¿Cuántas clases de operaciones fraudulentas de telemercadeo existen?
En cierto sentido, lo único que limita la naturaleza y el contenido
de una operación de telemercadeo fraudulenta es la pericia de los
organizadores de la operación y la ingenuidad. Si un agente de telemercadeo
fraudulento observa que cierto tipo de negocios o ciertas tendencias mercantiles
reciben amplia difusión en los medios informativos, utilizará
dichos negocios y tendencias para atrapar víctimas. En la práctica,
la mayoría de dichos agentes utilizan uno o más de los siguientes
tipos de operaciones: operaciones de caridad, operaciones
de tarjeta de crédito, reparación de crédito y préstamo, operaciones internacionales, operaciones
relacionadas con el Internet, operaciones de inversión, operaciones de lotería, operaciones
con suministros de oficina, operaciones de "premio-promoción", operaciones "especializadas en recuperación",
y operaciones de compostura.
Operaciones de caridad
Muchas personas tienen el deseo loable de ayudar a los menos afortunados
mediante donativos a obras de caridad. Los agentes de telemercadeo fraudulentos
han explotado este deseo ideando operaciones supuestamente dedicadas a
la recolección de fondos para causas nobles. En diversas ocasiones,
dichos agentes han manifestado con toda falsedad que, por ejemplo, estaban
reuniendo fondos para las víctimas del atentado de Oklahoma City
o la inundación de Valle del Mississippi o para programas anti-drogas.
En cierto tipo de operación de caridad, conocido como "fraude con
placa", los agentes de telemercadeo fraudulentos fingen solicitar fondos
para apoyar causas relacionadas con la policía o el departamento
de bomberos.
Algunos de los agentes de estas operaciones fraudulentas
mienten llanamente a los posibles donadores y no entregan a la beneficencia
nada de lo que obtienen. Otras operaciones, para mantener su aura de legitimidad,
donan una cantidad mínima de sus utilidades (no más del 10%)
a una causa noble, de manera que puedan demostrar su "legitimidad" a las
autoridades administrativas o a las fuerzas de la ley que reciban quejas
sobre dichas operaciones. En una operación contra la cual las autoridades
lograron iniciar juicio penal, los organizadores, en un intento por mejorar
su apariencia de legitimidad, enviaron a los posibles donadores "regalos
de truco" y placas montadas en las que les agradecían sus aportaciones
a una "fundación" en particular (que en realidad era una organización
manejada por ex agentes de telemercadeo fraudulentos que no hacían
nada por los necesitados).
Operaciones de Tarjeta de Crédito, Reparación
de Crédito y Préstamo
Se han creado operaciones de telemercadeo fraudulentas para aprovecharse
de las personas con malos antecedentes de crédito o cuyos ingresos
son demasiado bajos para obtener un crédito importante. En muchas
operaciones de tarjeta de crédito, los agentes de telemercadeo llaman
a las posibles víctimas y les manifiestan que pueden obtener tarjetas
de crédito incluso si sus antecedentes de crédito son malos;
sin embargo, la víctima que paga los honorarios solicitados por
el agente por lo general no recibe ninguna tarjeta o sólo recibe
una solicitud o folleto o volante mal impreso con el tema de las tarjetas
de crédito. En una variante de estas operaciones, la tarjeta de
crédito que reciben los consumidores, después de pagar los
honorarios del agente de telemercadeo, requiere que los consumidores paguen
$200 ó $300 a una compañía ubicada fuera de los Estados
Unidos, además de que los consumidores no pueden cargar a su tarjeta
una cantidad mayor a la pagada a la compañía extranjera.
En operaciones con honorarios pagados por anticipado,
a las personas con poca solvencia económica se les promete un préstamo
a cambio de tales honorarios. Los nombres de las víctimas que pagan
honorarios para obtener un préstamo se remiten a un "cuarto de rechazo"
(es decir, una operación afiliada con el agente de telemercadeo,
cuya única función es notificar después a las víctimas
que sus solicitudes de crédito han sido rechazadas).
Otra forma que utilizan los agentes de telemercadeo
fraudulentos para aprovecharse de las personas con malos antecedentes de
crédito es prometiéndoles "reparar" su crédito. Las
compañías que prometen que pueden eliminar quiebras, sentencias,
gravámenes, ejecuciones y demás datos del informe de crédito
de un consumidor, independientemente de la antigüedad o exactitud
de la información, están desvirtuando los hechos. Sentencias,
gravámenes por impuestos pagados, cuentas remitidas para su cobranza
o descontadas y antecedentes de aprehensiones, acusaciones o sentencias,
pueden quedar en el informe del consumidor durante siete años, en
tanto que las quiebras pueden permanecer en el informe durante diez años.
Las agencias de investigación de crédito están obligadas
por ley a corregir errores en los informes de los consumidores y aquéllos
cuyos informes contengan verdaderos errores pueden dirigirse directamente
a dichas agencias o solicitar ayuda a la Comisión Federal de Comercio
(FTC) para resolver sus problemas. Las agencias de reparación
no pueden eliminar información negativa verdadera de los informes
de crédito, aun cuando ciertas compañías afirmen lo
contrario.
Operaciones Internacionales
Las operaciones internacionales son operaciones de telemercadeo fraudulentas
-- (por lo general, operaciones de crédito,
con pago de honorarios por anticipado, operaciones
de inversión, operaciones de lotería,
y operaciones de premio-promoción -- en las
que los operadores del fraude tienen su negocio de telemercadeo en un país
y dirigen sus solicitudes a víctimas ubicadas en otro. Operaciones
internacionales de este tipo resultan muy atractivas para ciertos agentes
de telemercadeo porque dificulta a los consumidores presentar sus quejas
y a las autoridades investigar y llevar a juicio tales operaciones. Para
obtener pruebas que puedan utilizar en procedimientos legales y lograr
que los delincuentes sospechosos sean extraditados de los países
en donde se encuentran, las autoridades administrativas y judiciales de
los Estados Unidos deben seguir procedimientos legales establecidos en
tratados bilaterales con dichos países. En algunos casos, tales
procedimientos dan a los posibles delincuentes la oportunidad de causar
demoras en los procedimientos legales mediante la objeción del derecho
de las autoridades de los E.U.A. a dichas pruebas o a la extradición
del sospechoso. Ciertos agentes de telemercadeo fraudulentos han
admitido a las autoridades judiciales que consideran que dichas demoras
pueden durar lo suficiente para que las víctimas que fungirán
como testigos mueran antes de que puedan declarar en un procedimiento legal
y recuperar sus pérdidas.
Operaciones relacionadas con el Internet
Muchas de las operaciones para defraudar que sólo se habían
llevado a cabo por telemercadeo ahora se están llevando a cabo en
todo o en parte por Internet. Los consumidores que tiene acceso a Internet
reciben mensajes de correo electrónico "spam", es decir mensajes
no solicitados que ofrecen oportunidades de inversión o negocios
o de comprar bienes o servicios de cómputo u otros productos. La
mayoría de tales mensajes no solicitados invitan a los consumidores
a llamar a un cierto número de teléfono, visitar una cierta
página Web o enviar dinero a una dirección en particular.
Sin embargo, muchos de estos mensajes de correo electrónico
"spam" provienen de operaciones fraudulentas. El año pasado, por
ejemplo, las autoridades federales y estatales persiguieron operaciones
fraudulentas que se anunciaban en el Internet e incluían promociones
de caridad, inversiones del tipo pirámide y operaciones Ponzi, títulos
académicos de una institución educativa ficticia, rifas ilegales
y oportunidades para vender folletos con cupones o de ganar dinero en casa
recortando cupones. De acuerdo con el Vigilante
de Fraude por Internet (Internet Fraud Watch), proyecto de la Liga
Nacional de Consumidores (National Consumers League), los informes
de fraude recibidos por dicho Internet Fraud Watch se incrementaron de
un promedio de 32 al mes en 1996, a casi 100 al mes en 1997. El Vigilante
del Fraude por Internet también informó que durante el
período de enero a julio de 1997, las diez categorías principales
de quejas por fraude relacionado con el Internet fueron:
(1) Servicios de Internet y en línea falsos
o que nunca se prestaron;
(2) Mercancía en general que nunca se entregó
o que no se entregó conforme a lo anunciado;
(3) Subastas de artículos que nunca se entregaron
o cuyo valor había sido inflado;
(4) Operaciones de mercadotecnia tipo pirámide
o multi-nivel en donde las utilidades provenían de los honorarios
pagados para unirse a la operación, en vez de ventas de artículos
reales;
(5) Oportunidades de negocios que resultaron mucho
menos rentables de lo anunciado;
(6) Operaciones de trabajo en el hogar que vendían
materiales a los consumidores con falsas promesas de que les pagarían
el trabajo realizado;
(7) Operaciones de premios y sorteos en los que
nunca se adjudicaron los premios;
(8) Ofrecimiento de tarjetas de crédito en
los que los consumidores nunca recibieron las tarjetas prometidas;
(9) Ventas de manuales de auto-ayuda que no eran
lo que se decía o que nunca se entregaron, y
(10) Suscripciones a revistas que nunca se entregaron
o en las que la operación no tenía afiliación alguna
con editores legítimos.
Operaciones de Inversión y Oportunidades
de Negocios
Desde la década de 1970, muchos agentes de telemercadeo fraudulentos
han estado ofreciendo una amplia variedad de oportunidades de inversión
falsas a posibles inversionistas. La naturaleza de las supuestas inversiones
es muy diferente de lo que los agentes de telemercadeo consideran (a partir
de informes sobre negocios ampliamente difundidos) que serán las
tendencias que inversionistas con menos experiencia o información
muy posiblemente consideren atractivas como inversiones de alto rendimiento.
Por ejemplo, en la década de 1980 muchas operaciones de telemercadeo
fraudulentas ofrecían "inversiones" en monedas raras, metales preciosos
y los llamados "metales estratégicos". En la década de 1990,
muchas de tales operaciones cambiaron a las "inversiones" en productos
tan diversos como piedras preciosas en "grado de inversión", criaderos
de avestruces y tecnología de telecomunicaciones como sistemas de
cable inalámbricos para la transmisión de programas de televisión.
En los casos en que el tamaño del producto
de inversión que compra la víctima permite que ésta
lo tenga en su poder, como piedras preciosas o monedas raras, los agentes
de telemercadeo fraudulentos acostumbran colocar los objetos en un contenedor
de plástico sellado que envían a la víctima, advirtiéndole
que no debe abrir el contenedor, ya que violaría la garantía
otorgada por el agente sobre el producto. El verdadero objetivo de sellar
el contenedor con los artículos es disuadir a la víctima
de que haga valuar los objetos por su cuenta, ya que un valuador auténtico
le informaría que el valor real de mercado del producto es mucho
menor al indicado por el agente de telemercadeo. En aquellos casos en que
el tamaño de los productos de inversión no permite entregarlos
directamente a la víctima, como pozos de petróleo o gas,
barras de metales preciosos o sistemas por cable inalámbricos, los
agentes de telemercadeo mienten porque no informan a las víctimas
que tales productos en realidad no existen o no están lo suficientemente
desarrollados para producir utilidades.
En diversas operaciones de telemercadeo de inversión
fraudulentas, los operadores "recargan" a sus víctimas manifestándoles
que tienen posibles compradores interesados en la inversión de la
víctima y que ésta debe comprar cantidades adicionales del
mismo artículo o de un tipo particular de producto (por ejemplo,
más piedras preciosas) para "redondear" su cartera de inversiones.
Más adelante se informa a la víctima que el posible comprador
decidió no adquirir la inversión, dejando a la víctima
con pérdidas aún mayores y sin posibilidades reales de recuperar
dichas pérdidas.
Las operaciones de oportunidades de negocios son
una variante de las operaciones de inversión, que se aprovechan
de las personas que desean tener su negocio propio. Los agentes de telemercadeo
prometen a los consumidores ayudarlos a triunfar en los negocios utilizando
una fórmula o método que se supone es casi infalible para
garantizar el éxito. Muchos de estos negocios son de instalación
de máquinas vendedoras, carruseles de juguete, juegos de computadora
o video, teléfonos de monedas y similares. La compra de estas oportunidades
puede costar muchos miles de dólares, pero con frecuencia el consumidor
se queda con el sótano lleno de productos o máquinas que
no logra vender.
Uno de los métodos de operación más
comunes es aquél en que el agente de telemercadeo pone anuncios
en los periódicos locales, con un número 800 para que llamen
los consumidores interesados. El anuncio puede incluir o no promesas de
ganancias exageradas, como "Gane $100,000 en su tiempo libre". Los consumidores
que llaman al número 800 con mucha frecuencia reciben más
promesas de posibles ganancias y del éxito del negocio. Por desgracia,
también con mucha frecuencia no hay nada que respalde dichas promesas.
El vendedor de franquicias legítimo proporciona
a los consumidores información detallada de otros compradores de
la franquicia, los fundamentos de sus afirmaciones en cuanto a las utilidades
y demás información similar. La lista de franquiciatarios
que se entregue al consumidor debe incluir por lo menos los 10 franquiciatarios
más cercanos al consumidor, si los hubiere, y los consumidores deben
hablar con otros franquiciatarios para obtener mayor información
del negocio. Generalmente hablando, las promesas de ganar mucho dinero
con poco esfuerzo describen lo que obtendrá el agente de telemercadeo,
no lo que ocurrirá con el consumidor.
Operaciones de Lotería
Los agentes de telemercadeo fraudulentos en repetidas ocasiones han utilizado
ofertas de "inversión" en oportunidades o billetes de lotería
extranjera como vehículo para defraudar a los consumidores. Aun
cuando las leyes federales prohiben la importación, transportación
interestatal y foránea de oportunidades o billetes de lotería,
muchos agentes de telemercadeo fraudulentos se comunican con personas en
los Estados Unidos mediante publicidad por correo, anuncios y llamadas
telefónica para solicitarles su participación en loterías
extranjeras como la "Lotería Australiana" o "El Gordo".
Las víctimas comienzan pagando no más
de $5 ó 10 por oportunidades de lotería, pero más
adelante, muchas de ellas reciben llamadas de agentes de telemercadeo que
se ostentan como "expertos" en "inversión" en oportunidades de lotería
y les solicitan cantidades cada vez mayores de dinero. Las autoridades
judiciales de los Estados Unidos y Canadá saben de muchos casos
en que las víctimas han enviado miles, decenas de miles e incluso
cientos de miles de dólares a agentes de telemercadeo de lotería,
después de haber recibido repetidas promesas o garantías
de que obtendrán grandes rendimientos.
En realidad, los agentes de telemercadeo invierten
poco o nada del dinero de las víctimas en billetes u oportunidades
de lotería y se quedan con el dinero que resta después de
pagar salarios y otros gastos de sus negocios fraudulentos. En ciertos
casos en que las víctimas recibieron números de lotería
de los agentes de telemercadeo y después se enteraron por su cuenta
de que sus números habían ganado la lotería, se les
dijo que sus ganancias habían sido "invertidas" en otros billetes
de lotería en vez de entregárselas directamente.
Operaciones de Promoción de Revistas
En los últimos años, diversas operaciones de telemercadeo
fraudulentas han optado por ofrecer suscripciones a revistas, en parte
por la aparente popularidad de varios negocios de promoción de revistas
conocidos a nivel nacional que envían comunicaciones a todo el territorio
de los Estados Unidos promocionando sus concursos multimillonarios. En
una operación fraudulenta de promoción de revistas típica,
el agente de telemercadeo se pone en contacto con la posible víctima
y le informa que ha ganado un premio muy valioso o que va a recibir un
"premio" de alto valor, dándole a entender que debe comprar múltiples
suscripciones a revistas para hacerse acreedora al premio o regalo.
Se informa a la víctima el precio total por el paquete de suscripciones,
que puede ser entre varios cientos y varios miles de dólares, pero
no se le dice qué revistas recibirá una vez que acepte enviar
el dinero al agente de telemercadeo. En lugar de eso, el agente de telemercadeo,
después de recibir el dinero de la víctima, le envía
una lista para que la víctima marque las revistas que desea ordenar
y la devuelva por correo al agente.
Aun cuando las operaciones de promoción de
revistas manifiestan ser "iguales" a los negocios de promoción de
revistas de difusión nacional, los consumidores deben observar que
existen tres diferencias esenciales entre las compañías de
distribución de revistas legítimas y las fraudulentas:
(1) Información anticipada de los Precios. En el material promocional que envían a los consumidores, las compañías
de promoción de revistas legítimas informan el precio regular
al público, el precio rebajado y el ahorro que obtiene el consumidor
antes de que éste compre la revista. En contraste, las operaciones
de suscripción de revistas fraudulentas no informan el precio regular
al público ni el precio real por número que cobran a sus
víctimas, ya que de proporcionar estos dos precios a la posible
víctima, le indicarían de inmediato que el precio es superior
incluso al precio regular al público o, en algunos casos, que la
revista que ofrecen es gratuita y no tiene precio de suscripción.
(2) Información anticipada de los Títulos
de las Revistas. Las compañías de promoción de
revistas legítimas informan con toda claridad a los consumidores
los títulos de las revistas que pueden ordenar, antes de que el
consumidor envíe dinero alguno. En contraste, las operaciones de
promoción de revistas fraudulentas no informan los títulos
por anticipado, ya que de hacerlo revelarían que no tienen disponibles
muchas de las revistas más populares y de mayor circulación.
(3) Entrega de todas las Revistas Prometidas.
Las compañías de suscripción de revistas legítimas
entregan todas las revistas que ordenó el consumidor durante el
período total de la suscripción. En contraste, los agentes
de telemercadeo fraudulentos (que en ocasiones manifiestan a las posibles
víctimas que nadie puede leer docenas de revistas en un mes) informan
a las víctimas que su compañía donará las revistas
a un hospital u hospicio local, de manera que las personas menos afortunadas
puedan beneficiarse de la compra realizada por las víctimas. En
la realidad, los agentes de telemercadeo fraudulentos en ocasiones deciden
no suscribir a la víctima a ninguna revista o la suscriben por un
año en vez de dos y se quedan con el resto del dinero.
Operaciones con Suministros de Oficina
Un tipo de operaciones de telemercadeo fraudulentas dirigidas específicamente
a la comunidad empresarial es la operación con suministros de oficina
o "toner". En una operación de toner típica, el empleado
de un agente de telemercadeo, utilizando información falsa, se pone
en contacto primero con una empresa para enterarse de la marca y número
de modelo de la copiadora que utiliza dicha empresa. Uno o dos días
más tarde, el agente de telemercadeo vuelve a llamar a la víctima,
esta vez ostentándose como representante de la compañía
de copiado cuya copiadora está utilizando la empresa. El agente
de telemercadeo manifiesta con toda falsedad que su compañía
está a punto de incrementar el precio del toner, pero que está
en posibilidad de ofrecer a la empresa un envío de toner al precio
en vigor a esa fecha antes de que surta efectos el aumento de precio. Si
el empleado de la empresa que contesta la llamada del agente acepta que
se le envíe el toner, la empresa posteriormente recibe una factura
por el toner, pero sin el toner, o recibe el pedido y la factura.
En el último caso, el toner no sólo
tiene un precio por unidad mucho más alto que el que la verdadera
compañía de copiado cobra por su producto, sino que también
está mal etiquetado para que parezca que se puede utilizar en el
tipo de copiadora de la empresa. De hecho, el producto es lo que se conoce
como toner del "mercado gris" (es decir, toner que no cumple con las especificaciones
y requisitos de calidad de las compañías de copiadoras legítimas).
Las empresas que utilizan dicho toner posteriormente se dan cuenta de que
obstruye las copiadoras y que tienen que llamar a la compañía
de copiado para que las reparen. En muchos casos, las empresas descubren
la verdadera magnitud del fraude hasta que el personal de servicio de la
compañía de copiado repara la copiadora y les informa que
el toner no es de su compañía y que no se tenía planeado
ningún incremento de precio.
Operaciones de Premio-Promoción
A través de los años, las autoridades judiciales y administrativas
han observado por lo menos tres variedades de operaciones de telemercadeo
fraudulentas que ofrecen supuestos premios y regalos a los consumidores
si éstos compran ciertos bienes o servicios o hacen supuestos donativos
a obras de beneficencia:
(1) La más antigua de estas operaciones, que
todavía se lleva a cabo en algunas áreas de los Estados Unidos
y Canadá, consta de una declaración totalmente falsa hecha
a la posible víctima de que ha ganado un cierto producto de alto
valor, como un auto. En virtud de que la promesa explícita de entregar
un artículo valioso, y no entregarlo, es muestra evidente de la
intención de defraudar, fue posible llevar a juicio a los participantes
de varias de estas operaciones en las décadas de 1980 y 1990.
(2) En fechas más recientes, comenzando a
finales de la década de 1980 y a principios de la década
de 1990, algunos agentes de telemercadeo fraudulentos comenzaron a llevar
a cabo las llamadas operaciones "uno-en-cinco". En una operación
de esta naturaleza, el agente de telemercadeo se pone en contacto con la
posible víctima y le manifiesta que ha ganado uno de cinco (o en
ocasiones cuatro o seis) valiosos premios y le enumera los premios. Todos
menos uno de los premios prometidos son de alto valor (como autos de manufactura
estadounidense de prestigio nacional o cheques de cajero por $3,000 y $5,000);
sin embargo, el premio restante es un "premio
de truco" , como "relojes de diamantes para ella y él", estatuas
de delfines hechas de plástico y anillos de oro de bajo precio.
Muchos agentes de telemercadeo, al leer a las víctimas
la lista de premios, de manera deliberada mencionan el "regalo
de truco" entre dos artículos con valor real mucho más
alto, para hacer creer a la víctima que el valor del "regalo
de truco" está entre el valor de los otros dos artículos.
Aun cuando la mayoría de las operaciones de "uno-en-cinco" de manera
invariable sólo entregaba el "regalo
de truco," los agentes de telemercadeo contestaban a las víctimas
que preguntaban qué premio recibirían que no podían
darles esa información porque se consideraría como "colusión"
o "cohecho". Estas explicaciones, aun cuando no tienen sentido, fueron
preparadas para no dar a las posibles víctimas información
falsa sobre el valor de los premios y las oportunidades de las víctimas
de ganar los artículos más valiosos.
(3) Una variante de la operación "uno-en-cinco"
es el llamado "discursillo misterioso" o "discursillo de integridad" (siendo
el último término el favorito de los agentes de telemercadeo
fraudulentos). En el "discursillo misterioso", el agente de telemercadeo
manifiesta a la posible víctima que ha ganado un premio de alto
valor, pero se niega a decirle cuál es el premio por temor a que
se le acuse de "colusión" o "cohecho". Al parecer, ciertos agentes
de telemercadeo adoptaron el "discursillo misterioso" al ver que otros
agentes de telemercadeo habían sido llevados a juicio por sus operaciones
"uno-en-cinco" en que específicamente mencionaban los premios a
las víctimas.
En cada una de estas variantes de la operación
de premio-promoción, los agentes de telemercadeo "recargan" a las
víctimas diciéndoles que cumplen con los requisitos para
obtener mayores niveles de premios, pero que por lo tanto deben pagar todavía
más dinero a los agentes para cubrir los "honorarios" o "impuestos"
que deben por los premios.
Operaciones "Especializadas en Recuperación"
Las operaciones de telemercadeo fraudulentas llamadas "especialistas en
recuperación" con frecuencia son extensiones de otras operaciones.
A medida que una o más operaciones privan a las víctimas
de la mayoría de sus fondos, aumenta la desesperación de
las víctimas por tratar de recuperar una parte de sus pérdidas
y su preocupación por la vergüenza que sentirán si tienen
que informar la verdadera magnitud de sus pérdidas a las autoridades.
Un agente de telemercadeo "especializado en recuperación" se pone
en contacto con la víctima y de manera invariable manifiesta estar
afiliado a un organismo o dependencia gubernamental que puede ayudar a
la víctima a recuperar parte de sus pérdidas. Algunos agentes
de telemercadeo se hacen pasar por agentes del FBI, del IRS o de Aduanas
o como abogados de despachos jurídicos, en tanto que otros utilizan
formas de hablar más complicadas para dar a entender que están
relacionados con una dependencia gubernamental (como "trabajo con el tribunal
[o fiscal de distrito]") de una ciudad en particular.
En virtud de que dichos agentes de telemercadeo pueden
haber trabajado para la operación que defraudó a las víctimas,
están bien informados y pueden proporcionar datos sobre el monto
de las pérdidas sufridas. Esto da credibilidad adicional a los agentes
ante las víctimas, quienes consideran que sólo una verdadera
dependencia judicial o de otra naturaleza puede haber tenido acceso a dicha
información. Los agentes de telemercadeo, haciéndose pasar
por funcionarios gubernamentales, indican a las víctimas que deben
enviar honorarios para que su dinero pueda ser liberado por "el tribunal"
o entregado a las víctimas, lo que permite a dichos agentes despojar
a las víctimas de más dinero, a la vez que las hacen creer
que se está haciendo algo para proteger sus intereses y logran que
pospongan la presentación de sus quejas ante las verdaderas autoridades
judiciales o administrativas.
Operaciones de "Compostura"
En virtud de que las autoridades administrativas y las fuerzas de la ley
han incrementado sus esfuerzos para castigar el telemercadeo fraudulento,
cada vez es mayor el número de agentes de telemercadeo fraudulentos
que se dedican a lo que se conoce como operaciones de "compostura". Lo
que distingue una operación de "compostura" de otras operaciones
de telemercadeo son simplemente los métodos que los agentes de telemercadeo
fraudulentos utilizan para reducir al mínimo los riesgos de ser
detectados y aprehendidos por las autoridades.
En vez de llevar a cabo sus operaciones desde
un solo lugar de negocios, los agentes de "compostura" llaman a sus víctimas
desde diversos lugares, como teléfonos públicos, casas y
habitaciones de hotel. Sus conversaciones con las posibles víctimas
(que por lo general son víctimas recurrentes de operaciones de telemercadeo
anteriores) contienen promesas explícitas de que han ganado un premio
valioso o tienen derecho a que se les pague una parte de sus pérdidas
anteriores.
Las operaciones de "compostura" insisten a las víctimas
que envíen los "honorarios" solicitados a apartados postales o que
los envíen mediante transferencia electrónica de fondos,
lo que deja muchos menos rastros de papel que los cheques o las tarjetas
de crédito y permite a los agentes recibir el dinero en efectivo.
Para crear más dificultades a las autoridades, los agentes de telemercadeo
de "compostura" con frecuencia contratan mensajeros para que recojan los
pagos del apartado postal o de la oficina de transferencia de fondos; si
los agentes de la ley recogen los pagos y arrestan a los mensajeros, no
es posible establecer ninguna relación directa entre los organizadores
de la operación y la entrega de los fondos de las víctimas.
En algunos casos, las autoridades ejecutoras de la ley han manifestado
que al parecer los agentes de telemercadeo cuentan con contravigilancia
(es decir, comprobación de si existe vigilancia en los puntos de
recolección a fin de evadirse en caso necesario). |