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Comentarios del Secretario de Justicia de los Estados Unidos Holder en Safe Shores: el Centro de Defensa de Menores de DC
Washington, DC
United States
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23/09/2010

Gracias, J.C. [Hayward]. Es bueno estar aquí contigo y entre tantos amigos, colegas y fuertes asociados. Me honra aceptar este maravilloso premio y ser reconocido junto con Neil Albert, Kimberley Shellman-Borna y Bud Cramer: tres líderes a quienes admiro desde hace mucho tiempo y con los que he tenido el privilegio de trabajar. Felicitaciones a todos ustedes.
 
Esta noche, agradezco especialmente la oportunidad de decirles a Michele Booth Cole y a su equipo – así como también a la Junta Directiva de Safe Shores y a su círculo de voluntarios y defensores – cuánto aprecio la labor que realizan, la diferencia que marcan y la esperanza que les llevan a niños y familias de toda la capital de nuestro país.
 
En los últimos 15 años, Safe Shores ha sido un aliado, defensor y salvavidas para miles de jóvenes necesitados y en crisis. Su dedicación para ayudar a niños que han sufrido abusos y estado expuestos a la violencia, y su eficacia para ayudar a familias a acceder a cuidados y asesoría cruciales son – lisa y llanamente – únicos. 
 
He tenido el privilegio de trabajar con Safe Shores desde sus inicios, cuando trabajaba como Fiscal Federal en Washington, D.C. Me sorprendí gratamente en ese momento y me sigue resultando inspirador el enfoque del Centro de Defensa de Menores. He visto con mis propios ojos el progreso que se puede lograr, y la sanación posible, cuando proveedores de salud médica y mental, profesionales de servicios sociales, defensores de víctimas, investigadores y abogados, y agentes de las fuerzas del orden público unen fuerzas para la prevención, intervención y enjuiciamiento de casos de abuso infantil. 
 
Hoy en día, Safe Shores es un modelo de colaboración óptima entre los sectores públicos y privados, un ejemplo para los Centros de Defensa de Menores en todo el país – y más allá – y un asociado crucial en la labor de buscar y administrar la justicia. Ustedes no solo han ayudado a niños en crisis a encontrar el valor para responsabilizar a sus victimarios, sino que también le han dado una voz al derecho de toda víctima al respeto, la restitución y asistencia. En los últimos 15 años, la amplitud y el rango de lo que han logrado – aun entre recortes presupuestarios, problemas de financiación y expedientes cada vez más numerosos – es absolutamente increíble.
 
Solo en el último año fiscal, Safe Shores sirvió a casi 900 jóvenes que habían presenciado o experimentado violencia; brindó ropa y suministros muy necesarios a más de 400 niños; ayudó a casi 200 cuidadores a navegar situaciones devastadoras; y abrió un nuevo establecimiento de última tecnología que ya está llevando su trabajo al próximo nivel.
 
Todo esto, y mucho más, se logró con ayuda de los defensores, asociados y voluntarios que se encuentran en este salón y – algo que resulta increíble – con un personal de solo nueve personas.
 
Esta noche tenemos la oportunidad de pensar cómo podemos fortalecer y expandir las iniciativas actuales y – en mayor escala – cómo podemos tratar las causas y solucionar las consecuencias de la exposición infantil a la violencia con mayor eficacia.
 
Para mí, este tema ha sido una inquietud personal y profesional desde hace décadas. Como juez, como Fiscal Federal y como Secretario de Justicia Adjunto, proteger a los niños en riesgo y necesitados siempre fue uno de los principales ejes de mi trabajo. Hoy, como Secretario de Justicia de nuestro país y como padre, sigue siendo una de mis principales prioridades.
 
Como muchos de ustedes saben, el Departamento de Justicia ha estado trabajando con los principales investigadores para analizar en profundidad el problema de los niños expuestos a la violencia. El otoño pasado, divulgamos los hallazgos de nuestra Encuesta Nacional sobre los Menores Expuestos a la Violencia: la primera evaluación integral de los menores como víctimas y testigos del delito, el abuso y la violencia desde la infancia hasta los 17 años. Los resultados fueron una toma de conciencia, y un llamado de advertencia, para todos nosotros.
 
Nos enteramos de que la mayoría de los niños – más del 60 por ciento – han estado expuestos al delito, el abuso y la violencia, muchos en sus propios hogares. Diez por ciento de los niños de nuestro país han sufrido algún tipo de abuso o descuido; uno de cada dieciséis ha sido victimizado sexualmente. Y la exposición tanto directa como indirecta a la violencia está teniendo un impacto negativo profundo en el desarrollo mental y emocional de jóvenes de todo el país.
 
Las últimas investigaciones destacadas que tenemos muestran que los niños expuestos a la violencia tienen mayores probabilidades de terminar consumiendo drogas y alcohol. Tienen mayores riesgos de depresión, ansiedad y desórdenes postraumáticos. Les va mal en la escuela con mayor frecuencia que a otros niños. Tienen mayores probabilidades de desarrollar enfermedades crónicas y de tener problemas para forjar relaciones emocionales. Y tienen mayores probabilidades de cometer actos de violencia ellos mismos. 
 
Este problema nos afecta a todos. Y abordar este problema de manera eficaz debe convertirse en una inquietud y causa común para todos nosotros.
 
El Departamento de Justicia actual ha realizado un compromiso histórico con esta labor. En los últimos 20 meses, hemos renovado y reenfocado iniciativas para servir a los niños más vulnerables y con mayores dificultades de nuestro país. Componentes de todo el Departamento – entre ellos las oficinas que lideran nuestra labor para combatir la violencia contra la mujer, mejorar la justicia juvenil, apoyar los trabajos policiales comunitarios y asistir a las víctimas del delito – participan activamente en esta tarea. También estamos incorporando a asociados de los Departamentos de Educación y Salud y Servicios Humanos, de todos los niveles de las fuerzas del orden público, y de Fiscalías Federales de todo el país.
 
Me enorgullece que el Departamento de Justicia actualmente esté distribuyendo recursos con el único fin de reducir la exposición infantil a la violencia, incrementar la conciencia sobre sus ramificaciones, promover la investigación científica sobre sus causas y características y, de más está decir, contrarrestar su impacto negativo.
 
Y me complace anunciar que, hoy, el Departamento de Justicia lanzó oficialmente la iniciativa de Defensa de la Infancia: una nueva iniciativa enfocada en la prevención, el tratamiento, la reducción y una mayor comprensión de la exposición infantil a la violencia.
 
Como parte de esta iniciativa histórica, brindaremos nuevos recursos para probar soluciones potenciales; y apoyaremos a las organizaciones, los programas y las estrategias que prueben ser los más eficaces.
 
Esta tarde, anuncié el otorgamiento de más de $5 millones de dólares en subsidios con el fin específico de tratar la exposición infantil a la violencia. Ocho lugares de demostración en ciudades y comunidades tribales de todo el país recibirán un porcentaje de estos subsidios para desarrollar programas piloto durante el próximo año para promover los objetivos de esta iniciativa. Estas inversiones contribuirán a lanzar, sostener y expandir programas y organizaciones enfocados en el desarrollo de soluciones integrales basadas en la comunidad. Y, en los próximos meses, se realizarán investigaciones y evaluaciones de estos lugares para mejorar y sustentar nuestro trabajo futuro y, por sobre todas las cosas, contribuir a asegurar que – en esta ciudad y en comunidades de todo el país – todos los niños tengan la oportunidad de prosperar y cumplir su potencial.
 
A medida que se implemente nuestra iniciativa de Defensa de la Infancia, espero trabajar con los líderes, expertos y defensores reunidos aquí. Con su sola presencia de hoy, y a través de su apoyo constante de Safe Shores, han demostrado su compromiso con resolver un problema que, lisa y llanamente, determinará el futuro de nuestro país. Comparto su compromiso. Y creo que, juntos, podemos transformar la ciudad y el país que amamos en algo mejor: niño por niño.
 
Gracias.