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PARA DIVULGACIÓN INMEDIATA
Viernes, 2 de abril de 2010
Un médico del área de Detroit y un reclutador de pacientes fueron condenados en un ardid de fraude contra Medicare
Los propietarios de la clínica se mudaron de Miami a Detroit para llevar a cabo el ardid

El médico de West Bloomfield, Mich., Alan Silber y el residente de Detroit Hassan Reeves fueron condenados hoy por un jurado federal por sus papeles en un ardid de fraude de 1 millón de dólares contra Medicare, anunciaron el Secretario de Justicia Auxiliar de la División Criminal Lanny A. Breuer; La Fiscal Federal para el Distrito Este de Michigan Barbara L. McQuade; el Agente Especial a Cargo Andrew G. Arena de la Oficina Local de Detroit del Buró Federal de Investigaciones [Federal Bureau of Investigation (FBI)]; y el Agente Especial a Cargo Lamont Pugh III del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE.UU., Oficina del Inspector General (HHS-OIG), Oficina Regional de Chicago.

Después de un enjuiciamiento de una semana de duración, el jurado condenó a Silber por seis cargos de fraude de atención médica. Reeves fue condenado por un cargo de conspiración para cometer fraude de atención médica y un cargo de conspiración para pagar comisiones ilícitas asociadas a la atención médica. Silber fue sobreseído en un cargo de conspiración para cometer fraude de atención médica. Cada cargo sustantivo de fraude de atención médica y el cargo de conspiración conllevan una sentencia máxima de 10 años en prisión y una multa de 250,000 dólares. El cargo de conspiración para pagar comisiones ilícitas asociadas a la atención médica conlleva una sentencia máxima de cinco años en prisión y una multa de 250,000 dólares. La lectura de la sentencia fue programada para el 6 de agosto de 2010.

Las pruebas presentadas en el juicio establecieron que, a partir de aproximadamente diciembre de 2006, Silber y Reeves comenzaron a trabajar en una supuesta clínica de infusión llamada RDM Center Inc. RDM Center existía para la finalidad de causar reclamos ficticios por servicios de terapia de infusión e inyección a ser facturados a Medicare. Las pruebas presentadas en el juicio establecieron que los propietarios de RDM Center, los residentes de Miami Denisse y José Martínez, vinieron a Detroit para establecer la clínica debido al fuerte escrutinio de las fuerzas del orden público en Florida con respecto a clínicas de infusión fraudulentas. Las pruebas presentadas en el juicio demostraron que Silber fue contratado como médico de la clínica, mientras que Reeves fue contratado para reclutar a beneficiarios de Medicare y pagarles comisiones ilícitas para que fueran a la clínica. Denisse y José Martínez se declararon culpable con anterioridad por sus papeles en el ardid.

En el período en el que RDM Center estuvo abierto, la clínica facturaba como rutina al programa Medicare por servicios supuestamente prestados, pero que eran, en realidad, médicamente innecesarios y/o nunca habían sido brindados. Las pruebas presentadas en el juicio demostraron que los propietarios de la clínica compraban solo una pequeña fracción de los medicamentos que la clínica facturaba al programa Medicare. De acuerdo con las pruebas presentadas en el juicio, se recetaban medicamentos en la clínicas no por una necesidad médica, sino según qué medicamentos podían generar reembolsos de Medicare. Denisse Martínez, a pesar de no tener ninguna capacitación médica, completaba los registros de pacientes de la clínica llenando, entre otras cosas, las secciones de "diagnóstico" y "tratamiento" de las fichas clínicas de los pacientes, las que luego eran entregadas a Silber para que las firmara. Las pruebas presentadas en el juicio demostraron que Silber firmó los formularios de diagnóstico y tratamiento, a pesar de que no había realizado el diagnóstico ni había tomado ninguna decisión médica independiente con respecto al tratamiento a ser brindado. Testimonios de especialistas establecieron que no existía ningún fundamento médico legítimo para el uso de los medicamentos aprobados por Silber en la clínica y que, en diversas instancias, los medicamentos podrían haber perjudicado a los pacientes. Las pruebas presentadas en el juicio establecieron que Silber aprobaba, como rutina, el uso de medicamentos para pacientes, a pesar de saber que los medicamentos eran innecesarios.

Las pruebas presentadas en el juicio también establecieron que los beneficiarios de Medicare no eran remitidos a RDM Center por sus médicos de atención primaria, ni por ningún otro fin médico legítimo, sino que eran reclutados por Reeves para que asistieran a la clínica mediante el pago de comisiones ilícitas. Reeves reclutaba a los beneficiarios en el centro de Detroit y los llevaba en automóvil a aproximadamente 27 millas de distancia a RDM Center. Las pruebas presentadas en el juicio demostraron que, a cambio de las comisiones que Reeves les pagaba, los beneficiarios de Medicare visitaron la clínica y firmaron documentos indicando que habían recibido los servicios facturados a Medicare. Las comisiones ilícitas se pagaban en la forma de dinero en efectivo y recetas para sustancias controladas.

Entre aproximadamente diciembre de 2006 y marzo de 2007, Reeves y sus coconspiradores causaron la presentación de aproximadamente 970,631 dólares en reclamos falsos y fraudulentos al programa Medicare por servicios supuestamente provistos por RDM Center. Medicare pagó aproximadamente 649,000 de esos reclamos.

Estuvieron a cargo de la acusación en el caso el Abogado Litigante Benjamin D. Singer de la Sección de Fraude de la División Criminal y el Fiscal Federal Auxiliar Especial Thomas W. Beimers de la Fiscalía Federal para el Distrito Este de Michigan.

El FBI y la HHS-OIG realizaron la investigación. La demanda fue entablada como parte de la Unidad Especial al Fraude contra Medicare, supervisada por la Sección de Fraude de la División Criminal y la Fiscalía Federal para el Distrito Este de Michigan.

10-366
División Criminal