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El Secretario de Justicia de los Estados Unidos Holder en el anuncio del acuerdo conciliatorio de Cobell contra Salazar
WASHINGTON, D.C. ~ Martes, 8 de diciembre de 2009

Gracias, Secretario Salazar.  Hoy marca otro paso significativo en el trabajo del gobierno para cumplir nuestra obligación fiduciaria con cientos de miles de indígenas estadounidenses.  Cobell contra Salazar es una de las mayores demandas colectivas entabladas contra el gobierno de los EE.UU.  Comenzó en 1996 y tuvo 7 juicios completos con 192 días de juicio; ha generado 22 decisiones judiciales publicadas; ha llegado al Tribunal de Apelaciones diez veces; y ha sido sujeto de un litigio intenso y a veces difícil.  

 

Pero hoy, damos vuelta la página.

 

El acuerdo conciliatorio anunciado hoy, que requerirá aprobación legislativa y judicial para entrar en vigencia, es justo con los demandantes, responsable para los Estados Unidos y brinda un camino a seguir en el futuro.  

 

De ser aprobado, resolverá las reclamaciones de los demandantes de un registro histórico de fondos que el gobierno mantuvo en fideicomiso para los indígenas estadounidenses y resolverá reclamaciones potenciales que aleguen que, durante décadas, el gobierno administró indebidamente los acres de tierras y millones de dólares que mantiene en un fideicomiso para los indígenas estadounidenses.  Entre las reclamaciones de contabilidad y las reclamaciones por la administración del fideicomiso, la clase demandante recibirá aproximadamente $1.4 billones de dólares.

 

El acuerdo conciliatorio también establece un nuevo programa de consolidación de tierras que brinda beneficios críticos a cada una de las partes.   Para las personas que poseen una pequeña cantidad de tierra y desean venderla, les pondrá dinero directamente en las manos.  Las tribus que terminarán siendo propietarias de estos intereses recién consolidados tendrán activos productivos que finalmente podrán utilizar para su beneficio económico.  Y, con el tiempo, el Departamento del Interior reducirá los cientos de miles de pequeñas cuentas que ha estado administrando.

 

Ahora bien, como mencioné, el acuerdo conciliatorio no es final.  Requiere la autorización del Congreso y la aprobación del tribunal.  Como muchos acuerdos conciliatorios, este acuerdo depende de la promulgación de legislación para aprobarlo.   Creemos que el Congreso debería avanzar lo más rápido posible con esta legislación.

 

El acuerdo conciliatorio también requiere la aprobación del tribunal.  Una vez que la legislación haya sido aprobada, las partes presentarán su acuerdo conciliatorio propuesto al tribunal, y comenzará el proceso de explicárselo a demandantes en todo el país.  Esas personas y otras tendrán la oportunidad de revisar el acuerdo conciliatorio y expresar sus opiniones al respecto, y el tribunal finalmente decidirá si representa una resolución justa de las demandas.

 

Pienso que es importante destacar que desde hace 13 años, las partes han intentado llegar a un acuerdo en este caso muchísimas veces, y siempre fracasaron.  Los Estados Unidos podrían haber seguido litigando este caso, a un gran costo para los contribuyentes.  Podrían haber dejado pendientes estas demandas e incluso haber dejado que el problema de las tierras fraccionadas siguiera creciendo con cada generación.  Pero con este acuerdo conciliatorio, estamos borrando responsabilidades pasadas y acomodándonos para eliminarlas de aquí en más.  

 

Creo que finalmente hemos tenido éxito por tres razones:

 

Primero, este gobierno, liderado por el Secretario Salazar, ha estado a la altura de las circunstancias y ha dejado en claro que daba vuelta la página en este capítulo de la historia.  Entre el acuerdo conciliatorio y las medidas de reforma fiduciaria que el Secretario anunciará hoy, este gobierno está tomando medidas concretas para redefinir la relación del gobierno con los indígenas estadounidenses.

 

Segundo, nuestros colegas en Capitol Hill han dejado en claro, a lo largo de muchos años, que serían asociados plenos en esta iniciativa para dar vuelta la página.  El Senador Byron Dorgan, el Senador John McCain, y muchos otros han demostrado que brindarían el apoyo necesario para llegar a una resolución.  Se los agradecemos, y buscaremos su apoyo en el proceso legislativo que se avecina.

 

Por último, el gobierno puede llegar a un acuerdo en este caso en términos responsables gracias a la increíble dedicación, profesionalismo y talento puro de innumerables profesionales del Departamento del Interior, el Departamento del Tesoro y el Departamento de Justicia.  Han hecho un trabajo magnífico en servicio de su país, y el pueblo estadounidense y yo les debemos nuestro mayor agradecimiento.  Me gustaría destacar al Secretario de Justicia Auxiliar Tom Perrelli, que está hoy con nosotros en el escenario y quien ha pasado muchísimas horas en la mesa de negociación.

 

Este acuerdo conciliatorio es una resolución exitosa para el puedo estadounidense y espero que reciba las aprobaciones necesarias para seguir avanzando.  Gracias.

 

Los comentarios del Secretario de Justicia Auxiliar sobre el acuerdo conciliatorio Cobell contra Salazar se pueden hallar aquí.