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El Secretario de Justicia de los Estados Unidos Eric Holder habla en el servicio conmemorativo en homenaje al Agente Especial del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas Jaime J. Zapata
United States

Es un honor para mí acompañarlos. Y agradezco la oportunidad de prestar homenaje al coraje y las contribuciones extraordinarios que definieron, y distinguieron, la vida del Agente Especial Jaime Zapata.

El Agente Zapata fue un hombre formidable.

Fue un hijo afectuoso con sus padres, Amador y Mary. Se dedicó a sus hermanos, Amador, Carlos, José y William. Fue novio fiel de Stacey - y leal a sus amigos, sus colegas y su país.

Como muchos otros que sirven a este país en las fuerzas del orden público, el Agente Zapata podría haber elegido un camino más fácil en la vida. Pero siempre se sintió atraído al servicio público, y a la labor de proteger a sus conciudadanos y defender la seguridad de los Estados Unidos. Y estaba dispuesto a dar lo que Abraham Lincoln llamó "la última medida plena de devoción" a la nación que amaba - y luchar por la paz y la causa de la justicia, dentro y fuera de nuestras fronteras.

Para los agentes y funcionarios de las fuerzas del orden público como el Agente Zapata, el estar dispuestos al sacrificio es una oferta que hacen, cada día, al público que juraron servir y proteger. Estos hombres y mujeres valientes fielmente, y en silencio, responden al peligro con coraje, y a amenazas con determinación silenciosa, sin jamás pedir la gratitud que, con demasiada frecuencia, nos olvidamos de ofrecer.

La historia del Agente Zapata es una historia que no debemos olvidar. Y no la olvidaremos. Fue un héroe en todos los sentidos de la palabra, un hombre cuyos actos de valor son un ejemplo de lo mejor de nuestro país y nuestra comunidad de las fuerzas del orden público nacionales e internacionales.

En nombre de nuestro Departamento de Justicia, nuestros colegas en todo el gobierno y en las fuerzas del orden público, seguiremos hombro a hombro con nuestros asociados internacionales, como lo hizo el Agente Zapata a lo largo de su vida, y, en particular, con nuestros homólogos mexicanos, para servir a los necesitados y las personas en peligro y luchar contra quienes impondrían su voluntad a través de la violencia. Ganaremos esta lucha. Se los prometo.

Sé que nada de lo que diga hará desaparecer esta tragedia. No hay nada que pueda borrar el dolor que sentimos. No hay nada que pueda explicar la falta de sentido de esta pérdida.

Sin embargo, al reunirnos para recordar al Agente Zapata con quienes mejor lo conocían y más lo amaban, sepan que no están solos. Espero que sientan el abrazo de quienes los rodean y el honor conferido de una nación agradecida que guarda luto con ustedes.

El Agente Zapata puede haber hecho el mayor de los sacrificios, pero que nunca se diga que murió en vano. En su último día, como lo había hecho tantos otros días, trabajó para lograr la seguridad de dos países y una mayor seguridad en nuestro país para todos nosotros. Trabajó para proteger la seguridad pública, y promover la paz, en un área volátil, peligrosa y críticamente importante. Y trabajó para ayudar a nuestros vecinos y aliados en México a cumplir con sus responsabilidades hacia el pueblo que sirven y construir una nación que sea modelo de esperanza y oportunidades, un lugar donde todo el pueblo mexicano pueda vivir sin temor y unido.

Nosotros, los miembros de las fuerzas del orden público debemos hacer de llevar adelante este trabajo nuestra misión, y lo haremos, y en nombre del Agente Zapata, cumpliremos con esta enorme tarea. Debemos erradicar el flagelo que se cobró su vida, y lo haremos.

Es así como prestaremos homenaje al Agente Zapata. Es así como lo homenajearemos. Y es así como aseguraremos que, aunque su propia luz brillante se haya extinguido, su espíritu siga vivo.

Que nuestro querido amigo viva para siempre en nuestras memorias y en nuestro trabajo. Y que Dios lo bendiga y lo guarde.

Al agradecer al Agente Especial Zapata, una vez más, por su servicio a nuestra nación - agradezcamos también a sus familiares y amigos por compartirlo con nosotros. Aunque nuestro país jamás podrá pagar la deuda que ahora tiene con ustedes o calmar el dolor que sienten en este momento, nos esforzaremos, cada día, para seguir el ejemplo eternamente inspirador dado por el Agente Zapata.

Que descanse en paz.