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El Secretario de Justicia de los Estados Unidos Eric Holder en el Forum Club de Palm Beach
West Palm Beach, Fla. ~ Viernes, 8 de enero de 2010

Gracias, Bob.  Agradezco tus generosas palabras.  Y gracias a ti y a Gayle [Pallesen] por invitarme aquí hoy.

 

Es un placer estar con ustedes.  Y es un honor formar parte de la lista de distinguidos oradores del Forum Club.

 

El liderazgo de este Club, sus miembros y su red de amigos y asociados han creado un modelo de debate cívico significativo y reflexivo.  Lo han hecho fomentando una diversidad de perspectivas y negándose a esquivar los problemas más apremiantes, y a menudo más provocativos, a nivel nacional.

 

Este nuevo año ya ha planteado nuevas inquietudes.  Al comenzar una nueva década, ya se nos ha recordado cuál es – y debe ser – el deber más importante de nuestro gobierno: garantizar la seguridad del pueblo estadounidense.

 

Ayer mismo, el Presidente Obama se dirigió a la nación y reiteró su compromiso incansable y su enfoque en esta tarea.  El Presidente también dejó en claro que debemos reconocer las recientes fallas.  De cara al futuro, debemos identificar las vulnerabilidades.  Y debemos transformar nuestro enojo y ansiedad individuales en una determinación colectiva inquebrantable: un esfuerzo común para lograr una infraestructura de seguridad más sólida y eficaz.  Este no es un lugar de juegos políticos: considero y supongo que la seguridad del pueblo estadounidense está más allá de la negatividad partidaria y reflexiva que se hace pasar por críticas legítimas en Washington.

 

Por lo que hoy les digo, con la misma claridad con que lo dijo el Presidente:  En esta época de guerra, la protección de nuestra seguridad nacional es y seguirá siendo nuestra mayor prioridad.  Y emplearemos todos los componentes de nuestro poder para mantener seguro al pueblo estadounidense: desde nuestro ejército hasta nuestros tribunales.

 

No obstante, aun cuando trabajamos para proteger nuestras ciudades y nuestro espacio aéreo, nuestras fronteras y a nuestro pueblo, no debemos descuidar nuestra responsabilidad de proteger y fortalecer la economía estadounidense.  No podemos pasar por alto el hecho de que la protección de nuestra economía es un componente esencial de nuestros objetivos generales de seguridad.  

 

Nuestra prosperidad, nuestras perspectivas de crecimiento y oportunidades, y nuestra posición en el mercado global deben ser defendidas atentamente.  Es por eso que las amenazas a nuestro sistema económico deben ser tratadas con la misma gravedad y el mismo sentido de propósito que guían nuestra labor para proteger al pueblo estadounidense.

           

Una de las mayores amenazas que enfrenta nuestra economía es la presencia de fraude financiero, en particular en nuestros mercados de valores y financieros.

           

A lo largo de diversos gobiernos, democráticos y republicanos por igual, el Departamento de Justicia ha trabajado con ahínco para luchar contra el fraude financiero y recuperar ganancias ilegales para beneficio de las personas victimizadas por el fraude.  A pesar de este trabajo, sin embargo, sabemos que el fraude financiero persiste.  Esta misma semana, The Wall Street Journal informó que “la crisis y el fraude en las industrias de valores y de banca de inversión están en sus mayores niveles desde que existen registros”.

 

La simple verdad es que los delitos financieros han pasado a ser demasiado habituales.  Y las consecuencias de estos ardides son reales, como bien sabe esta comunidad.  Palm Beach es, en muchos sentidos, el punto cero del ardid Ponzi de $65 billones de dólares perpetrado por Bernard Madoff: el mayor caso de fraude de inversionistas de la historia de nuestro país.

           

Antes de que el castillo de naipes que Madoff construyó colapsara en 2008, antes de que fuera sentenciado a 150 años de prisión en el pasado mes de junio, antes de que se convirtiera en un delincuente famoso en la portada de periódicos de todo el mundo, él era uno de sus vecinos.

 

Su ex casa está justo al norte de donde estamos ahora.   Una mansión de 8,700 pies cuadrados que vale ….   Bueno, sabremos cuánto vale una vez que el Servicio de Alguaciles Federales la subaste y se distribuyan las ganancias a las víctimas de Madoff.

 

Todos esperamos ese día.  Pero también sabemos que hay pocas probabilidades de que en algún momento recuperemos todo el dinero que robó Madoff.  Y, como resultado de sus delitos, demasiadas personas que soñaron con el retiro ahora temen convertirse en una carga para su familia.  Demasiadas personas que antes miraban con ansias el futuro ahora le temen.   Demasiadas promesas ya no se pueden cumplir: promesas hechas a organizaciones caritativas y escuelas, a iglesias y sinagogas, a hijos y nietos.  

 

El efecto dominó de la ambición y los engaños del Sr. Madoff quita el aliento y rompe el corazón.  Lamentablemente, sus delitos, si bien fueron muy significativos, solo representan un problema mucho mayor, un problema que alcanzó una triste notoriedad en el último año.  En épocas de recesión, cuando cada dólar cuenta y cada dólar es contado, los delitos financieros salen a la luz.  Los libros desbalanceados se revelan.  Los ardides piramidales colapsan.

 

El año pasado, Allen Stanford, Tom Petters y, más recientemente, el abogado de Fort Lauderdale Scott Rothstein – que se alega dirigió un ardid de inversiones de $1 billón de dólares – se unieron a Bernie Madoff al convertirse en titulares de noticias y nombres conocidos.  Me enorgullece que estos hombres, junto con más de 450 personas condenadas por fraude corporativo y de valores en 2009, han sido quitados del juego.  Y me alienta que el Departamento de Justicia, en el último conteo, está avanzando en más de 5,000 casos pendientes de Fraude a Instituciones Financieras.

 

Pero también me percato de que esta solo es una muestra de lo que enfrentamos.  

 

Entonces, ¿cómo abordamos un problema de tal gravedad, tamaño y alcance?  Necesitamos una estrategia audaz que esté a la altura del desafío: un plan de acción integral y coordinado que golpee el centro de los ardides de fraude financiero donde sea que estén.

           

Eso es precisamente lo que nuestra nueva iniciativa nacional logrará.  El Departamento de Justicia, trabajando en conjunto con la Casa Blanca y una red de agencias gubernamentales, usará todas las herramientas a su disposición – entre ellas nuevos recursos, tecnologías avanzadas y capacidades de comunicaciones, y el mejor talento que tenemos – para prevenir, enjuiciar y castigar el fraude financiero.

 

El pilar de este trabajo es una nueva Unidad Especial interagencia de Control contra el Fraude Financiero.  Esta unidad especial fue creada por una Orden Ejecutiva del Presidente.  Fue lanzada recientemente y está liderada por el Departamento de Justicia.

 

Al establecer la nueva entidad, el Presidente Obama reconoció que los ardides de fraude hipotecario, de valores y corporativo han minado la confianza pública – tanto en el país como en el extranjero – respecto de la solidez e integridad de los mercados estadounidenses.  Estos delitos solo han incrementado los desafíos que enfrentamos para superar la crisis financiera que ha sufrido nuestra economía en los últimos dos años.  Y han llevado a un sentimiento creciente de que Wall Street no está jugando con las mismas reglas que Main Street.

 

Estos delitos han devastado y alejado a muchas personas que en un momento deseaban invertir en nuestra economía.  Le han robado sus casas y seguridad económica a las personas.  Han vaciado cuentas bancarias y fondos de pensión.  En algunos lugares, han agotado las donaciones filantrópicas y cerrado organizaciones caritativas.  Han presentado desafíos injustos a gobiernos, departamentos de policía locales, pequeños negocios y trabajadores y consumidores estadounidenses con escasez de efectivo.

 

Pero estamos devolviendo el golpe, y nuestra unidad especial formada recientemente está a la cabeza de esta labor.  En el núcleo de la misión de la unidad especial se encuentra un trabajo más sólido y estratégico de las fuerzas del orden público.  A través de este trabajo, se compartirá información crítica en tiempo real en todo el gobierno federal – y con nuestros asociados estatales y locales de las fuerzas del orden público – para que podamos frenar en seco los ardides de fraude.

 

Nos enfocaremos en cuatro tipos clave de delito financiero:

 

·       Fraude hipotecario - desde los más simples ardides de compra para venta rápida hasta el fraude de préstamo sistemático en el mercado nacional de la vivienda;

·       Frade de títulos – desde el tradicional uso indebido de información privilegiada, hasta ardides Ponzi, fraude contable y declaraciones falsas a inversionistas;

·        La Ley de Recuperación y el fraude de rescate –   incluye el robo de fondos de estímulo federal y el uso ilegal de dólares de los contribuyentes destinados a apoyar a nuestras instituciones financieras; y

·        Discriminación financiera – incluye prácticas predatorias en los préstamos en comunidades de minorías y la venta de productos financieros que explotan a los ancianos y los desfavorecidos.

 

Al combatir estos delitos, aprovecharemos enérgicamente los recursos criminales y de ejecución civil del gobierno federal.  Enfrentaremos cada caso de fraude con el objetivo de recuperar fondos robados para las víctimas.  Protegeremos la inversión de los contribuyentes en la recuperación económica de los Estados Unidos, y nos aseguraremos de que todos los estadounidenses – sin importar su edad, raza u origen nacional – tengan la oportunidad de participar en esa recuperación.  Y mejoraremos la coordinación y cooperación entre las autoridades federales, estatales, locales, tribales y territoriales, de manera tal que los responsables de estos delitos sean llevados ante la justicia.

 

La buena noticia es que nuestra nueva unidad especial tiene un buen punto de partida.  Aun antes del lanzamiento de la unidad especial, el Departamento de Justicia ha respondido a la crisis financiera redoblando sus iniciativas de lucha contra el fraude.  Además de enjuiciar a los responsables de ardides Ponzi que mencioné anteriormente, el año pasado arrestamos a los cabecillas de lo que ha sido descrito como el mayor caso de uso indebido de información privilegiada en fondo de cobertura de la historia.  Y aseguramos sentencias de 30 y 25 años para dos ejecutivos de National Century Financial Enterprises después de sus condenas por cargos de conspiración, fraude y lavado de dinero.

 

También hemos dedicado atención significativa a prevenir y enjuiciar el fraude hipotecario.  Ningún habitante del Sur de Florida necesita una lección sobre las consecuencias destructivas del fraude hipotecario extendido.  Pero deben saber que, en este momento, el Buró Federal de Investigaciones [Federal Bureau of Investigation (FBI)] está investigando más de 2,800 de estos casos, un aumento de casi 400 por ciento respecto de hace cinco años.

 

El presupuesto federal 2010 recientemente promulgado mejorará esta labor.  Este presupuesto representa la mejora más grande de la historia en un solo año para apoyar y expandir los programas de fraude financiero del Departamento de Justicia.  Esto permitirá agentes, fiscales y personal de apoyo adicionales del FBI para combatir enérgicamente el fraude hipotecario, el fraude corporativo y otros delitos económicos.  

 

El Congreso también ha ampliado su aporte brindándoles a los fiscales federales nuevas herramientas para ayudarlos a investigar y enjuiciar el fraude financiero.  Nuestra unidad especial aprovechará plenamente las autoridades legislativas que el Congreso nos otorgó el año pasado en la Ley de Recuperación y Ejecución contra el Fraude de 2009.

 

Confío que con nuevas autoridades, nuevos recursos y un nuevo plan audaz de acción, podemos lograr y lograremos un progreso mensurable y significativo.   Y lograremos restablecer la integridad de nuestros mercados, preservando los recursos de los contribuyentes y protegiendo a la gran mayoría de trabajadores, consumidores, inversionistas y ejecutivos corporativos que cumplen las reglas y respetan la ley.

           

Quienes ven la victimización de terceros como un camino hacia la riqueza deben tomar nota de esto:  Si inventan una declaración financiera, propagan un ardid de inversión o son cómplices en un acto de fraude financiero, están sacando boleto para la prisión.

 

Y les digo a quienes han perdido su seguridad financiera y su confianza en nuestro sistema financiero: Sepan que trabajaremos sin descanso para restablecer lo que perdieron y recuperar la confianza que es tan esencial para la recuperación económica de los Estados Unidos.

 

No quedan dudas de que nuestra economía actualmente está emergiendo de la crisis financiera que ha afectado al país en los últimos meses.  Para sostener esta recuperación, debemos juntar lo mejor de nuestro gobierno y del sector privado.  Tenemos una misión y estamos comprometidos a cumplirla.   Trabajando juntos, confío en que podemos restablecer la confianza, castigar las acciones indebidas y ayudar a que nuestra economía se vuelva a encaminar.

           

Gracias, y estoy a su disposición para responder sus preguntas.