Sello del Departamento de Justicia

Comentarios preparados del Secretario de Justicia de los Estados Unidos Michael B. Mukasey ante la Orden Fraternal de la Policía

Washington, D.C.
25 de febrero de 2008 - 4:00 P.M.

Buenas tardes. Gracias por haberme invitado a acompañarlos hoy. Comprendo que ustedes tienen la agenda completa en los próximos días, con actividades como reuniones en Capitol Hill, así que agradezco que me dieran el tiempo para venir a hablar con ustedes.

Acabo de hablar Chuck Canterbury, Jim Pasco y otros miembros de su liderazgo sobre algunos de los temas que son muy importantes para todos nosotros en el área de las fuerzas del orden público a nivel federal, estatal y local. Antes de proseguir, quiero comentarles lo que les dije a ellos: Gracias por todo lo que hacen. No solo por su apoyo al Departamento de Justicia y las herramientas que ayudan a las fuerzas del orden público como la Ley Proteger a los Estados Unidos, sino por lo que cada uno de ustedes hace todos los días en casa.

Me genera mucha humildad hablarle a un salón lleno de personas que se ganan la vida haciendo lo que ustedes hacen sabiendo que yo llevo un bolígrafo y uso un traje, mientras ustedes llevan armas y usan armaduras. Existen muchos asuntos que preocupan a la Orden Fraternal de la Policía que coinciden con las prioridades del Departamento de Justicia. Entre los más prominentes está nuestro objetivo común de reducción de la delincuencia violenta en los pueblos y las ciudades de los Estados Unidos.

Todos en este salón deben saber que el Departamento ha hecho mucho para llegar a la raíz del problema de la delincuencia violenta en este país y para ayudar a los agentes de policía a hacer lo necesario para mantener seguras a nuestras comunidades. Estamos orgullosos de esta labor y agradecidos por la participación y el liderazgo de su organización.

Por ejemplo, el otoño pasado, el Departamento otorgó 75 millones de dólares a fuerzas de tarea locales de las fuerzas del orden público para que abordaran desafíos específicos relacionados con la delincuencia violenta. Esperamos tener todavía más recursos en el futuro. El Presidente solicitó 200 millones de dólares en el año fiscal 2009 para apoyar a iniciativas dirigidas de fuerzas de tarea en las comunidades con la mayor necesidad.

Obviamente, el Departamento no cuenta con fondos ilimitados, pero estamos enfrentando los desafíos subyacentes dirigiendo nuestros recursos de manera coherente. Sabemos que no hay una solución única al problema de la delincuencia violenta. En vez de emitir una serie de mandatos, vamos a ser flexibles y permitir que las autoridades locales enfoquen sus iniciativas en los problemas que amenazan con más fuerza sus ciudades y pueblos, ya sea las pandillas, las armas de fuego o el tráfico de personas. En resumen, queremos dirigir la financiación a las zonas donde pueda ser mejor utilizada, y hemos buscado incrementar nuestra capacidad de señalar esas áreas.

El otoño pasado, asistí a la apertura del Centro Nacional de Combate, Coacción y Coordinación Antipandillas [National Gang Targeting, Enforcement and Coordination Center (GangTECC)] y el Centro Nacional de Inteligencia de Pandillas [National Gang Intelligence Center (NGIC)]. En conjunto, estos dos centros trabajan en una iniciativa unificada para ayudar a desbaratar y desmantelar a las pandillas más importantes y violentas de los Estados Unidos. Los agentes tienen como apoyo en esta misión a fiscales de todo el país en las Fiscalías Federales y el nuevo Escuadrón Antipandillas de la División de lo Penal, creado en el 2006, un grupo especializado de fiscales federales a cargo de desarrollar e implementar estrategias para combatir, atacar y desmantelar las pandillas nacionales e internacionales más importantes que operan en los Estados Unidos. El año pasado, en cuatro capturas coordinadas de GangTECC con agentes de la Administración de Control de Drogas [Drug Enforcement Administration (DEA)], el Servicio de Alguaciles Federales [U.S. Marshals Service (USMS)], el Buró Federal de Investigaciones [Federal Bureau of Investigation (FBI)], el Buró de Control de Bebidas Alcohólicas, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos [Bureau of Alcohol, Tobacco, Firearms and Explosives (ATF)], y el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los EE.UU. [U.S. Immigration and Customs Enforcement (ICE)], más de 1,480 demandados fueron arrestados y más de 259 de ellos eran miembros documentados de pandillas. Este solo es un ejemplo de cómo el Departamento busca enfocar sus recursos e iniciativas para obtener los mejores resultados.

Me gustaría comentar brevemente otro programa importante: Héroes Locales [Hometown Heroes]. Francamente, estamos atrasados con ese programa y nos debería haber ido mejor. Pero les gustará saber que hemos progresado muchísimo. Desde el mes de septiembre del año pasado, hemos trabajado para hacer que el proceso sea más eficiente y hemos triplicado el número de casos decididos de Héroes Locales. Hemos emitido directivas que aclaran el programa, lo que triplicó el porcentaje de aprobaciones, que ahora es mayor al 50 por ciento.

El programa Héroes Locales fue creado, en parte, para aliviar algunas de las preocupaciones que los agentes de las fuerzas del orden público pueden tener sobre quién cuidará a sus familias si algo ocurriese. El Departamento está comprometido a la implementación justa y eficiente de Héroes Locales y seguirá realizando todas las mejoras necesarias.

Antes de concluir, me gustaría detenerme unos minutos para hablar de otro tema en el que concuerdan el Departamento y la Orden Fraternal de la Policía: el dictado de sentencias de presos condenados por delitos asociados a la cocaína crack en comparación con los condenados por cocaína en polvo.

Primero, quiero agradecerles por su trabajo en esta área. Quiero agradecer específicamente a su Presidente Nacional Chuck Canterbury por su testimonio sobre este tema ante el Congreso.

También me gustaría aprovechar esta oportunidad para comentar los constantes malosentendidos sobre qué demandados reunirán los requisitos para ser liberados. El Departamento ha repetido en varias ocasiones que los delincuentes por crack que reúnen los requisitos para la aplicación retroactiva de las directrices menores están entre los delincuentes más graves y violentos del sistema federal. A pesar de la publicación reciente de artículos que sugieren lo contrario, las propias estadísticas de la Comisión de Sentencias demuestran que es verdad. En octubre del año pasado, la Comisión de Sentencias emitió un memorando titulado "Análisis del impacto de la enmienda sobre cocaína crack si se aplica con retroactividad" [Analysis of the Impact of the Crack Cocaine Amendment If Made Retroactive]. Ese memorando presentó algunas estadísticas perturbadoras. El viernes pasado, el Departamento recibió estadísticas actualizadas de la Comisión que nos siguen preocupando.

Las estadísticas de la Comisión demuestran que:

Casi un 80% de quienes reúnen los requisitos para la retroactividad tienen antecedentes penales previos. Esto nos indica que existen grandes posibilidades de que los candidatos para una liberación temprana cometan otro delito.

La cantidad promedio de crack traficado por los candidatos a la retroactividad es más de 50 gramos, que aproximadamente equivale a 500 dosis. Esto nos indica que los candidatos no fueron encarcelados por ventas individuales de una dosis.

Casi 95% de los candidatos a ser liberados son hombres. Creemos que esta estadística ayudará a aliviar la preocupación expresada por algunas personas de que los delincuentes que reúnen los requisitos son simplemente "novias que fueron atrapadas junto a sus novios".

Asimismo, las estadísticas actuales muestran que menos del 5% de los demandados que son candidatos recibieron un ajuste por rol atenuante al momento de la sentencia. Esto nos indica que los jueces que sentenciaron a estos delincuentes no creían que fueran actores periféricos o adictos indefensos atrapados en una red de narcotráfico.

Yo comprendo que incluso entre personas de bien, las estadísticas se pueden interpretar de diferentes maneras. Pero estas estadísticas son importantes por dos razones. Primero, confirman lo que el Departamento ha visto en el campo y lo que nuestros fiscales han experimentado en tribunales. Estas personas a menudo son delincuentes violentos que probablemente reincidan en sus actividades delictivas. Segundo, estas estadísticas todas tomadas del propio estudio de la Comisión desestiman los alegatos de que existen grandes cantidades de personas que consumían crack por primera vez que simplemente fueron encontradas en el lugar incorrecto en el momento incorrecto. Además, el Departamento ha sugerido una manera de resolver esa inquietud: El Congreso debe limitar la retroactividad para que solo se reduzca la sentencia a delincuentes no violentos que cometían un delito por primera vez, y que la reducción no pueda superar los dos niveles permitidos por la Comisión. Esto resolvería la inquietud del Departamento respecto de la seguridad pública y permitiría la liberación temprana de delincuentes no violentos y el beneficio de los programas previos a la liberación del Buró de Prisiones para quienes lo necesitan para ayudar a prevenir o al menos disminuir los porcentajes de reincidencia.

Respecto de la proporción crack-polvo de las sentencias, el Departamento ha aceptado que hombres y mujeres honestos pueden estar en desacuerdo sobre cuáles deberían ser las sentencias apropiadas para estos delitos, y en qué deberían diferir de sentencias para otros delitos relacionados con drogas. El Departamento está comprometido a formar parte de esos debates y ayudar a establecer un castigo justo para delitos cometidos en el futuro. Pero creemos que cualquier reforma en el área de las sentencias por crack debe cumplir con dos condiciones importantes: Primero, cualquier reforma debe provenir del Congreso, no la Comisión de Sentencias; y segundo, las reformas no se deben aplicar con retroactividad.

Se deben tomar medidas de inmediato. Me gratificó escuchar que el Senador Biden ha expresado su voluntad de trabajar con nosotros en este tema, y esperamos tener más conversaciones con él y sus colegas al respecto.

Sin importar qué medida toma el Congreso o no, el Departamento de Justicia hará su trabajo y ustedes, los miembros de las fuerzas del orden público, harán el suyo. Todos los días, hombres y mujeres en departamentos de policía de todo el país se ponen un uniforme para proteger y servir a nuestros vecinos y nuestras comunidades. Ustedes y sus colegas contribuyen a la seguridad de nuestro país a nivel general y más reducido, y lo hacen sin importarles si su nombre aparece en el periódico o si reciben una placa o una ovación de pie. A la hora de combatir la delincuencia violenta, no me importa quién se lleva el crédito. Me importan solo los resultados. Con su apoyo y trabajo constantes, podemos lograr estos resultados. Y si lo hacemos, todos recibiremos el reconocimiento.

Gracias.

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