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El Secretario de Justicia de los Estados Unidos Eric Holder habla en el Programa del Mes del Entendimiento sobre la Agresión Sexual del Departamento de Justicia
Washington, D.C. ~ Lunes, 12 de abril de 2010

Gracias, Tom [Perrelli]. Agradezco sus amables palabras y, más importante aun, su liderazgo sobresaliente. Su talento para reunir a las personas ha permitido que este gobierno, y este Departamento, cumplieran con su promesa del año pasado de tratar de las causas y consecuencias de la agresión sexual con concentración, propósito y urgencia renovados.

Por supuesto, estos logros no serían posibles sin nuestra Oficina sobre la Violencia contra la Mujer , la cual encabeza la labor del Departamento de Justicia de incrementar el entendimiento sobre la agresión sexual y combatir estos delitos devastadores. Desde que abrió sus puertas hace 15 años, la Oficina sobre la Violencia contra la Mujer [Office on Violence Against Women (OVW)] ha otorgado más de $3.5 billones de dólares en subsidios a algunos de los proveedores de servicios a víctimas y programas más eficaces de nuestra nación. Esta oficina ha sido esencial en ayudar a las víctimas de la agresión sexual a encontrar asistencia y en preparar a las sobrevivientes para que logren que se haga justicia. También ha creado un foro para proveedores y defensores de todo el ámbito se reúnan y compartan investigaciones innovadoras, mejores prácticas y estrategias innovadoras para que las sobrevivientes logren recuperarse, brindar esperanza, incrementar el entendimiento y mejorar vidas.

Catherine Pierce ha participado en esta labor desde el comienzo. Aunque siempre dice que ha sido testigo del gran progreso logrado por la OVW a lo largo de los años, en realidad, Catherine ha ayudado a encabezar este progreso. Le estoy agradecido, y sé que la nueva Directora llena de entusiasmo de la OVW, Sue Carbón, está ansiosa por ampliar aun más los grandes logros de esta oficina. Como ex juez, sé que, después de casi dos décadas de servicio en la magistratura, Sue aportará una perspectiva singular y criteriosa a la labor de la OVW. Su experiencia y pericia le permitirán al Departamento alcanzar nuevas comunidades, reforzar asociaciones existentes y proveer apoyo optimizado a los beneficiarios de subsidios de la OVW.

Me complace que tantos de nuestros subsidiados se encuentren presentes hoy. Nos sentimos honrados de brindar apoyo al trabajo que realizan.

También les damos la bienvenida a nuestros otros invitados especiales, quienes nos acompañan para compartir sus experiencias al enfrentar y luchar contra la agresión sexual. Su coraje nos sirve de inspiración a todos. Y sus historias ilustran - mucho mejor de lo que yo podría hacerlo - los motivos por los cuales acabar con la agresión sexual debe ser una prioridad para este departamento, este gobierno y esta nación.

Todos sabemos que debemos combatirla. Nuestras propias investigaciones indican que casi 19 millones de mujeres y 3 millones de hombres han sufrido al menos un incidente de agresión sexual. Enfrentar esta realidad es difícil. Suele ser doloroso. Pero también es importante. Reconocer y discutir la predominancia de la agresión sexual crea oportunidades para actuar, ayudar, educar y colaborar.

Todos deberíamos sentirnos estimulados por el compromiso histórico del Presidente Obama de dilucidar este problema y buscar nuevos caminos para la asistencia, la recuperación y la justicia. Muchos de ustedes en esta sala han asumido el compromiso que celebramos, y han hecho posible el progreso logrado. Durante años, le han dado una voz a este problema. Han defendido a las víctimas en crisis y a las comunidades necesitadas. Y han solicitado los recursos - así como el liderazgo - necesario para tratar de la agresión sexual y acabar con ella.

El presupuesto más reciente del Presidente es un testamento de la labor que ustedes realizan -- y del empeño del Presidente en revertir las tendencias actuales. Para el año fiscal 2001, se solicitó un aumento de casi $30 millones de dólares para nuestra Oficina sobre la Violencia contra la Mujer. El presupuesto duplica los fondos - de $15 millones a $30 millones de dólares - para nuestro Programa de Servicios para la Agresión Sexual, el cual provee intervención en crisis, defensa de justicia criminal y apoyo durante exámenes forenses. Los fondos para la asistencia legal civil para las víctimas de la violencia doméstica y de la agresión sexual aumentarían $9 millones de dólares. Y, por primera vez, la Oficina para Víctimas del Delito separaría $100 millones de dólares en fondos específicamente para tratar de la violencia contra la mujer.

Estas inversiones son críticas. Y aseguraré que este Departamento y nuestros asociados cuenten con los recursos necesarios para combatir la agresión sexual y llevar a los delincuentes ante la justicia. Este problema es de profunda importancia para mí. Durante mi carrera como fiscal, juez y Fiscal Federal, he visto los efectos de la violencia sexual -- en el tribunal y mucho más allá. Comprendo cómo estos delitos pueden devastar vidas, familias y comunidades. Sin embargo, nunca he sido tan optimista con respecto a nuestra capacidad de lograr progresos significativos en los que se refiere a acabar con la agresión sexual.

Sé que este progreso no ocurrirá con la facilidad o velocidad que desearíamos. Sin embargo, no existen dudas de que esta labor es una prioridad para este gobierno y este departamento. De hecho, a lo largo de los últimos dos meses, una docena de miembros del equipo de liderazgo del departamento ha viajado a campus universitarios de todo el país para hablar sobre el problema de la agresión sexual. No solo están incrementando el entendimiento sobre el problema; también están incrementando nuestras probabilidades de eliminarlo. Estoy orgulloso de este trabajo, y me alientan las nuevas inversiones que realizaremos este año. Sin embargo, reconozco también que el Departamento de Justicia no puede enfrentar semejante desafío por sí mismo. Tampoco lo puede el gobierno federal. El progreso dependerá de nuestra capacidad de trabajar unidos -- en conjunto con los que trabajan en el campo y con nuestros asociados estatales, locales, tribales y comunitarios.

He asumido un compromiso con este progreso. Estoy orgulloso de tenerlos como asociados en esta labor de prevención y recuperación. Y estoy ansioso por presenciar los logros que juntos alcanzaremos.

Gracias.