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Comentarios para el Secretario de Justicia de los Estados Unidos Eric H. Holder, Jr.Conferencia Anual del Consejo Nacional de La Raza
Las Vegas, NV
United States
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07/07/2012

Gracias, Daniel por sus gentiles palabras – y por el servicio extraordinario que usted proporcionó como Presidente del Directorio.  También deseo agradecer a la Presidente [Janet] Murguía por su amistad, su liderazgo sobresaliente – y su compromiso inquebrantable – de fortalecer el legado y el récord de logros que han sido la marca distintiva del Consejo Nacional de La Raza por décadas.

Es un placer acompañarlos para celebrar, y trabajar para ampliar, esta tradición.  Y es un honor ser incluido en la letanía de formuladores de políticas, funcionarios electos y designados, y líderes de toda la nación – y el espectro político – que han participado en esta conferencia para hablar con, y aprender de la mayor organización nacional hispana de derechos civiles y defensoría en el país.  También debo admitir que es especialmente agradable estar fuera de Washington hoy – y estar entre tantos amigos.  Y quiero que sepan que, además de por su amistad, estoy agradecido por su colaboración - y por el trabajo sobresaliente que están haciendo en comunidades de todo el país, para promover la antigua y permanente lucha de nuestro país para asegurar la igualdad, la oportunidad y la justicia para todos.

En un sentido muy real, ustedes están ahora en las líneas de frente de esta lucha – la misma lucha que, hace más de cuatro décadas, sirvió de inspiración a Herman Gallegos, Dr. Julian Samora y Dr. Ernesto Galarza para la creación del Consejo Sudoeste de La Raza.  Los unieron inquietudes y frustraciones compartidas, así como una visión común y un optimismo colectivo.  Al mirar alrededor de esta sala hoy, me resulta claro que su pasión por corregir lo que está mal, su dedicación a asistir y potenciar la comunidad hispana, y su determinación de crear una sociedad más justa y más libre son más vibrantes que nunca.   Y es evidente que estas cualidades siguen orientando la labor de esta organización no solo para proteger al proceso que siempre ha definido a la historia de los Estados Unidos, sino para usarlo como base de algo aún mayor.

A través de programas como la Iniciativa de los líderes – y campañas como Casa para siempre, Podemos acabar con el odio y Movilizarse para votar – NCLR se ha establecido como una voz influyente en la protección de los derechos civiles de todos en esta nación, incentivando el compromiso de la comunidad, sirviendo de inspiración a futuras generaciones de líderes y activistas, y asegurando la igualdad en nuestras actividades de las fuerzas del orden público, políticas de inmigración, mercados de la vivienda y financiero, sistemas escolares, lugares de trabajo y en las urnas de votación.

Una y otra vez han probado su capacidad de darle una voz a los desafíos que enfrentan los más vulnerables, y destacar las promesas que nuestra nación debe cumplir.  Y, especialmente esta semana, al celebrar el nacimiento de nuestra nación – y la rica diversidad que siempre ha impulsado la fuerza y el éxito de los Estados Unidos – esta conferencia presenta una oportunidad importante: la de renovar nuestro compromiso para con los principios originarios – y los ideales duraderos – de la justicia, la inclusión y la oportunidad; y reclamar, para nosotros mismos y nuestros hijos, la fuerza singular y animadora que, hace más de medio siglo, un joven Senador de los Estados Unidos, John F. Kennedy, denominó el gran “secreto de los Estados Unidos": que este país está compuesto por personas "con una memoria muy presente de las antiguas tradiciones que se animaron a explorar fronteras nuevas – personas ansiosas por crear una vida para sí mismas en una sociedad espaciosa que no restringió su libertad de elección y acción”.

Por supuesto, cada uno de nosotros se ha beneficiado a partir de este espíritu formidable – y singularmente estadounidense.  Como muchos de ustedes, crecí en una familia - y una comunidad - de inmigrantes.   Y como todos ustedes, he disfrutado de las bendiciones de la libertad, y de oportunidades que - por más de dos siglos - han estado disponibles a quienes se animaran a buscar una vida mejor entre las fronteras de los Estados Unidos.  Sin embargo, también comprendo que – a pesar de la verdad y el poder transformador del Sueño Estadounidense; y a pesar de todo el progreso que hemos logrado a lo largo de los últimos 236 años – la lucha de nuestra nación por triunfar sobre la injusticia y eliminar las disparidades está lejos de haber terminado.

Muchos de ustedes saben esto en forma directa – y han sentido el impacto de la división, y hasta de la discriminación, en sus propias vidas.  Y me resulta alentador que la reacción de todos  haya sido dirigir el camino, hablando sobre el hecho de que aún nos queda mucho por hacer en el camino hacia la igualdad, y trabajar para asegurar que el progreso de la era de los Derechos Civiles, que se logró con tanto esfuerzo, sea protegido.  Hoy, lamentablemente, algunos de estos logros han vuelto a peligrar.  Y no puede haber dudas de que nuestra nación enfrente actualmente un momento de gran consecuencia.  Pero también es un momento de formidable oportunidad.   Y al continuar liderando iniciativas nacionales para enfrentar los obstáculos que nos esperan y mantener los valores que siempre han definido quiénes somos como estadounidenses – quiero asegurarles que, en la lucha por la protección de los derechos civiles de todos – esta organización nunca tendrá un socio más comprometido que el Departamento de Justicia de los Estados Unidos.

Para mis colegas - y para mí – nuestra labor para hacer valer los derechos civiles es, y seguirá siendo, una importante prioridad.  Y bajo el liderazgo de mi gran amigo, y el gran amigo de ustedes, el Secretario de Justicia Auxiliar Tom Perez, me complace informarles que la labor del Departamento para hacer valer los derechos civiles nunca ha sido más fuerte o eficaz.

A lo largo de los últimos tres años, nuestra División de Derechos Civiles ha entablado más demandas penales por violación de derechos civiles que en cualquier otro periodo de su historia, incluidos números récord de casos de tráfico de personas, crímenes por odio y conducta policial indebida.  A través de nuestras asociaciones revitalizadoras con autoridades estatales, locales e internacionales – especialmente líderes mexicanos – y gracias a una serie de programas de capacitación contra el tráfico que el Departamento ha ayudado a crear y ampliar – hemos visto un aumento de más del 30 por ciento en la cantidad de enjuiciamientos contra el trabajo forzado y el tráfico sexual adulto.

Estas acciones han transmitido un mensaje inconfundible a quienes privarían a otros de su dignidad, su libertad y sus derechos civiles esenciales, de que los encontraremos, los detendremos y los llevaremos ante la justicia.  Destacan nuestra determinación de lograr penas severas contra quienes violen nuestras leyes de derechos civiles.  Y prueban nuestro compromiso de proteger y potenciar a cada víctima que logremos alcanzar.

En ningún lugar es más claro este compromiso que en nuestra labor de combatir los delitos por odio.  Desde 2009, el Departamento de Justicia ha entablado un 35 por ciento más de demandas por delitos por odio que durante el periodo de tres años anterior.  Actualmente, estamos haciendo valer enérgicamente la Ley de Prevención de Delitos por Odio Matthew Shepard y James Byrd, Jr., promulgada por el Presidente Obama en 2009, después de que NCLR y tantas otras organizaciones de derechos civiles trabajaran incansablemente para promover esta legislación crítica.  Como demuestra claramente el récord del Departamento, no hesitaremos en utilizarla, así como cualquier otra herramienta disponible, para que los transgresores paguen por sus actos, y para proteger los derechos de ustedes.

De hecho, una de las primeras demandas que el Departamento entabló bajo esta ley estuvo asociada a cinco víctimas hispanas perseguidas a lo largo de una carretera y brutalmente atacadas, simplemente debido a su origen étnico. En este y otros casos, la Ley Shepard-Byrd nos ayudó a lograr condenas – y penas severas – compatibles con la espantosa naturaleza de estos delitos.  Ustedes fueron testigos de más pruebas el año pasado, cuando el Departamento de Justicia logró una condena - y una sentencia de prisión por un total de más de cuatro años - contra un individuo que envió una serie de mensajes racistas y amenazadores al Consejo Nacional de La Raza y cuatro otras organizaciones hispanas de derechos civiles.  Sin embargo, nuestra dedicación a asegurar un tratamiento justo e igualitario – y nuestra determinación de enérgicamente hacer valer las protecciones de derechos civiles y acabar con la discriminación – también se extiende mucho más allá de nuestra labor para que se haga justicia contra quienes cometan, o amenacen cometer, delitos violentos.

En años recientes, también ha impulsado la implementación de una serie de iniciativas nuevas y acciones de coacción tomadas para el Departamento a fin de eliminar las prácticas predatorias y discriminatorias en los mercados de la vivienda y préstamos de los Estados Unidos - al establecer protecciones importantes para comunidades de color, miembros del servicio militar, veteranos y otras potenciales víctimas.  Solo en 2011, la División de Derechos Civiles, a través de su nueva unidad de Otorgamiento Justo de Préstamos, realizó acuerdos conciliatorios o entabló un número récord de demandas contra instituciones financieras por prácticas discriminatorias contra afroestadounidenses e hispanos. Entre estos estuvo el mayor acuerdo conciliatorio asociado a préstamos para la vivienda de la historia, por un total de más de 335 millones de dólares y contra 200,000 víctimas de discriminación, de las cuales aproximadamente dos tercios eran hispanas.

La lucha contra estas prácticas – y el trabajo para eliminar la parcialidad y combatir la intimidación – constituye un área clave de concentración para quienes se dedican a defender los derechos humanos en cada sector de nuestra sociedad.  Esta concentración es especialmente importante cuando se trata de asegurar la integridad y el profesionalismo de cada miembro de la comunidad de las fuerzas del orden público de nuestra nación.

Como muchos de ustedes saben, hace casi dos meses – después de una prolongada investigación de la Oficina del Alguacil del Condado de Maricopa, en Arizona - y los numerosos intentos que le siguieron de trabajar con el Alguacil y sus colegas para resolver las inquietudes que surgieron en nuestra investigación - el Departamento se vio obligado a tomar una acción inusual y extremamente rara.  No le quedó alternativa a la División de Derechos Civiles y la misma tuvo que entablar una demanda contra el Alguacil [Joe] Arpaio, la Oficina del Alguacil y el Condado por prácticas policiales y de encarcelamiento discriminatorias que violan las leyes constitucionales de los hispanos en el Condado de Maricopa.  Estas políticas simplemente no tienen lugar en la coacción legal responsable y eficaz.  Y no deben ser – y simplemente no serán – toleradas.

En otro caso reciente que los miembros de NCLR – y millones de otros en todo el país – han seguido con gran interés, el Departamento de Justicia también cuestionó la constitucionalidad de una ley de Arizona que hubiera efectivamente criminalizado el estado ilegal.  Y, por supuesto, el lunes pasado, la Corte Suprema de EE.UU. invalidó importantes disposiciones de esta ley, confirmando la autoridad exclusiva del gobierno federal de reglamentar con respecto a temas inmigratorios.

La acción de la Corte marcó un importante paso – el cual ayudará a garantizar que nuestra nación hable con una sola voz sobre el tema crítico, y complejo, de la inmigración.  Sin embargo, me preocupa enormemente – como también a muchos de ustedes - el potencial impacto de otras secciones de ley, incluida la exigencia de que agentes de las fuerzas del orden público verifiquen la situación inmigratoria de cualquier persona legalmente parada o detenida, cuando no existe motivo para sospechar que esa persona se encuentre aquí ilegalmente.

Permítanme asegurarles: El Departamento de Justicia controlará el impacto de esta y otras medidas para asegurar que no sean incompatibles con las leyes de derechos civiles o inmigratorias federales.  Trabajaremos para asegurar – como afirmó la Corte – que no se consideren dichas leyes un permiso para actitudes racistas.  Y seguiremos haciendo valer las prohibiciones federales contra la discriminación racial y étnica, a fin de - como prometió el Presidente Obama - "confirmar nuestra tradición como una nación de leyes y una nación de inmigrantes".

Compatible con esa promesa, el mes pasado el Departamento de Seguridad Nacional anunció una nueva política que ayudará a concentrar recursos limitados de las fuerzas del orden público, promover la seguridad pública y lograr que nuestras iniciativas para hacer valer las leyes de inmigración sean no solo más eficientes y tengan mejor relación costo-beneficio, sino que sean más justas también.  Pronto, ciertos jóvenes - que pueden haber sido traídos ilegalmente a este país por sus padres, pero que no representan un riesgo para la seguridad nacional o la seguridad pública – podrán beneficiarse con un amparo temporal contra la deportación y la oportunidad de solicitar una autorización para trabajar.

No existen dudas de que esta acción representa una mejora significativa – y hace mucho tiempo necesaria – para la política de inmigración de nuestra nación.  Y todos podemos sentirnos estimulados por el hecho de que el Presidente Obama y otros miembros de su Gobierno, incluido yo, seguiremos trabajando con líderes del Congreso - de ambos partidos - en promover la promulgación de legislación esencial como la Ley DREAM, y la reforma inmigratoria exhaustiva, a fin de incluir actualizaciones justas y duraderas en nuestro sistema inmigratorio, de modo que sea compatible con nuestras necesidades económicas y nacionales del Siglo XXI, mientras seguimos respetando nuestras ricas tradiciones y diversidad.

En esta labor – así como en las iniciativas del Departamento de Justicia para hacer valer las leyes de derechos civiles – mis colegas y yo seguiremos orientados por el legado que organizaciones  como NCLR han ayudado a crear.  Nuestra inspiración provendrá – y seguirá dedicada – a los valores sagrados que siempre han diferenciado a este país y han hecho de los Estados Unidos un ejemplo de fuerza – y un modelo de esperanza – para todo el mundo.   Y haremos todo en nuestro poder para mantenernos atentos a toda y cualquier medida que amenace socavar la eficacia y la integridad de nuestros sistemas electorales – e infringir el derecho más importante de la ciudadanía estadounidense:  el derecho a votar.

Como parte de este compromiso, a lo largo de los últimos 18 meses – en respuesta a una serie de cambios propuestos que podrían dificultar la votación por parte de muchos electores aptos para votar – el Departamento de Justicia ha iniciado un análisis cuidadoso, exhaustivo e independiente de planes de nueva distribución en distritos, exigencias de identificación con fotografía, y cambios que afecten a organizaciones de registro externas.  En cada una de las jurisdicciones en las que se pudo demostrar que los cambios propuestos no tienen efecto o propósito discriminatorio, hemos seguido la ley y aprobado el cambio.  En las jurisdicciones que no pueden cumplir con esta exigencia, nos opondremos – bajo la Ley de Derechos Electorales de 1965 y otras leyes – a fin de garantizar que todos los ciudadanos elegibles tengan acceso irrestricto a la urna.

También seremos enérgicos en lo que se refiere a la protección de los derechos electorales de ciudadanos con discapacidades, ciudadanos estadounidenses que viven y sirven en el exterior - especialmente miembros de las fuerzas armadas y sus familias - y los 19 millones de ciudadanos en edad de votar que cuentan con la cobertura de protecciones para minoridades idiomáticas.  A lo largo del último año y medio, me enorgullece informar que hemos resuelto ocho casos distintos para la protección de los derechos de electores de habla hispana, china e indígena estadounidense en comunidades de todo el país.  Actualmente, estamos tomando pasos adicionales para asegurar el cumplimiento en todo el ámbito del país.

Y, a medida que mis colegas y yo seguimos trabajando para ampliar aún más este progreso – y nos esforzamos por llevar todas nuestras iniciativas a un nuevo nivel – sepan que seguiremos dependiendo de organizaciones como esta para que nos ayuden a avanzar en el camino.   Y sepan, también, que dependemos de ustedes para ayudarnos a asegurar que – en nuestros lugares de trabajo y bases militares, en nuestros mercados de la vivienda y de préstamos, en nuestras escuelas y templos, y en las urnas y en nuestras comunidades inmigratorias – los derechos de todos en este país se encuentran protegidos.

Como saben muy bien los defensores y activistas en esta sala, nunca ha sido y nunca será una tarea fácil.  Y, si bien podemos estar orgullosos de los grandes logros de nuestra nación en las décadas desde la fundación de la NCLR - y desde el día en que John F. Kennedy divulgó su visión para una “sociedad espaciosa” e inclusiva – la dura realidad es que queda mucho por hacer, y que el camino que nos espera está lejos de ser certero.

Por lo tanto, al reunirnos esta tarde – para mirar hacia un futuro más prometedor que, juntos, debemos construir – los insto a que sigan aunando nuevos asociados para esta tarea.  Busquen nuevas maneras de expandir – y extender – la promesa que siempre ha dado forma a nuestras principales aspiraciones.   Exijan que los formuladores de políticas vayan más allá del embotellamiento partidista y la astucia política.  Y pídanles a líderes en Washington – y en comunidades de todo el país – que echen mano a soluciones prácticas para los problemas difíciles que enfrenta el pueblo de los Estados Unidos.

Como resultado de su liderazgo comprometido, es largo el camino que hemos logrado recorrer.  Gracias a su compromiso continuo – al mirar a esta multitud, no puedo dejar de sentirme optimista acerca de dónde podemos llegar – y dónde llegaremos – con nuestros esfuerzos conjuntos.

Una vez más, gracias por todo lo que hacen – y sigan adelante con el fantástico trabajo que realizan. Sí; se puede.