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El Secretario de Justicia de los Estados Unidos Holder habla en el Foro Europeo de Empleo para Transgresores
Washington, DC
United States
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08/10/2010

Gracias, Laurie Robinson. Agradezco sus gentiles palabras, y estoy especialmente agradecido por el compromiso que ha asumido - y el liderazgo y los conocimientos que viene brindando - para ayudar a construir un sistema de justicia criminal más fuerte, más inteligente y más eficaz.

Permítanme también agradecer a Mike Stewart y al Centro para la Inclusión Económica y Social, así como a la Red Nacional de Empleos de Transición, por organizar y llevar a cabo esta conferencia. Esta es una reunión extraordinaria, primera de su tipo, de abogados, y estoy orgulloso de ser parte de ella.

Hoy, tenemos una oportunidad singular y sumamente importante, de identificar y promover algunas de las estrategias de seguridad pública y reingreso de prisioneros más eficaces del mundo. Deseo agradecer a cada uno de ustedes por su compromiso - y por todo lo que vienen haciendo en nombre de la seguridad y la recuperación comunitaria. El trabajo que realizan cambia vidas. Fortalece a familias. Y, en todos los Estados Unidos, la Unión Europea, y mucho más allá, está ayudando a asegurar que las personas que deseen mejorar nuestra sociedad, así como sus propias circunstancias, tengan oportunidades de crecer, aprender y contribuir.

Cada persona en esta sala, ya sea que trabaje como abogado o como agente de las fuerzas del orden público, conduzca investigaciones o desarrolle políticas, sabe que el reingreso de prisioneros es uno de los desafíos de la justicia criminal más complejos del siglo 21.

Hoy, los sistemas de correcciones en todo el mundo se encuentran bajo un estrés extraordinario. Las limitaciones de capacidad y los presupuestos reducidos han provocado la aceleración de las liberaciones prematuras y han puesto en riesgo los programas de educación y capacitación para el empleo para prisioneros. En ambos lados del Océano Atlántico, las personas que salen de la prisión enfrentan condiciones en el mercado laboral jamás vistas desde la Gran Depresión.

A pesar de estos y otros desafíos, ustedes están aquí, negándose a conformarse con el status quo y ampliando su búsqueda de las soluciones que necesitamos. Muchos de ustedes también están probando que los problemas locales suelen exigir soluciones globales y pueden mejor resolverse con ellas. Sin embargo, para asegurar que las personas que hayan cometido delitos puedan volverse miembros productivos de la sociedad y no amenazas a la seguridad pública, debemos ampliar nuestra labor y nuestras asociaciones.

Aquí en los Estados Unidos, más de 2 millones de personas están encarceladas; eso es más de 1 de cada 100 estadounidenses adultos y, de acuerdo con el Informe Mundial de Prisiones, son más prisioneros que en los principales 35 países europeos juntos. En cierto punto, el 95 por ciento de dichos prisioneros serán liberados. Cada año, casi tres cuartos de un millón de personas salen de prisiones estatales y federales. Millones más pasan por cárceles locales.

Una vez que quienes cometen delitos pagan su deuda para con la sociedad, tenemos muchas expectativas: que se reincorporarán a nuestras comunidades, listos para asumir un rol productivo; que permanecerán sobrios y respetuosos de la ley; que conseguirán empleos. Pero, como todos ustedes han visto, no siempre se cumplen estas expectativas.

Y mientras que sabemos que el empleo estable es una de las claves del reingreso exitoso, también sabemos que es uno de los mayores retos del reingreso.

Muchos empleadores no están demasiado dispuestos a contratar ex prisioneros, y - en el contexto económico actual - estas personas suelen encontrarse al final de la fila. Un informe reciente de Pew Charitable Trusts encontró que la encarcelación en el pasado reducía los sueldos subsiguientes en más del 10 por ciento, reducía el tiempo anual de empleo en más de 2 meses y reducía las ganancias anuales en un 40 por ciento. Si el tener un empleo es esencial para el reingreso exitoso, no sorprende que la mitad de todos los prisioneros liberados sean reencarcelados en el plazo de tres años.

Los que cometen delitos no son los únicos que pierden. En este país, 1 de cada 28 niños tiene un padre encarcelado. Los estudios indican que estos niños suelen luchar contra la ansiedad, la depresión, problemas de aprendizaje y la agresión, debilitando sus propias posibilidades de éxito. En muchos casos, mantener relaciones familiares durante la encarcelación puede mejorar la vida de esos niños y reducir los índices de recaída en el futuro. Y cuando hay programas de alta calidad dedicados al empleo disponibles durante y después del encarcelamiento, una demostración indicó que se pueden reducir los índices de recaída a la mitad.

Hay una línea común: el mantener conexiones familiares y desarrollar destrezas laborales durante la encarcelación pueden mejorar la seguridad pública, reducir la recaída y tener efectos positivos duraderos. Es hora de que empecemos a pensar en el reingreso en la sociedad en este contexto. Y es crítico que utilicemos estrategias sólidas y respaldadas por pruebas como orientación para nuestra labor.

El Departamento de Justicia de hoy se dedica a ser inteligente, y no solo exigente, con respecto a la delincuencia - y nuestra labor de reingreso social no es ninguna excepción. Para mí, para el Presidente Obama y para líderes de todo el gobierno, el reingreso eficaz es una alta prioridad. Este compromiso se refleja en nuestro trabajo, realizado en asociación con gobiernos estatales, locales, tribales e internacionales, para desarrollar estrategias exhaustivas basadas en pruebas, hechas a medida de acuerdo con necesidades comunitarias específicas. También es evidente en nuestras prioridades presupuestarias.

El año pasado, a través de la Oficina de Programas Judiciales del Departamento de Justicia, otorgamos cerca de 70 subsidios para actividades de reingreso bajo la Ley de Segunda Oportunidad. Hoy, nuestro compromiso continúa.

Esta mañana, me complace anunciar que se otorgarán $100 millones de dólares en fondos de la Ley de Segunda Oportunidad para la distribución de 178 subsidios para el reingreso en todo el país. Esos subsidios serán distribuidos a dependencias gubernamentales y organizaciones sin fines de lucro para proveer una amplia gama de servicios - asistencia para el empleo, tratamiento para abuso de sustancias, vivienda, programación familiar, programas de mentores y otros - que pueden ayudar a reducir la recaída.

Antes de adjudicar los subsidios de este año, el Departamento de Justicia recibió y examinó 975 solicitudes. Eso mismo: 975 - un número que refleja una transformación en nuestra actitud nacional con respecto al reingreso. Hace una década, pocos programas se dedicaban a la reintegración de prisioneros. Actualmente, coaliciones de organizaciones gubernamentales y grupos comunitarios en cada rincón de nuestro país trabajan unidos para mejorar los desenlaces de la reincorporación a la sociedad.

Esta evolución indica un cambio fundamental en nuestra justicia criminal y nuestros sistemas de servicios sociales. Cada vez más departamentos de correcciones consideran ahora la planificación para el reingreso una parte de sus funciones centrales. Y dependencias que se ocupan de la vivienda, la salud y otros asuntos han comenzado a considerar el reingreso eficaz una parte de su misión.

Dicho de manera simple, el reingreso ha pasado del margen a una ubicación central.

No tengo dudas de que los subsidios de la Ley de Segunda Oportunidad de este año aprovecharán estas tendencias y lograrán un progreso aun mayor. Si bien la mayor parte de estas nuevas inversiones irán a estados, localidades y organizaciones sin fines de lucro, también estamos destinando fondos en apoyo al Centro Nacional de Recursos de Reingreso - un punto único para obtener información y asistencia de última generación. Pronto, el Centro incluirá una biblioteca de "lo que efectivamente funciona" con información actualizada de la que se pueden realizar búsquedas acerca de los programas, las políticas y las prácticas más efectivas para reducir la recaída, aumentar el empleo, reducir el abuso de sustancias y producir otros desenlaces positivos.

Sin embargo, queda mucho por aprender. Es por ello que se invertirán $10 millones de dólares en investigaciones nuevas y más rigurosas sobre la eficacia y el impacto de los programas de reingreso.

Además de estos nuevos subsidios, me complace contarles que el Departamento de Justicia está ocupándose de una nueva iniciativa conocida como el Proyecto de Reingreso para reforzar nuestra labor asociada al reingreso y contra la recaída. El Proyecto de Reingreso se concentrará en implementar recomendaciones desarrolladas por el Grupo de Trabajo de Políticas de Sentencias y Correcciones que convoqué en abril. Un área clave de concentración es crear y fortalecer asociaciones en todo el ámbito de nuestro gobierno y más allá.

Por ejemplo, planeamos aprovechar nuestra colaboración existente con el Departamento del Trabajo para acomodar recursos federales en nombre de programas locales de reingreso. Y, más adelante este año, planeo convocar un grupo interagencias para tratar de los problemas del reingreso y garantizar que este trabajo sea una prioridad en el ámbito del gabinete.

Como parte de esta nueva iniciativa, ya estamos tomando pasos para mejorar la coordinación entre los componentes del Departamento, entre nuestra red de Fiscalías Federales, y con nuestros asociados del Congreso así como con nuestros colegas internacionales. Y confío en que la Iniciativa Proyecto de Reingreso nos ayudará a identificar y mejorar políticas y estrategias ya implementadas en el ámbito federal y que ya arrojan resultados positivos.

Por ejemplo, el Consejo Judicial del Quinto Circuito que representa a Louisiana, Misisipi y Texas, recientemente adoptó diez normas mínimas obligatorias para programas judiciales de reingreso, un trabajo que está reuniendo a jueces, fiscales, defensores públicos, agentes de libertad condicional, profesionales de tratamiento, especialistas en desarrollo de equipos de trabajo y otros. Las normas destacan la selección y la evaluación basadas en pruebas y exigen intervención judicial constante. Y este enfoque tiende a ser prometedor. A través del Proyecto de Reingreso, trabajaremos para duplicar este enfoque y otras mejores prácticas.

Al hacerlo, deseo destacar que nuestra labor para aprovechar al máximo los recursos limitados continuará. Esto es crucial.

Aquí en los Estados Unidos, el costo de alojamiento de prisioneros estatales se ha cuadruplicado a lo largo de las últimas dos décadas. De hecho, los gastos estatales en el sistema de correccionales han crecido con mayor rapidez que cualquier otro punto de los presupuestos de los estados. El año pasado, los gastos de las prisiones estatales superaron los $50 mil millones de dólares. El ritmo actual del crecimiento de las prisiones ha francamente dejado de ser económicamente sostenible. Y desde el punto de vista de la relación costo-beneficio, simplemente es indefendible. Lo mismo ocurre en Europa. De hecho, como mi colega del Reino Unido Kenneth Clarke ha señalado, cuesta ahora más encarcelar a una persona que enviar a un hijo a Eton.

Por supuesto, algunos delincuentes violentos merecen sentencias largas de prisión. La sociedad está mejor con ellos encarcelados. Pero, como vemos actualmente en estados como Texas y Kansas, la seguridad pública puede mejorar, y los contribuyentes pueden lograr ahorros significativos cuando las personas que cometen delitos cuentan con programas y supervisión comunitaria de alta calidad donde los servicios y las sanciones funcionan al unísono.

Con la finalidad de promover y duplicar estrategias de Reinversión Judicial exitosas, el Departamento de Justicia está otorgando $10 millones de dólares para ampliar estas actividades en estados, condados y comunidades tribales. También estamos considerando las consecuencias de las estrategias de Reinversión Judicial en el ámbito federal. Y sabemos que se están implementando iniciativas similares en toda Europa. Nos complacerá compartir nuestras experiencias con ustedes, y aprender de las de ustedes.

Sin duda, enfrentamos un desafío formidable. No puedo hacer de cuenta que cambiar políticas de justicia criminal arraigadas, especialmente después de una recesión económica, es un trabajo fácil. Sin embargo, juntos, creo que podemos hacer realidad nuestra visión compartida de comunidades seguras y prósperas.

A través de su presencia aquí hoy, están señalando su compromiso hacia esta labor. Le agradezco a cada uno de ustedes. Y estaré contando con todos ustedes.

En nombre del Departamento de Justicia de los Estados Unidos, estoy ansioso por fortalecer nuestras asociaciones y asegurar que todos nuestros conciudadanos tengan la oportunidad de mejorar sus vidas, fortalecer nuestra sociedad y ayudar a construir el futuro que todos queremos.

Gracias.