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Comentarios del Secretario de Justicia de los Estados Unidos Eric Holder en la Conferencia Anual del Proyecto Vecindarios Seguros
Nueva Orleáns ~ Martes, 13 de julio de 2010

Gracias, Kevin Perkins.  Como siempre, me alegro de estar con ustedes.  Es fantástico estar en Nueva Orleáns.  Deseo agradecer a Jim Letten por darme la bienvenida a su ciudad.  Y deseo repetirles lo que él y el Intendente Landrieu les dijeron a todos ustedes en la sesión inaugural de esta mañana: esta conferencia es una oportunidad importante.  Los próximos días brindan la oportunidad de desarrollar aún más todo lo logrado por las personas en esta sala, a través del Proyecto Vecindarios Seguros.

 

Permítanme también agradecer a nuestros organizadores por su trabajo en desarrollar un programa excelente y reunirnos.  Y, más importante aún, deseo agradecer a cada uno de ustedes por su participación - y por todo lo que hacen, y todo lo que han sacrificado, en nombre de la seguridad pública y comunitaria.  

 

Es adecuado que nos hayamos reunido aquí en Nueva Orleáns, una ciudad definida por su resistencia, su determinación y su optimismo, para discutir la labor y los objetivos que compartimos, los desafíos que debemos enfrentar y las responsabilidades que, juntos, debemos cumplir.  

 

Esta conversación, y su compromiso constante, serán vitales para evaluar y promover el progreso logrado desde el lanzamiento del Proyecto Vecindarios Seguros [Project Safe Neighborhoods (PSN)] en 2001.  Todos ustedes – los fiscales, los agentes de las unidades del orden público federales, estatales, locales y tribales, los líderes comunitarios y los defensores aquí reunidos – son innovadores en la administración de la justicia.  Y estoy orgulloso contar con todos ustedes como asociados.  

 

Ahora, a casi una década de la creación del PSN, hemos llegado a un punto importante para la actualización de nuestros objetivos, la modernización y reconcentración de nuestras estrategias, y la reunión de nuestras mejores y más recientes ideas sobre las maneras más eficaces y más económicamente viables de reducir la delincuencia violenta y crear comunidades seguras, vibrantes y productivas.

 

Nuestro progreso futuro, creo, dependerá de nuestra capacidad de aportar soluciones innovadoras basadas en pruebas al trabajo de tratar de nuestros desafíos más abrumadores y difíciles - o sea, la prevalencia y las consecuencias de la violencia asociada a armas de fuego, pandillas y narcóticos, así como el impacto devastador de la exposición infantil a la violencia.

 

Ustedes comprenden contra qué luchamos, independientemente de dónde presten sus servicios.  Y estoy agradecido de que esta conferencia reúna a asociados tan diversos.  PSN ha probado que, para tener éxito en proteger la seguridad de nuestros vecindarios, necesitamos una variedad de perspectivas; necesitamos probar múltiples estratégicas; y, sobre todo, necesitamos un enfoque colaborativo e integral.

 

El compromiso de ustedes para con este enfoque ha pagado dividendos que pueden medirse en términos reales.  En todo el país, han caído los índices de la delincuencia.  A lo largo del último año, los delitos violentos han disminuido más de un cinco por ciento.  Esta reducción prueba que la inversión del gobierno federal en el PSN – actualmente, por un total de más de $3 billones de dólares – ha tenido impacto positivo en comunidades de todo el país.  También prueba que el apoyo brindado por fiscales, investigadores, programas de capacitación, iniciativas contra la delincuencia juvenil, iniciativas de extensión comunitaria y otras estrategias de reducción de la violencia asociada a armas de fuego y pandillas funcionan.

 

Si bien no existen dos iniciativas de PSN iguales, cada una tiene el poder de reunir estrategias de control, vigilancia comunitaria, enjuiciamiento estratégico e iniciativas contra la delincuencia con los recursos de proveedores de servicios sociales, nuestro sistema educativo y fundaciones de caridad.  Dicha colaboración ha ayudado a llevar tranquilidad a algunas de nuestras comunidades más peligrosas y divididas.  Al crear nuevos programas y probar nuevas estrategias en el campo, ustedes han demostrado que, a pesar de los desafíos presupuestarios y de infraestructura, las soluciones son posibles.

 

En ciudades de todo el país, las iniciativas de PSN están marcando una diferencia positiva - ayudando a reducir significativamente los homicidios con armas de fuego en Richmond y Boston; reducir la delincuencia violenta asociada a narcóticos en High Point, Carolina del Norte; reducir los delitos recurrentes con armas de fuego en Chicago; desmantelar una de las pandillas más peligrosas de Washington, D.C., y reducir la amenaza de la violencia fronteriza cometida por los cárteles de drogas mexicanos.

 

Estos y muchos otros ejemplos de progreso son, sin duda, dignos de celebración.  Sin embargo, aún no podemos sentirnos satisfechos o volvernos complacientes.  Y no podemos ignorar el hecho lamentable de que las amenazas a nuestro pueblo y nuestros vecindarios siguen siendo un problema significativo.

 

Sí; los índices nacionales de delitos violentos han disminuido.  Pero existen áreas en las que los números de reducción que celebramos no significan nada - donde los niños están acostumbrados al sonido de los tiros; donde los jóvenes son atraídos a pandillas; donde hay más funerales que casamientos.  En años recientes, la prevalencia de las pandillas de jóvenes en todas las áreas, especialmente en condados rurales y sub-urbanos, ha crecido significativamente.   Existen, ahora, casi 30,000 pandillas, y aproximadamente un cuarto de millón de miembros de pandillas, activos en todo el país - en los 50 estados, y en ciudades de todos los tamaños.  Desde 2002, los homicidios asociados a armas de fuego vienen aumentando ligeramente cada año, a pesar de la tendencia descendiente en los homicidios en general.  Adultos jóvenes - nuestros jóvenes de 18 a 24 años de edad - son víctimas de homicidio en índices 2½ veces superiores a cualquier otro grupo demográfico.  Y los jóvenes de las áreas más rurales de nuestra nación tienen tanta probabilidad de morir debido a violencia con armas de fuego como los que viven en nuestras ciudades más importantes.  Esto nos recuerda que la violencia con armas de fuego no es apenas un problema de las grandes ciudades; es un problema para todos.     

 

Y si bien tenemos una responsabilidad importante hacia las víctimas, no son apenas los agredidos o muertos y sus familias quienes sufren.  En todo el país, demasiados niños están expuestos a la violencia como cosa habitual.  Recientemente, el Departamento de Justicia dio una primera mirada exhaustiva a este problema.  Y los resultados de esta Encuesta nacional de niños expuestos a la violencia sirven de alerta.  Encontramos que la mayoría de nuestros menores -más del 60 por ciento - habían sido expuestos a la delincuencia, el abuso y la violencia.  

 

Por lo tanto, ¿cómo protegemos a nuestros menores y nuestras comunidades?  ¿Cómo hacemos a los delincuentes violentos pagar por sus hechos?  ¿Cómo transformamos nuestros vecindarios más vulnerables y peligrosos?

 

Son preguntas que no se pueden contestar fácilmente o rápidamente.  Sin embargo, para encontrar las soluciones que necesitamos, debemos comenzar por actualizar la estrategia contra delitos violentos del Departamento de Justicia - una iniciativa crítica que ya está siendo llevada a cabo.  El desarrollo de esta estrategia está siendo encabezada por nuestra red sobresaliente de Fiscales Federales.  Se concentra en tres áreas clave: control, prevención y reincorporación a la sociedad.  Y su éxito dependerá del compromiso y las destrezas de nuestros asociados de las unidades del orden público.

 

Al diseñar e implementar esta estrategia, lo que hemos aprendido a través del Proyecto Vecindarios Seguros nos permitirá nuevos desarrollos basados en el progreso que ustedes han logrado.  Y estas lecciones nos ayudarán a dar vuelta la página en nuestro enfoque a la lucha de la delincuencia violencia, y retirar de nuestras calles las armas ilegales y los delincuentes letales, y reducir las actividades asociadas a pandillas y narcóticos.  

 

Primero, sin embargo, debemos comprometernos a ser claros sobre qué funciona, basarnos en las investigaciones y el análisis, y ser pragmáticos al determinar cómo y cuándo se pueden utilizar nuestros recursos con mayor eficiencia.

 

En lo que se refiere a comprender los problemas de nuestros vecindarios, coordinar soluciones e impulsar una concentración renovada en el control, prevención y reincorporación a la sociedad, nadie está mejor equipado que nuestros Fiscales Federales.  Cuento con cada uno de ustedes, y con los equipos que lideran.

 

Muchos de ustedes ya han dado un paso al frente, comprometiéndose con este trabajo.  Y todos debemos comprender que, en esta época de exigencias crecientes y presupuestos limitados, no podemos darnos el lujo de batallas territoriales, investigaciones duplicadas y enfoques desconectados.  

 

Al reafirmar ustedes su compromiso hacia la cooperación, deseo prometer mi compromiso pleno y constante de brindar apoyo al trabajo que realicen.  El cumplir con mis objetivos de reducción de los delitos violentos comienza por escuchar lo que ustedes tienen para decir, aprender de ustedes y asegurarles que cuentan con los recursos necesarios para hacer un buen trabajo.  

 

Sé que se le está pidiendo a cada uno de ustedes que haga más con menos, que están enfrentando cortes de fondos y decisiones difíciles.  Sin embargo, a pesar de los retos financieros que enfrentamos, todos debemos saber que la solicitud de presupuesto del Presidente refleja el compromiso de este gobierno de mantener y replicar iniciativas exitosas de seguridad pública.  Para el año fiscal 2011, el Presupuesto incluye $37 millones de dólares adicionales para ayudar al Departamento de Justicia a proveer recursos críticos, investigación y servicios para que las comunidades puedan tratar de la exposición infantil a la violencia.  Y se han solicitado $12 millones de dólares en fondos nuevos específicamente para iniciativas y programas de prevención de pandillas y violencia juvenil.  En los próximos días, otorgaremos cerca de $12 millones de dólares en subsidios del PSN.  Estos subsidios, además de casi $3 millones de dólares en fondos adicionales para capacitación y asistencia técnica, brindarán apoyo a su labor constante de lucha contra la delincuencia asociada a armas de fuego y pandillas en sus comunidades.

 

Más adelante en esta conferencia, la Secretaria de Justicia Auxiliar Laurie Robinson y su Delegada Principal Mary Lou Leary les hablarán con mayores detalles sobre cómo está trabajando el Departamento para apoyar la labor que ustedes realizan, a través de nuestra Oficina de Programas Judiciales.  

 

Por supuesto, el dinero por sí solo no puede resolver los desafíos complejos y extendidos que nuestras comunidades enfrentan.  Para tener éxito en reducir la delincuencia violenta, existen varios pasos clave que debemos tomar.

 

En primer lugar, debemos hacer un llamado de atención no sólo a los síntomas, sino también a las fuentes de la violencia.  Las iniciativas de control fuertes deben incorporar una concentración en la prevención y un esfuerzo para comprender las causas-raíz de la delincuencia violenta.  Específicamente, esto significa que debemos ir más allá de los arrestos y los enjuiciamientos.  Si bien el PSN ha ayudado a lograr muchas condenas importantes, también ha demostrado que no podemos resolver el problema de la delincuencia violencia con solo producir arrestos.  Por supuesto, el encarcelamiento es necesario para la seguridad pública.  Sin embargo, es solo parcialmente responsable por la caída observada en los índices de delincuencia.  No es una solución aislada, económicamente sostenible.  

 

A lo largo de las últimas décadas, los gastos realizados por los estados en correcciones han aumentado con mayor velocidad que cualquier otra partida presupuestaria.  Sin embargo, a un costo de $60 billones de dólares al año, nuestras prisiones y cárceles poco hacen para preparar a los prisioneros para conseguir empleos y llevar vidas dentro de la legalidad una vez liberados.  Las personas que estuvieron encarceladas suelen no conseguir vivienda, ser discriminadas por empleadores potenciales y estar rodeadas de otras personas en circunstancias similares.  Esta es una receta para la recurrencia alta.  Y es el motivo por el cual dos tercios de las personas liberadas vuelven a ser arrestadas en el plazo de tres años.  Ha llegado el momento de utilizar un nuevo enfoque.

 

Como muchos de ustedes han señalado, cualquier esfuerzo real para contener los gastos en correcciones, sin dejar de garantizar la seguridad pública, debe incluir una fuerte concentración en la preparación para el reingreso a la sociedad.  Los programas eficaces de reincorporación a la sociedad brindan nuestra mejor oportunidad de proteger nuestros vecindarios y brindar apoyo a personas que han cumplido su condena y que están determinadas a mejorar sus vidas.

 

Me enorgullece que, el año pasado, el Departamento de Justicia haya distribuido $28 millones de dólares en subsidios para la reinserción bajo la Ley de Segunda Oportunidad.  Y me complace que tendremos otros $100 millones de dólares disponibles para programas de reinserción este año.  Pero debemos complementar los programas de reinserción con cambios inteligentes y sólidos en políticas en todos los niveles del gobierno.

 

Es por ello que he establecido un Grupo de Trabajo de Sentencias y Correcciones - para analizar con nuevo enfoque las prácticas federales de emisión de sentencias y determinar cómo podemos preparar mejor a los prisioneros federales para la reinserción en sus comunidades.  También estoy convocando a un grupo de trabajo interagencias para que se concentre exclusivamente en temas de reinserción - todo desde la vivienda y la capacitación para el empleo hasta recomendación de política - y para optimizar la coordinación en el ámbito federal.  Pero también necesitamos más información sobre tendencias criminales estatales y locales, políticas de correcciones y desafíos en vecindarios - información que muchos de ustedes pueden ayudar a proveer.

 

En segundo lugar, debemos tratar holísticamente del problema de la delincuencia violenta, aprovechando las asociaciones existentes y aportando diferentes perspectivas.  Los fiscales federales deben transformarse en solucionadores de problemas de vecindarios y no actuar como simples procesadores de casos.   Deben actuar en conjunto con todos los ámbitos de las unidades del orden público y con todos los tipos de asociados comunitarios.  Así como los Fiscales Federales, los agentes de las unidades del orden público y los líderes de todo el Departamento de Justicia deben reunirse, también debemos incluir más líderes comunitarios, docentes, instructores, directores y - principalmente - padres en nuestra labor.

 

Finalmente, debemos ocuparnos de este problema con todos los recursos científicos disponibles.  La restauración de la toma de decisiones científica en el Departamento de Justicia es una de mis más altas prioridades.  Y si bien la investigación nos ha brindado mucha información sobre la incidencia y el impacto de la violencia, aún no nos ha informado todo.  Necesitamos más información sobre qué funciona - y qué no funciona - para que podamos tomar decisiones informadas presupuestarias e identificar estrategias específicas a las comunidades.

 

Al tomar estos pasos y trabajar en implementar las soluciones que necesitamos, existe, creo yo, buena causa para el optimismo.  De hecho, el estar con todos ustedes hoy, en esta gran ciudad, me llena de esperanza y entusiasmo - entusiasmo debido al éxito que han logrado a través del Proyecto Vecindarios Seguros, y esperanza por un progreso mayor hacia el objetivo que todos compartimos: comunidades seguras, vibrantes y productivas.  

 

Estoy agradecido a todos ustedes.  Estoy orgulloso de tenerlos como colegas.  Y me complacerá ver lo que podemos lograr, y lo que lograremos, en los próximos días para las personas a quienes servimos y las comunidades que amamos.

 

Gracias.