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El Secretario de Justicia de los Estados Unidos Holder realiza comentarios en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico
Paris
France
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31/05/2010
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Gracias, Sr. Secretario General. Es un honor estar aquí con ustedes hoy, con tantos campeones, y asociados, en lucha global contra la corrupción.

El estar ante ustedes hoy no solo tiene un gran significado profesional, sino también profesional, para mí. Como muchos de ustedes tal vez sepan, comencé mi carrera como fiscal en la Sección de Integridad Pública del Departamento de Justicia. Las lecciones que aprendí allí, al enjuiciar casos de corrupción oficial, han
fundado mi carrera entera.

Aprendí, por ejemplo, que los costos de la corrupción son
incontables. Aprendí que la corrupción corroe, y hasta destruye, la fe de los ciudadanos en sus gobiernos. Y aprendí que sufren sus efectos con mayor intensidad no los poderosos, sino los que no tienen poder.

Pero todos ustedes saben esto. También saben otra cosa que aprendí en la Sección de Integridad Pública - que, con suficiente poder de voluntad y los asociados correctos, se puede vencer la corrupción. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos [Organization for Economic Co-Operation and Development (OECD)] lo han comprobado. Hace años que la OECD está en la línea de frente de las iniciativas de combate a la corrupción, cuándo y dónde sea que ocurra. Y bajo el liderazgo magistral del Secretario General Gurría, esto no ha cambiado. Agradezco a cada uno de ustedes por el compromiso asumido en este trabajo - especialmente mis colegas en la delegación interagencias de los Estados Unidos, incluida la Embajadora Karen Kornbluh y los representes de los Departamentos de Estado, Justicia y Comercio, y la Comisión de Títulos y Valores. Gracias a todos por su servicio.

La lucha contra la corrupción, como dijo el Presidente Obama, "es una de las mayores luchas de nuestros tiempos". En este mismo momento, un funcionario corrupto está disfrutando de dinero ilegal y no merecido en algún lugar. Tal vez él esté conduciendo un
automóvil nuevo de lujo. Tal vez ella esté llenando su cuenta bancaria en el exterior con dinero
contaminado. Tal vez ellos estén viajando en primera clase en vacaciones con todos los gastos pagados.

Pero, ¿qué hay de los innumerables ciudadanos respetuosos de la ley a quienes estos funcionarios juraron proveer servicios honestos y leales? En muchos casos, están luchando por sobrevivir, trabajando para superar el riesgo de la pobreza, la enfermedad y la desnutrición. Es feo, pero es verdad - y está mal.

Pero la corrupción es más que algo malo. Para la economía global, la corrupción es peligrosa. Por ejemplo, el
soborno en los negocios internacionales puede estar centrado en empresas fantasmas y transferencias
electrónicas, pero independientemente de dónde - o cómo - ocurra, el resultado corrosivo es el mismo: desarrollo obstaculizado, pérdida de la confianza y competencia distorsionada. El resultado es la falta de equidad, no la justicia; la consecuencia es el deterioro económico y no el desarrollo económico.

El Banco Mundial estima que se paga cada año más de un billón de dólares en una economía mundial de
$30 billones de dólares. Esto es un asombroso tres por ciento de la economía mundial. Y el impacto es particularmente grave en las inversiones extranjeras. De hecho, el Banco Mundial estima que la corrupción representa, esencialmente, un impuesto del 20 por ciento.

Dicho de manera simple, la corrupción debilita la promesa de la democracia. Pone en peligro el desarrollo, la estabilidad y la fe en nuestros mercados. Y debilita
los Principios de la Ley.

Y, por supuesto, esto es así no solo para un único país o una única región. La corrupción es un problema global que desconoce fronteras. Y es por eso que la corrupción exige una respuesta verdaderamente global - una que no conozca límites en cuanto a la colaboración.

Con estas realidades y principios como sus guías, la OECD ha encabezado esta respuesta. A pesar de los críticos que decían que no se podía hacer, las partes originales del Grupo de Trabajo sobre el
Soborno establecieron la Convención Contra el Soborno hace más de una década, obteniendo nuevos
firmantes a lo largo de los años, desde Sudáfrica hasta Israel.

Y ante otro coro de críticos, que dijeron que la Convención no cambiaría el
comportamiento de los países miembro y sus empresas, la OECD ha demostrado lo
contrario. El sistema de observación de revisión de compañeros de la OECD se ha vuelto, en las palabras de Transparencia Internacional, "la norma de oro". Y estas iniciativas pacientes, pero persistentes, han tenido un rol nada pequeño en el reciente aumento de la
aplicación legal contra la corrupción en los países miembro.

Resumidamente, la OECD ha redefinido lo que significa "hacer negocios como de costumbre". Hace poco más de una década, el
soborno legal no solo era legal en muchos países; se podía descontar de impuestos. Eso ha cambiado. Cuando existen resoluciones
criminales empresariales simultáneas en ambos lados del Atlántico - y los informes de prensa de órdenes de allanamiento coordinadas por las fuerzas del orden público en distintos países - los potenciales delincuentes no pueden ignorar estos hechos.

Como Secretario de Justicia de los Estados Unidos, he hecho de la lucha contra la corrupción una de las más altas prioridades del Departamento de Justicia. Durante décadas - desde la aprobación de la Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero de 1977 enseguida después de las investigaciones de Watergate - las fuerzas del orden público de EE.UU. han perseguido a pagadores de sobornos de todos los tipos: empresas grandes y empresas pequeñas; poderosos CEOs y agentes de ventas de baja jerarquía; empresas estadounidenses y emisores extranjeros; ciudadanos estadounidenses y extranjeros; pagadores directos e intermediarios.

Al volvernos más sofisticados y enérgicos en nuestra acción, empleando más investigaciones encubiertas y nuevas tecnologías, los resultados hablan por sí mismos. Desde 2004, hemos enjuiciado a 37 empresas distintas por delitos asociados al
soborno en el extranjero, imponiendo sanciones criminales por más de $1.5
billones de dólares.  

Pero, además del mero castigo, nuestros enjuiciamientos asociados a la Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero [Foreign Corrupt Practices Act (FCPA)] han resultado en acciones correctivas tomadas por muchas empresas, tales como programas de cumplimiento
mejorados para detectar y disuadir el soborno en el extranjero. La manera en que dichas compañías hacen negocios ha cambiado - permanentemente y para bien.

Asimismo, en este periodo, hemos acusado criminalmente a casi 80 personas. Y el ritmo se acelera. Permítanme ser claro, el procesamiento de personas es la piedra angular de nuestra estrategia de
aplicación legal pues, mientras siga siendo una táctica, el pago de
sentencias monetarias importantes no puede ser considerado por la comunidad empresarial un mero "costo de la realización de negocios". El riesgo de ir a la prisión por
soborno es real, desde la sala de reuniones del directorio al almacén.

Además de enjuiciar a los pagadores de sobornos, los Estados Unidos se han unido a otras 53 jurisdicciones, incluida la mayoría de los miembros del Grupo de Trabajo de la OECD - como parte de la política Sin refugio - a fin de negarles refugio a los corruptos y quienes los corrompan, y sus activos. Desde 2004, mi país ha repatriado más de
$156 millones de dólares del producto de la corrupción a sus víctimas en el exterior, y se encuentra en el proceso de repatriar
$68 millones de dólares adicionales.

Pero eso no es todo. De acuerdo con instrucciones del Presidente Obama, el Departamento de Justicia y sus dependencias asociadas están trabajando para contraatacar el fraude financiero, otra forma de corrupción, a través de la
Unidad Especial de Aplicación Legal contra el Fraude Financiero, la mayor coalición contra el fraude de la historia de los Estados Unidos. A través de esta iniciativa amplia y sin precedentes, estamos utilizando todas las herramientas disponibles para restaurar la confianza en nuestros mercados de la vivienda, de seguros y financieros, y para corregir el daño causado por el fraude a nuestras comunidades y nuestra economía. Estamos enjuiciando a los autores enérgicamente, enviando un mensaje claro de que serán encontrados, enjuiciados y castigados.

Hoy, al prepararnos para llevar a cabo la tercera y última fase de la revisión de
compañeros bajo el proceso de observación del Grupo de Trabajo, nos encontramos en un umbral de nuestra labor conjunta para establecer responsabilidades.  

De hecho, en este mismo momento en los Estados Unidos, hay funcionarios ocupados en prepararse para la revisión
en el lugar de la semana que viene. Y tenemos la intención de ser muy abiertos, proporcionando a los examinadores una revisión completa y transparente de toda la información que necesiten, aceptando de buen grado el debate honesto entre los principales examinadores y diversas partes interesadas. También hemos acordado que todos los paneles del sector privado, de la sociedad civil y de los medios ocurran en las oficinas de la OECD en Washington, D.C., sin que haya ningún representante del gobierno presente, y que realizaremos la divulgación pública de nuestras respuestas a cuestionarios, como lo hemos hecho con todas nuestras revisiones anteriores de la OECD.

Espero, y confío en que otros miembros del Grupo de Trabajo exhibirán el mismo compromiso hacia la transparencia y la responsabilización tomando pasos similares durante estas revisiones, e implementando las importantes recomendaciones de sus revisiones anteriores lo antes posible.

A fin de cuentas, ningún progreso logrado por los Estados Unidos hubiera sido posible sin la cooperación de largo plazo de nuestros asociados de las fuerzas del orden público de todo el mundo, una cooperación promovida por relaciones establecidas a través de la OECD.

En los enjuiciamientos de Siemens de 2008, por ejemplo, el Departamento de Justicia trabajó estrechamente con la Oficina del Fiscal Público de Munich en la investigación y resolución del ardid de corrupción global de Siemens, con un resultado de aproximadamente
$1.6 billones de dólares en multas y sanciones en Alemania y los Estados Unidos. Estamos profundamente agradecidos a nuestros
colegas de las fuerzas del orden público alemanas por su extraordinario liderazgo y cooperación.

Mi Departamento también ha trabajado estrechamente con la Oficina de Fraude Grave del Reino Unido en una serie de casos, tal como el caso de BAE Systems
PLC, el cual resultó en una declaración de culpabilidad y más de
$450 millones de dólares en sanciones.  

Este año también ocurrió el primer operativo de gran escala contra el
soborno en el extranjero, el cual incluyó a más de 100 agentes del Buró Federal de Investigaciones [Federal Bureau of Investigation (FBI)]; la ejecución de órdenes de allanamiento simultáneas en los Estados Unidos y Londres; y, en enero, el arresto de 22 empresarios que aguardan enjuiciamiento actualmente en Washington, D.C.

Estos ejemplos son parte de una mayor tendencia a un incremento en la cooperación global entre dependencias de las fuerzas del orden público. Sin embargo, debemos hacer más aun. Dicho de manera simple, depende de ello la credibilidad de la Convención
Contra el Soborno.

A pesar de todos los progresos logrados, es importante tener en cuenta que muchos de estos 38 países miembro de la OECD no han logrado condenas
criminales hasta la fecha. Esto no se debe a que las empresas en estos países de la OECD no paguen sobornos. Se debe a que es difícil investigar y enjuiciar la corrupción, y esto requiere más voluntad, recursos, experiencia y esfuerzo que la mayoría de los delitos. También requiere un compromiso sincero. Como ustedes saben, incluye la recolección de pruebas de jurisdicciones extranjeras, perseguir a personas ricas y poderosas, y enfrentar grandes desafíos en los tribunales.

Sin embargo, a pesar de estos desafíos, insto a los países a los que esta estadística es aplicable, que profundicen su compromiso hacia este trabajo global dedicando los recursos adecuados, tales como fiscales e investigadores dedicados exclusivamente a casos de
soborno en el extranjero y dando prioridad en el enjuiciamiento de la corrupción, independientemente de donde lleven las pruebas.

Pero francamente, cada miembro del Grupo de Trabajo, incluidos los Estados Unidos, puede hacer más para lograr una fuerte cooperación internacional. En particular, agradecemos el pronunciamiento de la OECD, en su más reciente Recomendación del Consejo asociada a la Convención
Contra el Soborno, de que realizará reuniones periódicas y voluntarias de fiscales para promover una mayor cooperación y que se compartan las mejores prácticas.

Entiendo que se ha programado una reunión de fiscales para el 14 de junio para tratar de la asistencia legal mutua, e insto a todos los miembros del Grupo de Trabajo a que envíen fiscales para este debate crítico. Mi Departamento enviará tres fiscales principales, y sé que la Comisión de Títulos y Valores también enviará reguladores principales, incluido el jefe de la Unidad de la Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero (FCPA) de la Comisión de Títulos y Valores [Securities and Exchange Commission (SEC)].

Esperamos especialmente la participación en reuniones futuras de China, India, Indonesia, Tailandia y Rusia, incluido el del 14 de junio. Todos nos hemos sentido
estimulados por pruebas recientes de una mayor cooperación por parte de estas naciones y por los pasos concretos que Rusia ha tomado para su entrada a la Convención
Contra el Soborno.

Habiendo dicho todo esto, el enjuiciamiento no es, ni debe ser, el único medio de aumentar nuestras iniciativas para acabar con la corrupción global. Seguiremos trabajando con empresas que realicen investigaciones internas de buena fe y voluntariamente reformulen sus prácticas. Específicamente, pedimos a las empresas que cambien el tono en la cumbre, reevalúen sus programas de cumplimiento y controles internos, busquen maneras de
estimular una cultura de cumplimiento y consideren detenidamente la divulgación voluntaria de violaciones de la ley ocurridas en el pasado.

Aquí, también, no sorprende que la OECD haya encabezado la tarea, con la Orientación de Buenas Prácticas del Grupo de Trabajo contra el
Soborno de la OECD. Esta guía provee orientación innovadora, respaldada por 38 países, sobre muchos problemas importantes que las empresas enfrentan a diario. Felicito al Grupo de Trabajo por este documento pionero, e insto a las empresas a que lo utilicen como referencia en sus propios programas de cumplimiento.

En todos estos frentes - la investigación, el enjuiciamiento, y, donde resulte posible, la cooperación voluntaria - la asociación no es un lujo; es una necesidad. Solo trabajando juntos, a través de fronteras y jurisdicciones, podremos asegurar que los ideales establecidos en la Convención
Contra el Soborno hace más de una década sean realidad hoy y en el futuro. Y solo trabajando juntos es que se cumplirá la promesa de la democracia, y se respetará
los Principios de la Ley en todo el mundo. No deberíamos, y no debemos, conformarnos con nada menos.

Estoy agradecido a cada uno de ustedes por el tiempo dispensado hoy y, más importante aún, por su colaboración. Espero con mayor ansiedad
màs que nunca ver nuestros éxitos conjuntos en los próximos días, semanas y meses.

Gracias a todos.