Noticias
El Secretario de Justicia de los Estados Unidos Eric Holder en la ceremonia de graduación de la Universidad de Boston
Boston, Mass. ~ Domingo, 16 de mayo de 2010

Presidente Brown, Director Lataif, distinguido cuerpo docente, padres, familiares y amigos orgullosos - y más importante aun, la Clase de 2010 - gracias por invitarme a compartir este momento. Es un privilegio felicitarlos a todos por este acontecimiento importante y acompañarlos para celebrar este nuevo comienzo.

Esta es una clase extraordinaria. Sus talentos son muy conocidos en todo este campus, esta ciudad, y, por supuesto, en "You Tube". Y quiero que todos sepan cuánto valoro su invitación para ocupar el papel principal en el próximo video de "LipDub".

Hoy, al mirar este mar de color escarlata, recuerdo otro graduado de la Universidad de Boston que comenzó la fase más importante de su vida en una ceremonia como ésta, hace 55 años.

Su nombre era Martin Luther King, Jr. - o, como se lo conoció por primera vez después de haber recibido su doctorado en la Universidad de Boston (BU) en ese día de primavera de 1955, el Dr. Martin Luther King, Jr.

Recuerdo al Dr. King, no solo porque abrió el camino que permite que me encuentre sobre este escenario como el primer Secretario de Justicia afroestadounidense de nuestra nación; y no solo porque su sueño de un mundo más justo e inclusive sigue siendo una de nuestras guías más importantes. Recuerdo hoy al Dr. King porque él también dejó este campus en un momento difícil y determinante en la historia de los Estados Unidos. A lo largo de su vida y - más famosamente - en su sermón final, el Dr. King se preguntó cuándo, en la historia de todos los tiempos, elegiría vivir.

El día anterior a su asesinato, en una iglesia de Memphis, hizo esta pregunta en su discurso legendario "Cima de la Montaña", el cual comenzó el viaje a través de los tiempos. En cada parada - ya sea en el Monte Olimpo o en la antigua Roma, la firma por Lincoln de la Proclamación de la Emancipación o el llamamiento de Roosevelt a temerle solo al temor en sí - el Dr. King se preguntó a qué era elegiría pertenecer - si pudiera hacerlo. La propia, decidió, explicando la felicidad originada en abrazar las bendiciones y las cargas del destino y las oportunidades que acompañan al vivir en épocas de desafíos sin precedentes. "Sé", dijo, "que solo se pueden ver las estrellas cuando está lo suficientemente oscuro".

Hoy, una vez más, está lo suficientemente oscuro. Hoy, una vez más, podemos ver las estrellas.

A pesar de los desafíos que enfrentamos, a pesar de las amenazas que enfrentamos y los problemas que debemos resolver, se están realizando progresos increíbles. De hecho, desde el día en que ingresaron a BU hasta este día en que la dejan - con el diploma en sus manos - hemos obtenido grandes logros que, hace apenas cuatro años, eran inimaginables.

Por primera vez, Massachusetts tiene un gobernador afroestadounidense - y los Estados Unidos, un presidente afroestadounidense. Nuestra economía está comenzando a crecer nuevamente. Nuestro país está comenzando a recuperarse nuevamente. Y, aunque me resulte doloroso decirlo como nacido y criado en Nueva York, los Red Sox y los Celtics fueron campeones mundiales. Este es el grupo de milagros - malos milagros.

A lo largo de los últimos cuatro años, hemos logrado mucho - y ustedes han logrado mucho. Pero el hecho es que sigue estando oscuro. Sigue habiendo injusticia. Siguen habiendo divisiones y disparidades. Y los más pobres de nosotros siguen siendo los que más sufren. Para muchos estadounidenses, la recuperación económica no ha llegado con rapidez suficiente - especialmente para la generación de ustedes, que cuenta con menos posibilidades de trabajo que antes.

También existen más amenazas sistémicas a nuestra sociedad: terroristas que viven solo para asesinar a los inocentes; un medio ambiente en el equilibrio y a la merced de la humanidad; un sistema de justicia cuya promesa de equidad suele verse comprometida con demasiada frecuencia por el gran número de demandados que no pueden hacer frente o no tienen acceso a la representación legal; y el número alarmante de niños expuestos a la delincuencia, la violencia y enfermedades.

Si bien entre nuestros "iPods" y "Blackberries", la vida, en su superficie, puede parecer más fácil que nunca hoy, la verdad es que el 2010 de fácil no tiene nada. Lo que significa que ustedes deben hacer una elección: Pueden decidir que han tenido mala suerte y pueden darse por vencidos. O, clase de 2010, pueden decidir aceptar los desafíos que se les presentan, y pueden mirar hacia arriba - y, porque está lo suficientemente oscuro, podrán ver las estrellas.

En su camino hacia el futuro, sé que muchos de ustedes planean continuar sus estudios. Otros no están seguros. Y, para algunos, este será su último día en un campus académico como estudiantes. Es posible que ya no deban asistir a ninguna clase más o quedarse estudiando toda la noche, alimentados por pura cafeína y temor. Y todos ustedes pronto dirán adiós a las fiestas en el sótano de Allston, a los amigos en los que han aprendido a confiar, y a los profesores que nunca olvidarán. Al celebrar todo lo que han logrado y vivido aquí, sé que en lo último que desean pensar es en su nuevo vínculo de responsabilidad. Pero, comenzando ahora mismo, es lo que deben hacer.

Estoy hablando específicamente de la obligación de ser un servidor para el bien público.

Sí, sé que esta clase ya contribuyó con más de 100,000 horas de servicio comunitario en Boston - y alrededor del mundo - este año. Y sé que muchos de ustedes tienen la intención de buscar empleos de interés públicos y oportunidades de servicio. Después de haberse graduado hoy, uno de ustedes trabajará como voluntario en Haití, otro ingresará al programa Enseñar para los Estados Unidos. Uno de ustedes planea mudarse a la India para lanzar una empresa cinematográfica que se dedica a asuntos de conciencia social. Y - mañana - uno de ustedes será designado oficial de la Marina de los Estados Unidos. Semper Fi!

Sin importar cuál sea su camino, siempre deben recordar la inversión enorme que se ha realizado en ustedes, no solo por sus familias, sino también por nuestra sociedad. Sus años de estudios en BU fueron un lujo - especialmente para aquellos que tuvieron la suerte de vivir en StuV-II - y este lujo tiene un precio. De este día en adelante, deben hacer su parte para mejorar el mundo que los rodea. A partir de hoy, no solo tienen la capacidad y la credibilidad, también tienen la responsabilidad.

Nunca olvidemos que nuestro país solo se ha puesto más fuerte - las palabras de nuestra Constitución solo han alcanzado la medida plena de su intención - porque generaciones anteriores de estadounidenses abrazaron las obligaciones que vienen con la oportunidad: Desde George Washington, quien arriesgó su vida en el campo de batalla por un experimento no comprobado llamado libertad, hasta Abraham Lincoln, quien arriesgó la propia estructura de nuestra unión en nombre de la libertad, y, por supuesto, el Dr. King, quien hizo el más grande de los sacrificios en nombre del sueño de la igualdad.

Ustedes deben abrazar sus responsabilidades - y, de hecho, recibirlas con los brazos abiertos - con el mismo entusiasmo y la misma dedicación que han exhibido durante el tiempo que pasaron aquí. Muchos de ustedes se aventuraron en la comunidad inclusive antes de poner pie en la sala del aula. Primero se hicieron ciudadanos de Boston, y después ciudadanos de la Universidad de Boston. Ya sea a través de "FYSOP" o durante el Día Global de Servicio, ayudaron a construir una ciudad, un país y un mundo mejores.

Y así como lo hicieron en buenos momentos - como cuando los Terriers se llevaron el oro - se han unido como una comunidad. No me refiero únicamente a cuando cantaron en la Playa de BU y se dieron las manos en la Noche de Elecciones, aunque, créanme, he oído las historias. Me refiero a los momentos de crisis que trajeron a relucir lo mejor de ustedes mismos. Cuando un terremoto en Haití mató a casi un cuarto de millón de personas, se movilizaron independientemente. Recaudaron decenas de miles de dólares. E incluyeron a la comunidad más amplia de Boston y de la Universidad en su iniciativa filantrópica sin precedentes.

Para mí, esto indica que están listos, y bien equipados, para aplicar su energía y compasión en mejorar nuestra sociedad y las vidas de otras personas. Después de todo, si la historia sirve de guía - y yo creo que sí - el cambio positivo es la consecuencia de circunstancias no favorables. El progreso es producto de la oscuridad, no de la claridad.

Donde sea que miren en nuestro pasado, esto es así. Fue la frustración social, y el imperativo moral, que puso fin a la esclavitud y la segregación; que logró los derechos electorales para las mujeres y los derechos civiles para todos; que proporcionó servicios médicos para nuestros ancianos y nuestros pobres; y garantizó remuneraciones decentes para nuestros trabajadores. Fue la confusión económica lo que nos trajo la Era Progresiva y el Nuevo Negocio. Y fue la Guerra Civil lo que sirvió de inspiración para la reconstrucción de nuestra Unión y la corrección de nuestra Constitución.

Estos progresos, como otros que han marcado la historia de los Estados Unidos, no fueron inevitables. Y nunca se los debe tomar por entendidos. Los Estados Unidos que hemos heredado y las oportunidades que se nos han dado son el resultado de arduo trabajo, activismo sostenido, considerable sacrificio y gran coraje.

Al mirar a la diversidad de graduados ante mí - al pensar sobre el hecho de que uno de cada diez de ustedes viene de otro país y muchos de ustedes son los primeros en sus familias en recibir un diploma universitario - recuerdo el progreso notable del que fui testigo en mi tiempo de vida. Y, especialmente, dado que mi esposa se encuentra conmigo aquí hoy, también recuerdo su fallecida hermana, Vivian Malone Jones, una mujer que tuvo que pelear por la oportunidad de obtener el diploma que ustedes están recibiendo hoy.

En 1963, Vivian fue uno de los primeros dos afroestadounidenses en inscribirse en la Universidad de Alabama. El Gobernador George Wallace, quien famosamente exigió "segregación ahora" y "segregación para siempre", intentó impedírselo. Pero - con la ayuda del Departamento de Justicia que hoy encabezo, y a través de la determinación de mi predecesor más famoso, Robert Kennedy - ella juntó el coraje para pasar por los portones de la universidad y para graduarse. Vivian no deseaba vivir en días mejores y más justos. En lugar de ello, aprovechó el momento, y las circunstancias que le fueron dadas y - con determinación, optimismo y gracia - caminó hacia adelante en la oscuridad. En el camino, abrió puertas de oportunidad para innumerables otros que han seguido sus pasos.

Su ejemplo sirve de recordatorio de que cada uno de nosotros tiene el poder de lograr un cambio positivo. Ustedes, también, pueden ayudar a sus conciudadanos. Ustedes, también, pueden mejorar el mundo que compartimos y ayudar a crear un futuro que tendremos orgullo en pasar adelante. Como beneficiarios de una educación de primera línea, este es su deber. Y como los que tuvieron la bendición de vivir en la segunda década del siglo veintiuno, éste es su llamamiento - no solo ver, sino también ser, aquellas estrellas en la oscuridad.

Hoy, al celebrar todo lo que han logrado, también nos complacerá ver todo lo que pueden lograr y que, sin duda, lograrán. Estoy ansioso por ver hacia dónde, pasando por arriba de esa "cima de la montaña", cada uno de ustedes lleva a nuestra nación y nuestro mundo.

Buena suerte, y felicitaciones a todos.