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El Secretario de Justicia de los Estados Unidos se dirige a la Organización Nacional de Ejecutivos de las Fuerzas del Orden Público de Raza Negra
Tampa, FL
United States
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12/02/2010
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Gracias, Presidente [Ernest] Green.  No estoy seguro de qué valoro más – la bienvenida cálida que me han brindado o el clima semi-cálido de Florida. Después de toda la nieve que hemos visto en Washington esta semana, es agradable estar aquí en Tampa.  Sin embargo, más importante aun es estar entre tantos amigos.  

 

A lo largo de los años, he tenido el privilegio de trabajar con muchos de ustedes.  Y he tenido el placer de ver cómo crecían la membresía de esta organización, sus programas comunitarios de alcance exterior, y su impacto en las ciudades en crisis y las comunidades necesitadas.  

 

En 1976, el año del lanzamiento de la Organización Nacional de Agentes del Orden Público de Raza Negra, ingresé al Departamento de Justicia como un joven fiscal.  Mi carrera estuvo guiada por el mismo compromiso, la misma incapacidad de hacer de cuenta que no veía la injusticia, y el mismo optimismo que sirvió de inspiración para la fundación de la Organización Nacional de Agentes de las Fuerzas del Orden Público de Raza Negra [National Organization for Black Law Enforcement Officers (NOBLE)].

 

Ahora, es posible que algunos de los más jóvenes en esta sala no recuerden esos tiempos.  Sin embargo, aquellos de nosotros con algunas canas en la cabeza pueden recordar que se trató de una época de retos extraordinarios.  También fue una época de temor sin precedentes.  

 

En las décadas de 1960 y 1970, el índice general de delincuencia en los Estados Unidos aumentó a más del quíntuple.  La delincuencia violenta se cuadruplicó.  El índice de homicidios se duplicó.  Surgió el consumo de drogas ilegales.  Y aumentó vertiginosamente la población en nuestras prisiones.

 

Debido a estos retos, un pequeño grupo de ejecutivos preocupados, frustrados y esperanzados se reunieron.  Estos agentes habían subido por los rangos profesionales y diversificado el liderazgo de sus departamentos.  Y deseaban abrir las puertas de la oportunidad para comunidades que habían sido dejadas atrás y para compañeros que habían sido pasados por alto.

 

Esos líderes vieron en forma directa tanto el valor como los obstáculos de la diversificación de los departamentos de policía de nuestra nación.  También reconocieron que la llamada nacional a la eliminación de la delincuencia había resultado, con demasiada frecuencia, en la eliminación de la confianza entre los agentes de policía y las comunidades que servían.

 

Su conversación inicial se ha convertido en un diálogo nacional vibrante -- uno que cada uno de ustedes ha ayudado a mantener.  Al presionar a las comunidades que sirven en dirección al progreso, y los compañeros con los que trabajan en dirección a la justicia, también se ha reforzado este debate.

 

Les estoy agradecido a todos ustedes.  En particular, deseo agradecerles por su trabajo con el gobierno federal en una gama de asuntos asociados a las fuerzas del orden público.  Y quiero que sepan que sus destrezas y su compromiso serán críticos para ayudar a este Departamento de Justicia a alcanzar sus objetivos para este año y para el futuro.

 

Hoy, se me ha pedido que les cuente sobre los principales objetivos del Departamento.  También deseo hablarles sobre algunos de los retos que están enfrentando.

 

El otoño pasado, cuando me reuní con varios miembros del equipo de liderazgo de NOBLE, expliqué que el Departamento de Justicia se encuentra en el proceso de "volver a lo básico".  Estamos trabajando en darle nuevo vigor a las misiones tradicionales del Departamento y dar nueva vida a una cultura de integridad, independencia y transparencia en todo lo que hacemos.

 

En todos los niveles, estamos concentrados en la principal labor: proteger la seguridad del pueblo estadounidense.  Además de combatir el terrorismo y luchar contra la delincuencia, también estamos trabajando en hacer valer nuestras leyes de manera neutral e independiente y restablecer y fortalecer nuestras relaciones con las autoridades estatales, locales y tribales.

 

En los próximos meses, planeamos colocar énfasis especial a las iniciativas para combatir el delito económico, la delincuencia organizada internacional, la violencia entre los jóvenes y la explotación de menores.  También nos concentraremos en mejorar nuestro sistema de correcciones y asegurar que las condiciones sean seguras, humanitarias y dirigidas hacia la rehabilitación.  Y es nuestra intención aprovechar el progreso que hemos realizado en abrir canales de comunicación nuevos con otras dependencias y con nuestros asociados en el campo.

 

Al alcanzar estos objetivos, sé que el éxito dependerá de lo bien que apoyemos a nuestros asociados en las fuerzas del orden público locales.  También dependerá de nuestra capacidad de proveer las inversiones que ustedes necesitan para hacer su trabajo correctamente.

 

Desde el primer día, este gobierno ha señalado el compromiso de proveer recursos suficientes a los funcionarios de las fuerzas del orden público.  Y el Departamento de Justicia es un asociado entusiasta en esta labor.

 

Solo a través de la Ley de Recuperación y Reinversión de los Estados Unidos, hemos otorgado más de
$2 billones de dólares a través de la Oficina de Programas Judiciales [Office of Justice Programs (OJP)].  Y hemos distribuido más de
$1 billón de dólares a través de la oficina de Servicios Policiales con Orientación Comunitaria.  
Al asignar estos recursos, una prioridad clave es proteger a las fuerzas del orden público.  Hace apenas unas semanas, anuncié el otorgamiento de 11 millones de dólares a nuestro Programa de Asociación de Chalecos Antibalas.  Esta inversión nos permitirá comprar aproximadamente 26,000 chalecos antibalas adicionales este año.  Estos nuevos chalecos salvarán y protegerán vidas, y los mismos representan una pequeña parte de un compromiso mucho mayor con la seguridad de las fuerzas del orden público.

 

Permítanme ser claro con respecto a esto: no se tolerará la violencia contra las fuerzas del orden público.  En cada nivel del Departamento de Justicia, y en cada rincón de nuestro país, se combatirán los actos de violencia contra las fuerzas del orden público.  Serán enjuiciados.  Y serán castigados.

 

De la misma manera en que pueden tener la certeza de que los protegeremos, el Departamento también buscará nuevas maneras de ayudarles a enfrentar y superar los desafíos que enfrentan cada día.

 

Sé que existen dos problemas específicos que muchos de ustedes se esfuerzan por combatir, y me gustaría hablar de ellos.

 

En primer lugar, el número creciente de ciudadanos estadounidenses - y el número desproporcionado de afroestadounidenses - actualmente encarcelados en prisiones de todo nuestro país.

 

En segundo lugar, la división y tensión que existe a veces entre los agentes de las fuerzas del orden públicos y las comunidades que buscan proteger.

 

Como todos ustedes saben, nuestra nación tiene ahora la tasa de encarcelamiento más alta del mundo.  En los últimos 40 años, el número de prisioneros en prisiones estadounidenses aumentó siete veces.  Actualmente, uno de cada 10 adultos en los Estados Unidos se encuentra encarcelado.

 

La mayoría de estos prisioneros son pobres e incultos.  El veinte por ciento de los mismos son hispanos.  El cuarenta por ciento son negros.  En demasiadas familias y vecindarios de raza negra, el camino de vida "de la cuna a la prisión" se ha vuelto la norma para los jóvenes del sexo masculino.  Ahora, es ocho veces más probable el encarcelamiento de afroestadounidenses que el de miembros de la raza blanca.  Y, si siguen las tendencias actuales, casi 1 de cada 3 de nuestros hombres de raza negra pasará la vida encarcelado.

 

Permítanme ser claro; mejoramos la seguridad pública al encarcelar a quienes perjudicarían a nuestros vecindarios y comunidades.  Esto es un hecho.  Pero, en nuestra labor de proteger al pueblo estadounidense, el encarcelamiento no puede ser nuestra única estrategia de
aplicación legal.  Hemos aprendido que la simple construcción de más prisiones y cárceles no resolverá todos nuestros problemas.

 

Ha llegado el momento de enfrentar los hechos sobre nuestro enfoque actual del encarcelamiento.  No es sostenible.  No es
accesible.  Y hemos visto que no siempre es eficaz en lo que se refiere a reducir la delincuencia y proteger al pueblo estadounidense.

 

A lo largo de las últimas décadas, el gasto estatal en el sistema de correcciones ha crecido con mayor velocidad que cualquier otra partida presupuestaria. Sin embargo, nuestras mejores investigaciones sugieren que existen otras maneras más eficaces de invertir los dólares de los contribuyentes y garantizar la seguridad pública.

 

A un costo de 60 mil millones de dólares al año, es poco lo que hacen nuestras prisiones y cárceles para preparar a los prisioneros a conseguir empleo y renunciar a la vida de delincuencia.  Los ex transgresores suelen no tener acceso a la vivienda, son evitados por empleadores potenciales y rodeados de otros ex transgresores en sus vecindarios.  Esta es una receta que lleva a altos niveles de reincidencia.  Y es el motivo por el cual dos tercios de los liberados son arrestados nuevamente en el plazo de tres años.

 

Ha llegado el momento de utilizar un nuevo enfoque.

 

Si queremos lograr desenlaces positivos para la seguridad pública, para presupuestos de los gobiernos estatales y locales, para nuestras comunidades y para las personas que han sido encarceladas y sus familias, debemos comenzar a reconocer que las soluciones fáciles de corto plazo a veces causan consecuencias negativas de largo plazo.

 

La verdad es que cualquier esfuerzo real por contener los gastos en el sistema correccional, garantizando, al mismo tiempo, la seguridad pública, debe incluir una fuerte concentración en la preparación para la reinserción en la sociedad para que podamos reducir la reincidencia.  Los programas efectivos de reincorporación a la sociedad pueden transformar vidas.  Pueden facilitar las transiciones difíciles.  Y pueden proveer nuestra mejor oportunidad de proteger nuestros vecindarios y brindar apoyo a los transgresores que hayan cumplido sus
sentencias y que también están determinados a mejorar sus vidas.

 

Me enorgullece que, el año pasado, el Departamento de Justicia haya distribuido 28 millones de dólares en subsidios para la reinserción bajo la Ley de Segunda Oportunidad.  Y me complace informarles que tendremos otros 100 millones de dólares disponibles para programas de reinserción este año.  Pero debemos complementar los programas de reinserción con cambios inteligentes y sólidos en políticas en todos los niveles del gobierno.

           

En el ámbito federal, he establecido un Grupo de Trabajo de Sentencias y Correcciones para dar una mirada fresca a las prácticas federales de emisión de sentencias y determinar cómo podemos preparar mejor a los prisioneros federales en su transición de regreso a sus comunidades.  Del mismo modo, debemos analizar las distintas tendencias de la delincuencia y políticas de correcciones de nuestros estados y condados concentrándonos en los vecindarios a los que regresa el mayor número de transgresores.  Esto nos permitirá proveer a los funcionarios estatales y locales opciones específicas impulsadas por datos para mejorar la seguridad pública y reducir los gastos.

 

También debemos buscar maneras de ampliar y complementar la labor realizada por NOBLE.  Sus miembros están combatiendo ciclos viciosos de violencia y pobreza con oportunidad, educación y esperanza.  Ustedes han mejorado la concienciación sobre soluciones eficaces para reducir la reincidencia.  Han ayudado a los departamentos de policía a implementar políticas nuevas con el objetivo de brindar apoyo a las personas recientemente liberadas de la prisión. Han creado programas de mentores para los hijos de transgresores, y han encontrado maneras nuevas de asistir a los jóvenes en situación de riesgo.

 

Muchos de ustedes han ofrecido el poco tiempo libre que tienen para ayudar a un ex prisionero a completar una solicitud de empleo o redactar un
resumé.  Y cuando finalmente llegó la llamada para una entrevista para empleo, muchos de ustedes utilizaron dinero de sus propios bolsillos para asegurar que una persona que esté luchando para tener una vida mejor tuviera el dinero para el transporte o una camisa nueva o el cuidado de niños necesarios para aprovechar esa oportunidad.

 

Ustedes llaman a esto "compromiso comunitario".  Yo lo llamo "liderazgo".

 

El liderazgo es esencial para reducir sin peligro nuestras tasas de encarcelamiento alarmantes y desproporcionadas.  También es el antídoto para superar interpretaciones erróneas y sospechas sobre las fuerzas del orden público.

 

Actualmente, algunos de los que más necesitan nuestra ayuda simplemente no confían en la policía.  Todos ustedes han visto esto.  Y muchos de ustedes han visto la cautela, la ira y el temor existentes.  

 

Sé lo difícil que puede ser superar las interpretaciones erróneas profesionales.  Sin embargo, también sé que cuando algunas de nuestras comunidades no confían en sus agentes de las fuerzas del orden público, nuestro sistema de fuerzas del orden público no funciona, ni puede hacerlo.

 

Por lo tanto, en esas instancias, ¿cómo podemos restaurar la confianza pública?

 

·    Exigiendo nuestro propio profesionalismo y el de nuestros compañeros.  

·    Exponiendo los comportamientos indebidos
y alentando mejores prácticas.  

·    Mirando más allá del encarcelamiento y considerando qué ocurre después de que estos transgresores salen de las instituciones correccionales y se reinsertan en nuestras comunidades.  

·    Y reforzando nuestros programas de tratamiento para abuso de drogas, ampliando nuestros programas de educación de prisioneros, incrementando nuestra red de centros de reinserción social, y alistando a más agentes de la policía, voluntarios y asociados comunitarios en dicha labor.

 

Las investigaciones han probado la eficacia de nuestros programas existentes de tratamiento y educación.  Y NOBLE ha probado que la participación de nuestros agentes de policía puede representar una diferencia crítica en facultar a las comunidades y mejorar las percepciones sobre las fuerzas del orden público.

 

Uno de los lugares en que hemos visto fuertes progresos es Chicago, donde NOBLE ha colaborado en relación estrecha con el departamento de policía. Allí, como en otras ciudades, ustedes han brindado apoyo a programas que proveen interacciones positivas entre los jóvenes y las fuerzas del orden público.

 

La Academia de Liderazgo Joven de Chicago [Youth Leadership Academy] ilustra por qué estos programas son tan importantes.  Con la Universidad de Chicago y una organización sin fines de lucro local, el Departamento de Policía de Chicago administra lo que se conoce como "Campamento de policías", un programa de una semana de duración que reúne a agentes de la policía y adolescentes del sexo masculino del vecindario South Side de Chicago.  

 

Si bien estos excursionistas solo están en la escuela secundaria, la mayoría de ellos son los hombres de más edad en sus hogares.  Como parte del programa, pueden vivir en forma directa la experiencia universitaria, dormir en un dormitorio universitario, asistir a clases y llegar a conocer a sus agentes de la policía local como profesores y mentores, en lugar de rivales.

 

Para muchos de estos excursionistas, la experiencia no solo les abre los ojos.  También les cambia la manera de pensar.

 

Un joven de 16 años de edad describió cómo la interacción con agentes cambió su perspectiva sobre el trabajo que realizan.  “Creía que no me gustaban los agentes de la policía”, dijo.  Aprendí a confiar en ellos, [y] aprendí que los agentes de la policía no tienen un trabajo fácil”.

 

De hecho, el trabajo que ustedes realizan es difícil.  Y yo argumentaría que nunca ha sido más exigente.  Si bien la responsabilidad que cargan es enorme, creo que no se compara con la oportunidad que cada uno de ustedes tiene de lograr un cambio positivo.

 

Su membresía puede y debe ser una fuerza central en mejorar la confianza en las fuerzas del orden público, representar a nuestros departamentos de policía, fortalecer a la seguridad pública, facultar a las comunidades y mejorar vidas.

 

Las personas a las que ustedes sirven, así como sus hermanos y hermanas uniformados, necesitan el coraje y la creatividad que sirvieron de inspiración para la creación de NOBLE y que ahora los guían en su trabajo actual.

 

Si bien NOBLE llama a sus miembros "la conciencia de las fuerzas del orden público", de muchas maneras, ustedes son la conciencia de una nación - haciendo un llamado a lo mejor que hay en nosotros y guiándonos hacia mejores días.

 

Les deseo éxito continuo. Me complacerá nuestra fuerte asociación continua.

 

Gracias.