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El Subsecretario de Justicia Tom Perrelli habla en la Capacitación del Diseño Universal del Departamento
Boston ~ Miércoles, 21 de julio de 2010

Buenas tardes y gracias, Amy, por la presentación.  Deseo agradecer a Valerie Fletcher por recibirnos aquí en el Instituto de Diseño Centrado en la Persona Humana.  Es un establecimiento muy impresionante que nos muestra el diseño universal en acción.  También deseo agradecer al Instituto de Justicia Vera por el trabajo que realizan para nuestro Programa de Subsidios por Discapacidad, incluida la organización de esta capacitación.  Me complace estar aquí hoy para escuchar sobre los programas innovadores que incorporan los principios del diseño universal para hacer que los recursos y refugios sean más accesibles a las personas con discapacidades y personas sordas que son víctimas de la violencia doméstica, la violencia en citas, la agresión sexual y el acoso.  

 

Como Subsecretario de Justicia de los Estados Unidos, soy el tercer funcionario en jerarquía en el Departamento de Justicia.  Mis responsabilidades incluyen la supervisión de nuestros programas de subsidios para las unidades del orden público estatales, locales y tribales y las comunidades de todo el país.  Eso incluye la Oficina sobre la Violencia contra la Mujer, la que administra fondos críticos para proveedores y programas de servicios para víctimas en todo el país, incluido el Programa de Subsidios por Discapacidad, que es el motivo por el cual todos ustedes están aquí hoy.   

 

Este año se celebran un par de aniversarios extremadamente importantes.  Esta semana es el 20º aniversario de la Ley para Personas con Discapacidades, una ley histórica que ha hecho de los Estados Unidos, en las palabras del fallecido Senador Edward Kennedy, "una mejor y más justa nación".  En septiembre fue el 15° aniversario de la promulgación de la Ley de Violencia contra la Mujer [Violence Against Women Act (VAWA)] por el Presidente Clinton.  Al aproximarse el 15º aniversario de la VAWA, quedó claro que necesitábamos hacer más que un comunicado de prensa o un único evento.  Era un buen momento para que el Departamento de Justicia y el gobierno de Obama transmitieran una clara señal de que la lucha contra la violencia doméstica y sexual es una prioridad nacional.  Es por ello que el Departamento lanzó una iniciativa de un año de duración para elevar la concienciación pública, crear coaliciones más fuertes entre las comunidades federal, estatales, locales y tribales, y redoblar los esfuerzos para acabar con la violencia doméstica y en citas, la agresión sexual y el acoso contra hombres, mujeres y niños de todo el país.

 

Como parte de la iniciativa, hemos trabajado en asegurar que todos los sobrevivientes en todas partes sepan que tienen un lugar - y una voz - en este gobierno, y en buscar crear un futuro en que el abuso doméstico y la agresión sexual hayan sido erradicados.  Hemos creado alianzas nuevas entre comunidades rurales, tribales, con personas mayores de edad, jóvenes y militares para compartir las lecciones aprendidas y nuevos e innovadores caminos.   Y nos hemos dedicado a tratar de la violencia doméstica y la agresión sexual en las comunidades que más han sufrido - en particular, las comunidades indígenas estadounidenses e indígenas de Alaska, las que pueden sufrir índices de violencia contra las mujeres 2, 4 o hasta 10 veces superiores al promedio nacional.

 

Como parte de esta iniciativa, sabíamos que tendríamos que hablar de cosas que pueden ser difíciles - cosas como las historias de estadounidenses discapacitados que han sufrido abusos y han sido perseguidos.  Al hablar de temas difíciles no solo a proveedores de servicios y grupos de defensores, sino también a grupos empresariales, abogados, fundaciones, agentes de la policía, autoridades gubernamentales estatales y locales y otras dependencias federales, incorporamos gente nueva a la lucha.  Y homenajeamos a los sobrevivientes que denunciaron, que ayudan a educar a otras personas y que dependen de nosotros para que los protejamos.

 

En los Estados Unidos, una de cada cinco personas - o sea, 54.4 millones de estadounidenses - tiene al menos una discapacidad.  Si bien no se conoce el número exacto de incidentes de violencia contra personas discapacitadas, los pocos estudios que se han llevado a cabo revelan resultados alarmantes.  Por ejemplo, las personas discapacitadas tienen de cuatro a diez veces más probabilidades de ser víctimas de delitos como la violencia doméstica y sexual que las personas sin discapacidades.  Las personas discapacitadas tienen mayores probabilidades de sufrir persecuciones graves, sufrirlas por tiempos más prolongados, ser víctimas de múltiples episodios de abuso, y ser víctimas de un número mayor de autores.  El aislamiento, la dependencia en cuidadores para su cuidado personal y otros servicios cotidianos, las opciones limitadas de transporte y la noción entre los autores de que las personas discapacitadas son "objetivos fáciles" son algunos de los factores que contribuyen para los índices más altos de persecución y persecución recurrente.  

 

Además de la persecución proveniente de la violencia, también sabemos que las personas discapacitadas enfrentan obstáculos singulares para obtener la ayuda y los servicios que necesitan.  Por ejemplo, los refugios y centros para crisis por violación pueden no ser físicamente o en lo programático accesibles, y, por lo tanto, las personas pueden creer que dichos servicios no son adecuados para ellas.  Los proveedores de servicios son especialistas en la violencia doméstica y sexual, pero pueden faltarles conocimientos sobre las necesidades de las víctimas discapacitadas o sordas.  Por otro lado, las organizaciones de servicios para discapacitados y sordos suelen carecer de conocimientos en las áreas de la violencia sexual y doméstica.  El enjuiciamiento de los infractores representa un desafío porque las personas discapacitadas o sordas pueden considerarse testigos inadecuados o se puede utilizar la discapacidad de la persona en su contra.  Finalmente, existe falta de colaboración entre proveedores de servicios para la violencia sexual y doméstica, organizaciones para discapacitados y sordos y el sistema de justicia criminal.  El resultado es que las víctimas discapacitadas y sordas no reciben el apoyo y los servicios que tan desesperadamente necesitan.  

 

Reconocemos estos desafíos y seguiremos trabajando en aumentar la concienciación y los recursos para servir y combatir el abuso contra personas discapacitadas y sordas.  La ADA y el trabajo que realizamos para ampliar su protección y brindar apoyo a personas discapacitadas y personas sordas son críticos para garantizar que los servicios se vuelvan más accesibles.  Y la reautorización de la VAWA en el 2000 estableció el Programa de Subsidios a la Discapacidad, el que se concentra en la creación de una infraestructura para brindar apoyo a todas las víctimas y el desarrollo de servicios y apoyo personalizados para los sobrevivientes con discapacidades y aquellos que son sordos.  Es nuestra esperanza en este sentido, así como con muchos de los programas de la VAWA, que desarrollemos mejores prácticas y modelos, en colaboración con quienes trabajan en el campo, proveamos asistencia técnica a defensores y proveedores de servicios de todo el país, y aseguremos que en los próximos años, los proveedores de servicios asociados a la violencia doméstica y la agresión sexual comprendan plenamente y satisfagan las necesidades de las víctimas con discapacidades y las víctimas sordas.  

 

Es mucho lo que hemos logrado, pero aun queda mucho más por hacer.  Sin embargo, no estamos solos en esto.  El mensaje central que buscamos transmitir a lo largo del 15º aniversario de la VAWA es que la violencia doméstica y sexual no son apenas problemas de la víctima y su familia.  Son el problema de todos.  No puede ser trabajo solo del Departamento de Justicia, o del sistema de justicia criminal, o del gobierno estatal, o de los defensores y proveedores de servicios.  Líderes de todos los ámbitos de los sectores público y privado y cada comunidad deben asumir un papel activo en la respuesta a la agresión sexual y la violencia doméstica.  Las comunidades deben realizar un trabajo mejor en lo que se refiere a instruirse sobre la violencia doméstica y sexual, la prevalencia de la agresión, la necesidad de servicios y apoyo para las víctimas, y la respuesta necesaria de la justicia criminal a estos delitos.  Y debemos trabajar unidos para encontrar enfoques nuevos e innovadores para ayudar a las víctimas de la delincuencia, y prevenir la violencia en primer lugar.

           

Gracias por estar aquí hoy y por el trabajo esencial que realizan para prevenir el abuso de personas con discapacidades y personas sordas y prestar servicios a dichas víctimas.  Nosotros, en el Departamento, estamos comprometidos con esta causa y trabajaremos con asociados estatales, locales y tribales para asegurarnos de que todas las comunidades – en particular las que han sido descuidadas de manera crónica – reciban los recursos y el apoyo que necesitan.   Compartimos la visión de ustedes en la que las personas con discapacidades y las personas sordas puedan vivir en un mundo sin temor a la violencia doméstica o sexual.  

 

Y ahora, doy la bienvenida al podio al Director Carbón de la OVW.