Sello del Departamento de Justicia

Comentarios preparados para discurso del Secretario de Justicia de los Estados Unidos Michael B. Mukasey en la Ceremonia de Entrega de Premios del Secretario de Justicia de los Estados Unidos

Washington, D.C.
Martes, 28 de octubre de 2008 - 2:00 P.M. EDT

Buenas tardes y gracias, Mark, por la presentación.

Soy Secretario de Justicia de los Estados Unidos desde hace poco menos de un año, por lo que esta es mi primera – y seguramente mi última – oportunidad de presentar los premios del Secretario de Justicia de los Estados Unidos por excelencia en el servicio. La ceremonia de hoy me da la oportunidad de reconocer a algunos de los servidores públicos con más dedicación y talento en nuestro país, felicitarlos y agradecerles. Antes de proseguir, quisiera agradecerles. Gracias a los ganadores de los premios por todo su trabajo de parte de sus conciudadanos. Y gracias a todos los familiares, amigos y colegas que están aquí hoy, por su apoyo indispensable de ese trabajo.

Existe mucho escepticismo, hasta cinismo, en los Estados Unidos hoy en día sobre el gobierno y su capacidad de hacer cosas, y hacerlas bien. En los últimos años, este Departamento ha soportado su parte de atención crítica. Como resultado, muchas veces me han preguntado sobre la moral en el Departamento y sobre cómo vamos a restablecer la confianza del público en el Departamento de Justicia [Department of Justice (DOJ)]. Mi respuesta siempre ha sido la misma: a una persona, los hombres y mujeres que estaban aquí cuando llegué trabajaron para ayudarme a tener éxito y siguieron haciendo su trabajo de parte del pueblo estadounidense. Persona a persona, el Departamento de Justicia está lleno del conjunto más impresionante de talento profesional que he presenciado, menos aún tenido el privilegio de trabajar codo a codo. Y el hecho de que la dedicación y la excelencia de las personas que trabajan en este Departamento no han flaqueado frente a la controversia pública es un sólido testimonio de la seriedad con la que ustedes toman el juramento de su cargo.

Ceremonias como la de hoy destacan el trabajo extraordinario de nuestro Departamento. Cuando me preguntan por el estado del Departamento, me gustaría poder limitarme a entregar el programa de hoy a la prensa o al Congreso y pedirles que lo lean. Me gustaría que los periódicos lo reimprimieran para que el pueblo estadounidense pudiera leer sobre la extraordinaria labor que ustedes realizan de su parte. Los ganadores de premios de hoy son un ejemplo extraordinario de un gobierno en funcionamiento: y con un funcionamiento excelente. Y solo son un ejemplo de toda la gran labor realizada por el Departamento. Por cada ganador merecedor de su premio, hay 3, 4 o 5 nominados que también merecían por derecho propio ganar el premio.

Si el pueblo estadounidense pudiera ver el programa de hoy, estoy seguro de que ya no tendríamos que contestar preguntas sobre nuestra moral y sobre si el pueblo puede confiar en lo que hacemos.

El Departamento siempre fue – y sigue siendo – una gran institución. La arquitectura y el exquisito diseño del Edificio Principal de Justicia Robert F. Kennedy al final de esta calle lo simbolizan, pero obviamente solo son un símbolo. Esa grandeza no reside principalmente en nuestra historia y el sentido de propósito que sugiere: si bien sí son inspiradores. Su grandeza se debe, exclusivamente, a los hombres y mujeres que han estado en estos asientos en años anteriores y a los rostros que me miran en este momento. Es decir, se debe a todos ustedes, y a sus predecesores, y será el regalo y a la vez la responsabilidad de sus sucesores. Es por eso que me complace tanto presentar estos premios.

Los logros excepcionales que homenajeamos hoy pueden ser individuales o de un equipo. Pueden ser un trabajo sobresaliente en un caso o una investigación; o pueden reflejar un desempeño de una excelencia constante a lo largo de décadas. Pueden estar relacionados con un enjuiciamiento por delincuencia organizada en Nueva York; o con redes de contrabando de vida silvestre en China y México; o con refugios fiscales corporativos abusivos.

Los logros de las personas a quienes homenajeamos hoy se distribuyen por todo el mundo, y son tan amplios como la misión del Departamento: hacer valer la ley y defender los intereses de los Estados Unidos según la ley. Los agentes, abogados, auxiliares legales, personal de apoyo, analistas e investigadores sirven esa misión de diferentes maneras, así como también lo hacen nuestros asociados de las fuerzas del orden público ajenos a nuestro Departamento, a quienes también homenajeamos hoy. Pero lo que tienen en común todos estos ganadores es que han logrado el mayor nivel de logro en el trabajo que realizan.

En el último año, he tratado de expresar, en todas las oportunidades, mi gratitud por la gran labor y el apoyo de los empleados del Departamento de Justicia. Ahora debo confesarles, en este contexto reducido e íntimo, que mis esfuerzos no son adecuados para esa tarea. No hay nada que pueda decir, ninguna placa o certificado que pueda entregar, que logre capturar plenamente la gratitud que siento hacia todos ustedes y hacia sus miles de colegas en todo el mundo.

Si bien todos estos hombres y mujeres merecen su momento de notoriedad hoy, me quiero asegurar de destacar también a otras personas que merecen recibir felicitaciones y agradecimientos.

Estas otras personas son los familiares, amigos y colegas, ya que sin su apoyo ningunos de los ganadores de hoy podrían haber logrado el éxito que celebramos hoy. Todos ustedes comprenden el término "servicio público" de una manera distinta a la de muchos de nuestros conciudadanos. Esa frase tiene incorporado el requisito de que estemos a la altura de los estándares que el público ha fijado y que tiene el derecho a esperar.

Y esa frase tiene incorporado el concepto de sacrificio: dejar de lado algunas cosas y soportar otras por voluntad propia. No tengo dudas de que cada una de las personas que nombraremos hoy podría haber hecho otra cosa, o trabajado en otro lugar, por mucho más dinero, trabajando menos horas y con mucho menos estrés. Ellos sacrificaron esas cosas en nombre del servicio. Ustedes, sus amigos y familias, también sacrificaron cosas para apoyarlos: y sus nombres merecen estar en estas placas junto con el suyo.

Podría extenderme hablando de la dedicación y el profesionalismo de los hombres y mujeres a quienes homenajeamos hoy aquí. Y podría hablar por horas sobre la importancia del servicio. Pero, en cambio, me parece que terminaré por donde empecé: con mis felicitaciones y mi agradecimiento.

Muchísimas gracias.

Comunicado de prensa

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