicia Adjunto de los Estados Unidos y, actualmente, como Secretario de Justicia de los Estados Unidos.  He aprendido, en repetidas ocasiones y sin lugar a dudas, que un buen trabajo de la policía es un primer paso crítico para comprender, castigar y prevenir el delito.  Es el pilar de una buena política y la base de inversiones de recursos eficaces.

 

Pero un buen trabajo policial no se realiza de manera aislada.  Se realiza mediante asociaciones.  Y se realiza con el compromiso de intercambiar información, ideas y experiencias.

 

Sé que la colaboración es la herramienta de ejecución más potente que tenemos. Esta labor comienza con los valientes hombres y mujeres que patrullan nuestros vecindarios, administran nuestras cárceles y ayudan a asegurar nuestras fronteras.

 

Este trabajo – su trabajo – marca una diferencia en comunidades, familias y vidas.  Y será un componente clave para cumplir con los objetivos del Departamento de Justicia para este año y los años venideros.

 

Y quiero hablar en mayor detenimiento sobre algunas de nuestras prioridades.  Y quiero contarles algunas de las maneras en que el Departamento de Justicia está trabajando para brindar el apoyo necesario a alguaciles y otros miembros del personal de las fuerzas del orden público.

 

Una de las mayores prioridades de este Departamento de Justicia es reestablecer las relaciones con autoridades estatales, locales y tribales.  Estas asociaciones son cruciales.  No obstante, en los últimos años, muchas de ellas han sufrido, han sido descuidadas o dadas por sentado.  No más.  Estamos comprometidos a reconstruir estos lazos.  Y estamos trabajando activamente para abrir nuevos canales de comunicación y colaboración.

 

En todos los niveles, estamos enfocados en fortalecer las misiones principales del Departamento de combatir el terrorismo y luchar contra el delito.

 

En los próximos meses, planeamos hacer especial hincapié en iniciativas ideadas para luchar contra los delitos económicos, la delincuencia organizada a nivel internacional, la violencia juvenil y la explotación infantil.

 

También nos enfocaremos en mejorar nuestro sistema correccional y asegurarnos de que las condiciones sean seguras, humanitarias y orientadas a la rehabilitación.

 

No cabe duda que los problemas en nuestras cárceles y prisiones son alarmantes, especialmente el incremento en la preponderancia de las agresiones sexuales.  El Buró de Estadísticas Judiciales determinó recientemente que el 12 por ciento de los delincuentes jóvenes en nuestros establecimientos juveniles han sido victimizados sexualmente.  Esto es horroroso.  También es inaceptable.

 

En nuestro trabajo para realizar mejoras, muchos de ustedes han planteado inquietudes prácticas sobre algunas de las recomendaciones incluidas en el Informe de la Comisión de la Ley de Eliminación de la Violación Carcelaria [Prison Rape Elimination Act (PREA)].   Estoy comprometido a trabajar con ustedes.  Y estoy decidido a abordar este problema de manera eficaz, colaborativa y lo más rápido posible.

 

Los alguaciles deben ser parte de este trabajo.  Me complace que muchos de ustedes se reunirán con el Grupo de Trabajo de la PREA del Departamento el lunes.  Y quiero que todos sepan que habrá oportunidades adicionales de dar su opinión y comentar sobre las normas propuestas.

 

También solicitaremos su asistencia en nuestras iniciativas reforzadas de control de drogas. Este trabajo está impulsando un mayor enfoque en México y en nuestra frontera sudoeste.  Hasta la fecha, el Departamento ha lanzado una serie de iniciativas dirigidas a enfrentar las amenazas que representan los carteles mexicanos, organizaciones criminales complejas, contrabandistas de armas, drogas y efectivo, y quienes intentan cruzar a nuestro país de manera ilegal.

 

Algunos de ustedes trabajan a lo largo de nuestra frontera sudoeste.  Ustedes saben, al igual que yo, que simplemente no podemos darnos el lujo de ignorar el problema de la inmigración ilegal.  Muchos de ustedes se han comunicado con nosotros y con nuestros colegas de todo el gobierno.  Nos han advertido que la tensión está en aumento.  Y han descripto sus consecuencias: un incremento de los delitos por odio, un mayor temor a las fuerzas del orden público locales y un incremento de la preocupación por la seguridad pública.

 

Los escuchamos.  Y estamos trabajando para asegurarnos de que el gobierno federal cumpla con su responsabilidad de crear y hacer valer leyes eficaces de inmigración. 

 

El Presidente Obama ha señalado su compromiso con una reforma inmigratoria integral.  Le ha pedido al Departamento de Justicia que encuentre una solución viable para las millones de personas que están en nuestro país sin estado legal.  Y nos ha pedido a nosotros, y también al Departamento de Seguridad Nacional, que brindemos asistencia técnica en temas de aplicación, revisión administrativa y judicial, y derechos civiles.

 

Mientras fomentamos y buscamos reformas, déjenme aclarar dos puntos: Cumpliremos con nuestra obligación de hacer valer las leyes inmigratorias actuales.Y también honraremos nuestro compromiso de resguardar los derechos civiles en nuestras zonas fronterizas, así como también en nuestros lugares de trabajo, nuestros mercados de vivienda y nuestras urnas.

 

Sé que lograr los objetivos que acabo de mencionar no será una tarea fácil.  El éxito dependerá de cuán bien apoyemos a nuestros asociados de las fuerzas del orden público.  También dependerá de nuestra capacidad de brindar las inversiones que ustedes necesitan para hacer bien su trabajo.

   

En esta época de déficits crecientes y recortes presupuestarios, sé que su trabajo se ha hecho más difícil. Pero nunca ha sido más importante.  Las necesidades de sus oficinas no pueden ser ignoradas o pasadas por alto.  Ustedes merecen algo mejor, y también nuestras comunidades.     

que, desde el primer día, este gobierno se ha enfocado en brindarles recursos suficientes a los agentes locales de las fuerzas del orden público.   Y el Departamento de Justicia es un asociado entusiasta en esta labor.

 Y hemos distribuido más de $1 billón de dólares a través de la oficina de Servicios Policiales con Orientación Comunitaria.

           

  Y los alguaciles han recibido casi $9 millones de dólares bajo nuestro programa de la Frontera Sur.  

 

Sin embargo, tratar los desafíos enfrentados por las fuerzas del orden público requiere algo más que mover dinero por la puerta.que entregar dinero.   Debemos equiparar eficazmente los recursos con las necesidades locales, algo que solo se puede lograr a través de fuertes asociaciones federales-locales.  También debemos reconocer que, en la labor de garantizar la seguridad pública, estas asociaciones van mucho más allá de las decisiones de financiamiento.

 

 

Debemos buscar nuevas formas de aumentar y extender estas asociaciones.  Esto incluye participar en las fuerzas de tarea del otro.   Incluye compartir datos e investigaciones.  Y requiere tomar lo que sabemos, y lo que aprendemos del otro, y asegurarse de darle un buen uso a esta información.

 

No cabe duda de que este tipo de cooperación entre dependencias de las fuerzas del orden público es crucial para cumplir con nuestras misiones y responsabilidades.  Y uno de nuestros principales objetivos debe ser trabajar juntos para proteger la seguridad de nuestros agentes de las fuerzas del orden público.

 

Una pieza clave de este trabajo es la Iniciativa Armadura del Departamento y nuestro Programa de Asociación denominado Chaleco Antibalas.  A través de nuestro Instituto Nacional de Justicia, administramos un programa riguroso de estándares y pruebas para asegurarnos de que las armaduras hagan lo que se supone que hacen: mantener seguros a los agentes de las fuerzas del orden público.  A través de nuestro Buró de Asistencia Judicial, hemos ayudado a personal de las fuerzas del orden público en más de 13,000 jurisdicciones a comprar alrededor de 800,000 chalecos protectores: chalecos que pueden marcar una diferencia vital para nuestros agentes en el campo.

 

Lamentablemente, en el pasado, algunas armaduras estaban mal fabricadas.  Algunos materiales se degradaban hasta el punto de perder su eficacia contra las balas que estaban diseñados para proteger.  La División Civil del Departamento de Justicia ha litigado contra diversas compañías por chalecos defectuosos hechos de un material llamado Zylon.  En octubre de 2008, una de las empresas – Armor Holdings Products – acordó pagar 30 millones de dólares como parte de un acuerdo conciliatorio.  

 

Hoy, me complace anunciar que 11 millones de dólares de este y otros acuerdos conciliatorios serán invertidos en los agentes de las fuerzas del orden público de todo el país.  Estos recursos no volverán al Tesoro.  Se destinarán a nuestro Programa de Asociación de Chalecos Antibalas.  Y, este año, nos permitirán comprar aproximadamente 26,000 chalecos antibalas más.  

 

A través de este y otros programas, tomaremos todas las medidas posibles para proteger su seguridad.  

 

Quiero que todos sepan que la violencia contra las fuerzas del orden público no será tolerada.  En todos los niveles de su Departamento de Justicia, y en cada rincón de nuestro país, se combatirán los actos de violencia contra las fuerzas del orden público.  Estos actos serán enjuiciados.  Y serán castigados.

 

No hay nada más básico, o importante, para nuestro trabajo que mantener seguros a nuestros agentes de las fuerzas del orden público.  Recientemente, nuestro país, y nuestra comunidad de las fuerzas del orden público, recibieron un recordatorio trágico de esta verdad.

 

Como bien saben, hace menos de dos meses, en una cafetería en Lakewood, Washington, cuatro agentes de policía estaban sentados juntos, preparándose para un día laboral que no llegarían a vivir.  Esa mañana a las 8:30, estos agentes fueron emboscados por un pistolero y asesinados a sangre fría.  Se cree que fueron atacados, asesinados, simplemente por los uniformes que llevaban y el servicio público que brindaban.

 

Estas víctimas, de más está decir, eran miembros del departamento de policía de 100 miembros de Lakewood.  Pero eran parte de algo mucho más grande. Eran parte de una comunidad de fuerzas de orden público que incluye a agentes federales, estatales, locales y tribales.  Eran parte de la familia de fuerzas de orden público de nuestro país.

 

Más de 20,000 personas asistieron a su funeral.  Agentes de lugares tan lejanos como Nueva York, Boston y Chicago condujeron cientos de millas para estar allí, creando una procesión que duró casi tres horas y media.

 

Pero, trágicamente, este tipo de asesinato sin sentido de agentes de las fuerzas del orden público no es un incidente aislado.  La semana pasada, el Capitán Chad Reed de la Oficina del Alguacil del Condado de Dixie, Florida perdió la vida en cumplimiento del deber durante un tiroteo con un sospechoso de homicidio.  El Capitán Reed y su familia están en nuestra mente y nuestras oraciones: hoy y siempre.

 

El programa del funeral de los agentes de Lakewood incluyó la Oración de los Agentes de Policía.  Una oración por el coraje, la fortaleza, la dedicación y la compasión.  Estas son las cualidades que veo y admiro en los agentes de las fuerzas del orden público en todo el país, y dentro de este salón.

 

Son sus dones, su dedicación y su liderazgo lo que permitirá que nuestro Departamento de Justicia marque una diferencia positiva e histórica.

 

 

Aprendamos los unos de los otros.  Trabajemos asociados para desarrollar programas de aplicación que sean complejos, inteligentes, estrictos y eficaces.  Y hagámoslo hoy.

 

 

Espero trabajar con ustedes, y aprender de ustedes, en los próximos años. Espero trabajar junto a ustedes y aprender de ustedes durante los próximos años.

 

 

Juntos, podemos crear un mejor país.  Gracias.