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Comentarios del Secretario de Justicia de los Estados Unidos Holder en evento de la Fundación “Solo el Comienzo”
Atlanta, GA
United States
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01/10/2010

Gracias, Juez Ricky Roberts. Gracias por sus gentiles palabras, y - porque somos amigos desde hace tantos años - estoy especialmente agradecido por las historias que dejó de contar. Como siempre, es bueno estar con usted y con tantos líderes que admiro desde hace tanto y en los que me sigo apoyando. Sí, Jueza Ann Williams, hablo de usted en particular.

También quisiera agradecer a Paula Lucas y su equipo – así como también a la Jueza Patricia Brown Holmes y los demás miembros de la Junta, la Junta Auxiliar y el Comité Asesor – por invitarme y recibirme aquí.

Es un privilegio participar de la conferencia de este año y unirme a ustedes para comentar las responsabilidades que tenemos en común: responsabilidades para con nosotros mismos y la sociedad; para con nuestra profesión y nuestros predecesores; y, por supuesto, para con la próxima generación de estudiantes de leyes, abogados y juristas de los Estados Unidos.

Desde hace casi dos décadas, muchos de ustedes se han reunido – a través de la Fundación Solo el Comienzo [Just the Beginning] – para enfocarse en estas responsabilidades, para encontrar nuevas maneras de hacer aportes y, por sobre todas las cosas, para ayudar a nuestro país a avanzar. Los programas de capacitación y educativos que ustedes han desarrollado han mejorado la solidez e integridad de todo nuestro sistema legal. Y su trabajo para honrar el servicio de los afroamericanos en el poder judicial federal ha contribuido a asegurar que esta tradición se mantenga.

Esta noche, todos juntos, tenemos la oportunidad de analizar cómo podemos llevar esta labor a otro nivel; y cómo aportaremos, levantaremos y – a fin de cuentas – nos aseguraremos de que el progreso y los logros que celebramos hoy prosigan y crezcan.

Al “aportar” a nuestra historia, me acuerdo de un hecho expresado de la mejor manera – y quizás con la mayor franqueza – por el Juez Thurgood Marshall. “Ninguno de nosotros”, dijo una vez, “llegó a donde está sin ayuda de nadie”.

Es así. Ninguno de nosotros.

Además de los valores y la visión que compartimos, todos tenemos una cosa importante en común. Cada uno de nosotros ha pasado por la puerta de posibilidad que los líderes y abogados que nos precedieron abrieron para nosotros. Hoy, seguimos avanzando guiados por los ejemplos de William Henry Hastie y Benjamin Hooks; de Charles Hamilton Houston, el Juez Higginbotham, el Juez Parsons; de los numerosos juristas, abogados y académicos afroamericanos ilustres que han inspirado a nuestro país: así como también los modelos y mentores menos famosos, pero igual de influyentes, que han tenido un impacto en nuestra propia vida.

En mi infancia, tuve la enorme bendición de ser criado por padres y abuelos que me alentaron a soñar en grande. A pesar de los problemas que veía periódicamente, y los desafíos que a menudo me rodeaban en las calles de Queens, mi familia me aseguraba que podía ser, y lograr, cualquier cosa que deseara. Y si bien tuve muchísimo apoyo de mi familia, tenía pocos ejemplos de éxito profesional. De hecho, de niño, solo conocía a un abogado.

Pero ese abogado lucía como yo. Vivía en mi vecindario. Me hablaba sobre lo que hacía. Y me ayudó a creer en lo que podía convertirme. Su solo ejemplo, y el tiempo que pasó conmigo, marcaron toda la diferencia. Ampliaron las posibilidades, y expectativas, que veía en mi futuro. Y esto me sigue recordando por qué debemos ayudar a los estudiantes y a los aspirantes a abogado; por qué debemos crear oportunidades para quienes fácilmente se podrían quedar afuera y regazados para que contribuyan a la causa de la justicia y el trabajo del poder judicial; y por qué debemos tomarnos el tiempo para tener conversaciones e interacciones personales que quizás puedan inspirar y allanarles el camino a quienes seguirán nuestros pasos.

De más está decir que mi carrera fue el resultado de mucho más que la influencia de una sola persona. También me inspiraron el poder de cambiar vidas que veía que tenía la abogacía. Mientras estudiaba abogacía, pasé un verano como interno en el Fondo de Defensa Legal de la Asociación Nacional para el Progreso de Personas de Color [National Association for the Advancement of Colored People (NAACP)], donde tuve la oportunidad de aprender sobre algunas de las demandas de discriminación más importantes de la época e incluso trabajar en algunas de ellas. Vi como el trabajo de abogados dedicados podía ayudar a recuperar la esperanza y reconstruir sueños.

Yo quería convertirme en uno de esos abogados. Quería ser parte de una profesión que, desde los primeros días de nuestra nación, asume el desafío de lograr y administrar justicia. Durante mis estudios de abogacía y después, fui apoyado por muchos abogados del Departamento de Justicia que fueron mis mentores. Y, durante todo ese tiempo, me sentí alentado por las historias y los ejemplos de nuestros predecesores: líderes que creyeron tan profundamente en los valores y el potencial de esta nación que eligieron servir a la causa de la justicia, aun cuando eran excluidos por el sistema de justicia de nuestro país. Su compromiso hizo posible que todos nosotros siguiéramos nuestros sueños de practicar el derecho: y utilizáramos esa oportunidad para mejorar la vida de otras personas.

Ahora bien, puede resultar tentador – al observar a los muchos abogados, estudiantes y jueces exitosos en este salón, o la diversidad de las personas que caminan por los pasillos del Congreso, o al hombre sentado en la Oficina Oval – creer que “solo el comienzo” ha pasado a ser “el medio” o hasta “el final”. Pero hará falta mucho más que la elección del primer Presidente afroamericano – y más que el nombramiento del primer Secretario de Justicia de los EE.UU. afroamericano – para que nuestra nación cumpla la promesa fundadora de igualdad de oportunidades y ante la justicia.

Hoy en día, sigue la lucha por la igualdad racial y social en nuestro país. Y las metas que inspiraron la creación de esta fundación siguen sin cumplirse.

Si bien ha pasado casi medio siglo desde que el Juez Parsons integró el poder judicial federal, menos del 9 por ciento de los jueces federales son afroamericanos. Si bien las minorías representan más del 30 por ciento de nuestra población, solo un poco más de 10 por ciento de los abogados de los Estados Unidos pertenecen a minorías. Eso no significa que no existen miles de futuros abogados de minorías. Solo significa que sus talentos todavía no se han revelado; su potencial aún no ha sido desatado.

Pero esta fundación está preparando el camino hacia un futuro. Desde su Campamento de Leyes para Escuela Intermedia y su Programa de Estudiantes Externos de Escuela Superior hasta el último empujón que le dan a tantos graduados de la escuela de abogacía, sus programas ayudan a asegurar que los estudiantes de hoy se puedan convertir en los abogados, jueces, profesores y líderes de mañana.

Como nos siguen recordando las palabras, y el sueño, de uno de los grandes líderes de Atlanta: “La oscuridad no puede deshacerse de la oscuridad; solo la luz puede hacerlo”. Para mí, el Dr. King se podría haber estado refiriendo a la luz de la juventud. Y, para mí, es evidente que si ayudamos a los jóvenes a comprender la fuerza de nuestro sistema judicial para enmendar las injusticias – y les aseguramos que sus propias destrezas y talentos pueden moldear y mejorar el futuro de todo nuestro país – la oscuridad que sigue acechando pronto se irá... para siempre.

En nombre de todo el Departamento de Justicia, quiero que todos sepan cómo se agradece su trabajo para fortalecer la comunidad legal de nuestro país y mantener el progreso que tanto costó conseguir. Esta noche, también quiero contarles parte del trabajo que estamos haciendo – en nuestra propia casa – para promover la diversidad en nuestras filas. A través de la Iniciativa de Administración de Diversidad que lancé este año, estamos reclutando activamente a los empleados más calificados de todas las procedencias. Hemos conformado un Consejo Asesor de Administración de Diversidad, creado un nuevo puesto – Secretario de Justicia Auxiliar Adjunto para Administración de Diversidad – y estamos tomando medidas significativas para medir y fomentar la diversidad en todas las áreas de nuestro trabajo. Al crear un Departamento de Justicia con mayor inclusión, también creo desde lo más profundo que nos estamos convirtiendo en un Departamento de Justicia más fuerte.

Este año también ha traído otro acontecimiento importante al Departamento de Justicia: y un paso adelante significativo para cumplir la promesa de igualdad de acceso al sistema de justicia de nuestro país. Como todos ustedes saben, especialmente los jueces que se encuentran hoy aquí, nuestra situación en este frente no es para nada satisfactoria. No es una exageración decir que nuestro problema de defensa de indigentes ha llegado a una crisis. Y no es ningún secreto que demasiadas oficinas de defensores públicos no cuentan con suficientes fondos ni personal.

Estos son problemas sistémicos. Y requieren una reinvención más que una mera reforma. Es por eso que el Departamento hizo un compromiso histórico y permanente de expandir y garantizar el acceso a los servicios legales. Esta primavera, creamos una nueva Oficina de Acceso a la Justicia, encabezada por el profesor de leyes de Harvard Larry Tribe. A través de esta iniciativa histórica, estamos trabajando para garantizar que haya disponible y accesible una representación legal de calidad. Y no dudo de que esta iniciativa mejorará todo nuestro sistema de justicia.

Pero para tener éxito en el cumplimiento de esta meta, el Departamento de Justicia no puede avanzar solo. Necesitamos su participación. Y le pido a cada uno de ustedes que busque y aproveche todas las oportunidades para fortalecer nuestro sistema de justicia: en sus tribunales, sus casos o sus actividades voluntarias.

Con su ayuda, no cabe duda de que el Departamento de Justicia podrá continuar el progreso extraordinario logrado en los últimos 20 meses: para mantener al pueblo seguro ante el terrorismo y los delitos violentos; para luchar contra el fraude y fomentar la justicia en nuestros mercados; para mejorar la preparación y las políticas de pruebas criminales; para garantizar que las sentencias y correcciones federales sean justas; para combatir los delitos por odio; y para proteger los derechos civiles en nuestras juntas directivas, cabinas de votación, áreas fronterizas y más allá.

Sé que nuestro enfoque renovado en los derechos civiles ha sido un área de particular interés para muchos de ustedes. Me complace anunciar que nuestra División de Derechos Civiles se ha reafirmado como la conciencia del Departamento de Justicia y la mejor agencia de aplicación legal de derechos civiles de nuestro país. De más está decir que todavía hay mucho trabajo por hacer. Pero nuestras sólidas iniciativas de aplicación legal están protegiendo los derechos de estadounidenses discapacitados, personas internadas, votantes, veteranos, trabajadores y estudiantes. Y estamos garantizando la protección de libertades religiosas para todos nuestros ciudadanos, cristianos, judíos, musulmanes, así como también sus oportunidades educativas y laborales.

En esta labor, muchos de ustedes – y otros miembros del poder judicial – han dado un paso al frente y han brindado orientación y conocimientos cruciales. Espero seguir ampliando nuestro debate – esta noche y en los días venideros – sobre cómo podemos colaborar con mayor eficacia para lograr las metas que tenemos en común.

Si seguimos trabajando juntos, creo que podemos ampliar las tradiciones de servicio que inspiraron la creación de esta fundación y siguen definiendo a nuestro país.

Una vez más, quiero agradecerles la oportunidad de homenajearlos y apoyar su labor y comentar las actividades, prioridades y, lo que es más importante, responsabilidades fundamentales del Departamento de Justicia: garantizar justicia y oportunidades para todos. Con su apoyo constante, sé que podemos cumplir esta promesa... y lo haremos.

Agradezco que sean nuestros asociados. Y estoy ansioso por ver el trabajo que seguiremos haciendo, el futuro que crearemos, y la nación en la que sin lugar a dudas nos convertiremos.

Gracias.