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Comentarios del Secretario de Justicia Adjunto David W. Ogden en la 78° Asamblea General de Interpol
SINGAPUR ~ Lunes, 12 de octubre de 2009

En Bucarest, hace un poco más de un año, mi predecesor, el Secretario de Justicia Adjunto de los EE.UU. Mark Filip, junto con el Fiscal General de Rumania, anunció cargos criminales en un caso emblemático de la evolución del delito organizado internacional. Ese caso alegaba que una empresa de chantaje en Rumania unió fuerzas con otros delincuentes en todo el mundo -- entre otros, pandillas callejeras en Los Ángeles -- para usar el Internet para defraudar a miles de personas y cientos de instituciones financieras. Los demandados operaban desde ubicaciones en los Estados Unidos, Canadá, Pakistán, Portugal y Rumania – y eran ciudadanos o residentes permanentes de los Estados Unidos, Rumania, Camboya, Pakistán, Vietnam y México.

Como ilustra tan dramáticamente ese caso, quizás la globalización no haya avanzado tan radicalmente en ningún área como en la delincuencia organizada. La facilidad de los viajes internacionales, la capacidad de comunicarse al instante alrededor del mundo sin importar las fronteras y la emergencia de una economía global han permitido a los delincuentes cometer sus delitos muy lejos de donde viven. Un miembro de una organización criminal internacional ahora puede victimizar a personas e instituciones en naciones lejanas sin ingresar físicamente a esos países.

Obstruidas de diversas maneras, las fuerzas del orden público no han tenido la misma rapidez para adaptarse a la globalización, y los delincuentes están muy concientes de este hecho. Las organizaciones criminales internacionales explotan las dificultades inherentes de la aplicación legal internacional para llevar adelante sus actividades ilegales y ocultar sus ganancias ilegales de maneras que minimizan el riesgo de ser arrestados o enjuiciados en el futuro, o que sus bienes sean confiscados.

De hecho, la delincuencia organizada internacional se ha acelerado con el ritmo de la globalización. Según un estimado, la delincuencia organizada actualmente representa hasta el 15 por ciento del producto bruto interno global. Sin importar el número concreto, las organizaciones criminales sin dudas tienen un peso económico suficiente para neutralizar y recurrir a sus propios contactos ilegales con instituciones políticas, judiciales y de las fuerzas del orden público, especialmente las de estados defectuosos o frágiles desestabilizados por conflictos o problemas económicos. Las organizaciones criminales pueden usar su poder económico, y lo hacen, para atacar a funcionarios públicos o instituciones públicas individuales, e incluso a países enteros para buscar nuevas víctimas y nuevos mercados. Al hacerlo, le roban a millones de personas la oportunidad de vivir vidas normales, libres del temor de la delincuencia. Ahora estamos siendo testigos en muchas partes del mundo de lo que el Secretario de Justicia de los EE.UU. Robert F. Kennedy proféticamente condenó hace casi medio siglo en mi propio país como el " gobierno privado de la delincuencia organizada".

En reconocimiento de la evolución constante y la globalización de la delincuencia organizada, el Departamento de Justicia de los EE.UU. reunió a nueve de las principales agencias federales de aplicación legal de los EE.UU. bajo los auspicios del Consejo del Secretario de Justicia de los EE.UU. contra la Delincuencia Organizada. Yo presido ese Consejo en nombre del Secretario de Justicia de los EE.UU. Juntos, hemos comenzado a idear e implementar una estrategia para responder a la delincuencia organizada internacional: tanto dentro de los Estados Unidos como en asociación con ustedes, nuestros colegas internacionales.

Nuestra nueva estrategia hace hincapié en cuatro elementos clave:

Primero, debemos reunir toda la inteligencia disponible sobre organizaciones criminales internacionales, lo que incluye información sobre las fuerzas del orden público, nuestros asociados internacionales y el sector privado.

Segundo, dado que cientos - si no miles - de organizaciones criminales internacionales están activas en todo el mundo, no podemos esperar atacar a todas simultáneamente. Debemos enfocar nuestra labor y dar prioridad a las acciones legales contra las organizaciones criminales internacionales que representen la mayor amenaza y provoquen el mayor daño.  

Tercero, dado que por naturaleza estas organizaciones no pueden ser enfrentadas eficazmente solo por un país, debemos crear asociaciones con nuestros colegas internacionales de las fuerzas del orden público para realizar investigaciones en diversos países a la vez. Y montar juntos gradualmente una tarea internacional coordinada para desbaratar la actividad criminal organizada de nuestros blancos prioritarios.

Por último, de esta manera, debemos buscar desmantelar organizaciones criminales enteras – lo que incluye a los líderes de estas organizaciones – con una investigación paciente a largo plazo, usando las técnicas de aplicación legal criminal más complejas y enjuiciamientos con múltiples niveles.

El 29 de mayo de este año, el Secretario de Justicia de los EE.UU. anunció el primer paso significativo tomado bajo su liderazgo para implementar la estrategia: el nuevo Centro Internacional de Inteligencia y Operaciones contra la Delincuencia Organizada [International Organized Crime Intelligence and Operations Center (IOC-2)].   El IOC-2 ya ha comenzado a operar. Permite que agencias asociadas que trabajan en todos los Estados Unidos enfoquen y den prioridad a esfuerzos conjuntos, combinen datos y produzcan pistas accionables para investigadores y fiscales. El OIC-2 también brinda un foro para coordinar las investigaciones y los enjuiciamientos multijurisdiccionales que surgen de estas pistas.

El OIC-2 es un comienzo. Combina las herramientas y los poderes de agencias estadounidenses para eliminar las trabas burocráticas que existían anteriormente y lograr una respuesta exitosa. Pero como reconoce nuestra nueva estrategia, – como reconoce este mismo foro – al igual que ustedes, los Estados Unidos solo pueden tener éxito como parte de una respuesta global. La delincuencia organizada internacional es uno de los mayores desafíos que enfrenta el mundo en el siglo XXI. Es un desafío totalmente compartido. Las organizaciones criminales internacionales amenazan la vida y la seguridad de los habitantes de cada nación que tocan: y nos toca a todos. Juntos, debemos enfrentar esta amenaza a través de una acción reflexiva y coordinada.

Esta Reunión Ministerial y reuniones similares representan la oportunidad de zanjar divisiones geográficas y otros obstáculos para lograr un éxito compartido. Un primer elemento de acción conjunta debe ser un compromiso de implementar plenamente la Convención de la ONU contra la Corrupción en la Conferencia de Estados Miembros que será realizada el mes próximo en Doha, Qatar. Esta Convención ataca una de las fuentes de poder más importantes de la delincuencia organizada: los funcionarios públicos corruptos que satisfacen sus propios intereses egoístas y los de los delincuentes, en vez del bien público. Juntos, tenemos la oportunidad de disminuir esta base de poder: el “gobierno privado de la delincuencia organizada” que Robert F. Kennedy observó y sobre el que nos advirtió hace tanto tiempo.

Para que nuestra lucha global contra la delincuencia organizada y la corrupción internacional tenga éxito, la Convención de la ONU contra la Corrupción debe incluir un mecanismo de revisión eficaz, y esto es lo que está en juego el mes que viene en Doha. La gran mayoría de los miembros de la Convención reconocerán esto, y que este proceso de revisión debe ser creíble, transparente y eficaz. Debe incluir visitas a los países, debate de información de todas las fuentes y divulgación de los informes finales.

Nuestra tarea también será respaldada si adoptamos una segunda acción: un compromiso de implementar en cada país leyes que golpeen los bienes financieros de la delincuencia organizada. Fuertes leyes de confiscación de bienes y lavado de dinero son armas esenciales para quitarles a los delincuentes globales sus ganancias ilegales, confiscar los instrumentos de su negocio y usar el poder de la confiscación de bienes para destruir sus empresas ilegales. Al igual que cualquier negocio moderno, las organizaciones criminales internacionales necesitan capital para sobrevivir y operan con el fin de acumular bienes. Si se quita este capital y desaparecen las ganancias, la organización muere. En este momento, la delincuencia organizada internacional siempre rinde: tenemos que cambiar eso.

Y para cambiarlo, todos debemos asegurarnos de contar con leyes de confiscación de bienes que no requieran precedentes de condenas criminales. Esta herramienta es esencial en casos internacionales en los que el delito se comete en un país, pero las ganancias ilegales están ubicadas en otro. Y las iniciativas de confiscación criminal tradicionales a menudo son frustradas porque los delincuentes se han fugado o logran escapar el enjuiciamiento de alguna manera. Por lo tanto, debemos implementar leyes para asegurarnos de que las ganancias ilegales de los delincuentes sean confiscadas: cada confiscación no basada en una condena resuelve este problema.

Es más, una asociación global contra organizaciones criminales internacionales requiere que cada uno de nosotros implemente leyes que nos permitan hacer valer los juicios criminales no basados en condenas y congelar pedidos de otros países. Los Estados Unidos están comprometidos a usar toda su autoridad confiscatoria para confiscar bienes surgidos del delito, hacer valer los juicios de confiscación de nuestros asociados y compartir el producto de estas iniciativas cuando corresponda. Pedimos a las demás naciones que implementen un compromiso de este tipo.

Y si me permiten sugerir una acción final que podemos analizar colectivamente: reafirmemos la naturaleza crítica de la organización que nos ha reunido hoy aquí: INTERPOL.  Hoy tendremos la oportunidad de ayudar a fortalecer el papel crítico de INTERPOL en el desarrollo de la capacidad de las fuerzas del orden público en los estados defectuosos o frágiles en los que las organizaciones criminales internacionales prosperan.  

Bajo el visionario liderazgo del Secretario General Noble, INTERPOL ya está en el frente de la lucha contra el delito globalizado. Para resaltar solo uno de los muchos pasos críticos que ha dado: ha modernizado la red ‘I-24/7’, que es usada miles de veces por día y millones de veces por año para realizar el trabajo policial interfrontera necesario para encontrar y arrestar a personas buscadas, y resolver y prevenir delitos. Gracias al Secretario Noble y a su equipo, INTERPOL está marcando el camino para hacer que la vigilancia policial sea una tarea en equipo global.

El trabajo que tenemos por delante para enfrentar a las organizaciones criminales que nos amenazan en este mundo criminal recién globalizado es monumental y no tiene precedentes. Solo enfrentando esta tarea juntos podemos estar a la altura del desafío de proteger a nuestros ciudadanos y nuestras instituciones en todo el mundo. Los Estados Unidos esperan trabajar con todos ustedes para enfrentar ese desafío.