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Declaración del Secretario de Justicia de los Estados Unidos Eric Holder ante el Comité Judicial de la Cámara
Washington, DC
United States
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03/05/2011

Presidente Smith, Miembro Conyers y distinguidos miembros del Comité - buenos días y gracias por esta oportunidad de deliberar acerca de la labor crítica realizada por el Departamento de Justicia de nuestra nación. Como muchas veces lo he dicho, ningún aspecto de nuestro trabajo es más importante - y más urgente - que proteger al pueblo de los Estados Unidos. Esta es nuestra principal prioridad - y nuestra responsabilidad más fundamental.

Hace dos días - con la muerte de Osama bin Laden, el líder de al Qaeda y el terrorista más buscado en el mundo - nuestra nación logró progresos históricos en lo que se refiere a cumplir con esta responsabilidad, y en lograr que se hiciera justicia para los casi 3,000 ciudadanos estadounidenses que fallecieron el 11 de septiembre de 2001.

Este logro fue el resultado de un esfuerzo constante con casi una década de duración - uno que abarcó dos gobiernos y fue promovido por muchos líderes militares y civiles dedicados; agentes de inteligencia y de las fuerzas del orden público; diplomáticos y formuladores de políticas; investigadores, fiscales y expertos en contraterrorismo.

A lo largo de los últimos dos años, el Presidente Obama se ha asegurado que los esfuerzos por matar o capturar a Osama bin Laden siguieran constituyendo un ítem central en la batalla de nuestra nación contra las amenazas terroristas. Para el Equipo de Seguridad Nacional del Presidente, alcanzar este objetivo ha estado en primer lugar en nuestro trabajo, inclusive mientras seguíamos adelante con - y reforzábamos - iniciativas más amplias para desmantelar y derrotar a redes terroristas, utilizando todas las herramientas disponibles para combatir las amenazas contra la seguridad nacional, tanto en el país como en el exterior.

El Departamento de Justicia ha tenido un papel vital en esta lucha constante contra el terrorismo. A lo largo de los últimos dos años, ayudamos a identificar y frustrar complots para atacar al sistema de trenes subterráneos de la Ciudad de Nueva York - y para detonar bombas de destrucción masiva en Texas, Oregón y el Estado de Washington. Hemos logrado declaraciones de culpabilidad - así como largas sentencias y, en muchos casos, inteligencia accionable - de terroristas resueltos a perjudicar a nuestro pueblo, nuestros aliados y nuestros intereses. Y el Departamento ha acusado a más demandados en tribunales federales de los delitos más graves asociados al terrorismo que en cualquier otro periodo de dos años de la historia de nuestra nación.

A través del uso de robustas operaciones militares, de inteligencia y de las fuerzas del orden público, este gobierno ha enviado una advertencia clara e inequívoca a quienes estén resueltos a causar daño al pueblo estadounidense: los perseguiremos, y serán enjuiciados.

Si bien todos podemos estar orgullosos de la operación exitosa del domingo - y todos podemos sentirnos estimulados por la manera en que miles de ciudadanos estadounidenses se reunieron en este momento de definición en nuestra lucha contra el terrorismo - no podemos dormirnos en los laureles. Esta batalla está muy lejos de terminar.

Justamente ayer, ordené a los fiscales y dependencias de las fuerzas del orden público de este Departamento que tuvieran presente que la muerte de bin Laden podría resultar en ataques en represalia en los Estados Unidos o contra nuestros intereses en el extranjero. He instruido a agentes del Departamento, así como a nuestros asociados estatales y locales, que se mantengan concentrados en nuestra labor altamente efectiva de contraterrorismo y desradicalización.

También he reiterado lo que dijo el Presidente Obama el domingo a la noche, que, "Estados Unidos no está - y nunca estará - en guerra con Islam...bin Laden no era un líder musulmán; era un asesino masivo de musulmanes...en muchos países, incluido el nuestro".

No podemos perder de vista este hecho, y no lo haremos. Prometo que, en cada ámbito del Departamento de Justicia actual, seguiremos concentrados en nuestra máxima obligación de proteger a los ciudadanos que servimos. A través del uso de cada recurso y herramienta disponible - incluido nuestro sistema de justicia federal - estaremos alertas a amenazas tanto internacionales como domésticas. Y seguiremos utilizando las autoridades críticas provistas bajo las disposiciones de la Ley "Patriota", la que espero que el Congreso reautorice pronto y por un periodo sustancial. Acerca de este tema, deseo agradecer al Presidente Smith por su liderazgo y fuerte apoyo.

Más allá de nuestro trabajo asociado a la seguridad nacional, el Departamento tomará pasos para ampliar las iniciativas actuales para combatir el delito violento y el fraude financiero; y defender los derechos de todos los ciudadanos estadounidenses, especialmente de los miembros más vulnerables de nuestra sociedad.

Permítanme decir, finalmente, que nuestro país - y el mundo - acaban de ser testigos de un momento histórico. Lo que hagamos de ello depende de nosotros. Osama bin Laden ha pagado por sus culpas. Ya no habrá un terrorista brutal libre para ordenar el asesinato de personas inocentes en todo el mundo. Y así como nos unimos hace casi una década, después del más devastador ataque en la historia de los Estados Unidos, debemos unirnos nuevamente.

Nunca estuvo tan unida nuestra nación como el 11/9; unida por la tragedia, el dolor y un sentimiento de pérdida compartido. Hoy, debemos unirnos a través de una determinación colectiva y un objetivo común: proteger a nuestra patria y nuestro pueblo; respetar los valores que han hecho a nuestra nación grandiosa; y ampliar el extraordinario récord de progreso logrado en la protección del pueblo que tenemos el privilegio de servir.

Una vez más, deseo agradecerles por esta oportunidad de discutir las prioridades del Departamento de Justicia, sus logros recientes y planes futuros. Me complacerá trabajar con los miembros de este Comité en los próximos días. Ahora, tendré gusto en responder a sus preguntas.