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Miércoles, 28 de abril de 2010
Cuatro demandados fueron sentenciados en una red de tráfico de personas
Los conspiradores contrabandeaban mujeres y menores desde México y luego los forzaban a prostituirse en la zona metropolitana de Atlanta

WASHINGTON - Juan Cortés-Meza, 33, de México; Raúl Cortés-Meza, 22, de México; Edison Wagner Rosa Tort, 71, de Cartersville, Ga.; y Otto Jaime Larios Pérez, 27, de Guatemala fueron sentenciados por el Juez Federal de Distrito Richard W. Story por participar en tráfico sexual en una organización que victimizaba a jóvenes mexicanas.

Juan Cortés-Meza fue sentenciado hoy a 16 años y ocho meses en prisión, seguidos de tres años de libertad bajo supervisión, y se le ordenó pagar restitución a la víctima por la suma de $57,600 dólares. Raúl Cortés-Meza fue sentenciado ayer a 10 años en prisión, seguidos de tres años de libertad bajo supervisión, y se le ordenó pagar restitución a la víctima por la suma de $7,000 dólares. Edison Wagner Rosa Tort fue sentenciado ayer a cinco años en prisión, seguidos de tres años de libertad bajo supervisión y se le ordenó pagar restitución a la víctima por la suma de $57,000 dólares. Otto Jaime Larios Pérez fue sentenciado ayer a dos años y seis meses en prisión, seguidos de tres años de libertad bajo supervisión y se le ordenó pagar restitución a la víctima por la suma de $3,600 dólares.

"Estos cuatro demandados cometieron delitos atroces contra mujeres y niñas vulnerables que soñaban con vidas mejores en los Estados Unidos", dijo Thomas E. Pérez, Secretario de Justicia Auxiliar a cargo de la División de Derechos Civiles. "Impulsados por la codicia, estos demandados privaban a sus víctimas de sus derechos humanos básicos y dignidad. El Departamento de Justicia se empeña en responsabilizar a los traficantes y restaurar las vidas de sus víctimas".

La Fiscal Federal Sally Quillian Yates dijo, "La Fiscalía Federal se empeña en desmantelar las organizaciones de tráfico sexual que operan en el Distrito Norte de Georgia. Quienes esclavicen y vendan a mujeres jóvenes por sexo, o quienes lucren con ello, deben ser responsabilizados. Nada de lo que podamos hacer hará con que estas víctimas se recuperen plenamente del daño que han sufrido en manos de estos delincuentes; sin embargo, haremos todo en nuestro poder para evitar el abuso de otras personas".

"Estos traficantes exhiben una cruel falta de consideración por las vidas de las víctimas que explotaron por dinero", dijo Kenneth Smith, Agente Especial a Cargo de la Oficina de Investigaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas [Immigrations and Customs Enforcement (ICE)] en Atlanta. "Si bien no podemos deshacer las experiencias terribles que soportaron, esperamos que la sentencia de hoy les brinde cierto consuelo".

De acuerdo con la Fiscal Federal Yates y la información presentada en el tribunal, entre la primavera de 2006 y junio de 2008, estos demandados y otros acusados en la conspiración reclutaron y atrajeron a aproximadamente 10 víctimas para que vinieran al área de Atlanta desde México, obligándolas luego a prostituirse para el beneficio financiero de los miembros de la supuesta conspiración. A menudo los conspiradores, incluido Juan Cortés-Meza, atraían a las mujeres a los EE.UU. prometiéndoles una mejor vida, un empleo legítimo o relaciones románticas con los demandados. Los conductores, tales como Larios Pérez, Raúl Cortés-Meza y Rosa Tort, recogían a las víctimas de los hogares donde vivían con los demandados en Norcross y las llevaban a apartamentos y casas en donde las esperaban clientes que pagaban por actos sexuales comerciales.

Específicamente, Juan Cortés-Meza llevó a la víctima de 17 años ilegalmente a los Estados Unidos, prometiéndole falsamente que le ayudaría a encontrar empleo en un restaurante o como ama de llaves. Luego, la víctima fue forzada a cometer actos sexuales comerciales con numerosos hombres cada noche, y a entregarle a Juan Cortés-Meza el dinero que recibía. Juan Cortés-Meza controlaba la vida diaria de la víctima y era físicamente violento con ella.

Raúl Cortés-Meza hospedó y transportó a una víctima, beneficiándose financieramente al forzarla a cometer actos sexuales comerciales. Mientras que otro coconspirador trajo a la víctima a los Estados Unidos, Raúl Cortés-Meza la transportó a apartamentos para que realizara actos sexuales con clientes a cambio de dinero. Luego, cobraba el dinero, quedándose con una parte y entregando el resto a otros coconspiradores.

Rosa Tort tomó una víctima de la red de tráfico de Cortés-Meza y la mantuvo en Cartersville, Ga., donde la obligaba a cometer actos sexuales comerciales contra su voluntad.

Larios Pérez se declaró culpable de realizar declaraciones falsas a las fuerzas del orden público cuando fue interceptado con una víctima en su automóvil. Al ser interceptado con una víctima, Larios Pérez mintió a los investigadores sobre su relación con la víctima, alegando que era una pariente, y declaró falsamente que nunca había transportado a personas a ningún lugar para que ejercieran la prostitución. De hecho, Larios Pérez transportó al menos seis de las jóvenes mexicanas a lugares para que ejercieran la prostitución.

A fin de lograr el enjuiciamiento de los demandados, las víctimas del delito pueden ser elegibles para visa de inmigrante en los Estados Unidos para asistir en el enjuiciamiento. Seis de las víctimas se dirigieron al tribunal con respecto a lo que sufrieron en manos de esta red de tráfico sexual, y contaron sobre las amenazas físicas, golpizas e intimidación que hicieron con que trabajaran como prostitutas contra su voluntad.

El caso fue investigado por agentes especiales del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los EE.UU. La Fiscal Federal Susan Coppedge y la Abogada Litigante Karima Maloney de la Unidad de Enjuiciamiento de Tráfico de Personas de la División de Derechos Civiles están a cargo de la acusación en el caso.

10-493
División de Derechos Civiles