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Jueves, 25 de marzo de 2010
Una mujer de Detroit quien abrió clínicas para facturar fraudulentamente a Medicare fue sentenciada a 96 meses en prisión
Tres clínicas facturaron a Medicare más de 15 millones de dólares en reclamos fraudulentos

WASHINGTON - La residente de Miami Daisy Martínez fue sentenciada hoy a 96 meses en prisión por su papel en una serie de ardides de fraude contra Medicare en Detroit, anunciaron el Secretario de Justicia Auxiliar de la División Criminal Lanny A. Breuer; La Fiscal Federal para el Distrito Este de Michigan Barbara L. McQuade; el Agente Especial a Cargo Andrew G. Arena de la Oficina Local de Detroit del Buró Federal de Investigaciones [Federal Bureau of Investigation (FBI)]; y el Agente Especial a Cargo Lamont Pugh III del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE.UU., Oficina del Inspector General (HHS-OIG), Oficina Regional de Chicago. El Juez Federal de Distrito Principal Geral E. Rosen también ordenó que Martínez pagara 10,765,325 dólares en restitución y que cumpliera con tres años de libertad bajo supervisión después de haber cumplido su sentencia en prisión.

Martínez, 51, se declaró culpable en el Distrito Este de Michigan el 30 de octubre de 2009, de un cargo de conspiración para cometer fraude de Servicios Médicos. De acuerdo con información contenida en el expediente de declaración de culpabilidad, Martínez admitió que, aproximadamente en marzo de 2006, creó un ardid con su coconspirador José Rosario, para abrir una clínica que supuestamente se especializaba en servicios de terapia de infusión e inyección en Michigan. De hecho, la única finalidad de la clínica era defraudar a Medicare. Martínez y sus coconspiradores abrieron Sacred Hope Medical Center Inc. (Sacred Hope), en Southfield, Mich. en octubre de 2006. Martínez era una propietaria de la clínica y también administraba la clínica en el día a día. Martínez y Rosario reclutaron a diversos coconspiradores para el ardid, incluida una gerente de oficina, Lill Vargas-Arias, para ayudar a operar la clínica; un médico, supuestamente para tratar a pacientes en la clínica; y reclutadores/conductores, quienes estaban a cargo de llevar beneficiarios de Medicare a la clínica. Rosario se declaró culpable de su papel en el ardid el 18 de agosto de 2009. Vargas-Arias se declaró culpable el 2 de septiembre de 2009.

Martínez admitió que durante el tiempo en que funcionó Sacred Hope, la clínica facturó, como rutina, al programa Medicare por servicios que eran médicamente innecesarios o que nunca fueron provistos. Martínez admitió que sabía que la clínica había comprado solo una pequeña fracción de los medicamentos que facturó a Medicare. Martínez también admitió que se les recetaban medicamentos a los pacientes en la clínica, no con base en la necesidad médica, sino de acuerdo con los medicamentos que probablemente generarían reembolsos por parte de Medicare. Martínez, en conjunto con Rosario, admitió que ayudó a falsificar los expedientes médicos mantenidos por la clínica para que los tratamientos supuestamente realizados en la misma parecieran legítimos, cuando, en realidad, no lo eran.

Martínez también admitió que los beneficiarios de Medicare no eran remitidos a Sacred Hope por sus médicos de cabecera, o para cualquier otra finalidad médica legítima, sino que eran reclutados para presentarse en la clínica a cambio de recibir una comisión ilícita. A cambio por dicha comisión ilícita, Martínez admitió que los beneficiarios de Medicare visitaban la clínica y firmaban documentos indicando que habían recibido los servicios facturados a Medicare. Las comisiones ilícitas se pagaban en dinero en efectivo y en recetas para medicamentos narcóticos. Martínez admitió que sabía que el coconspirador Arnaldo Rosario, quien también se declaró culpable de su papel en el ardid el 18 de agosto de 2009, supervisaba y facilitaba el pago de las comisiones ilícitas en dinero en efectivo a los beneficiarios de Medicare.

Martínez también admitió que, a partir de aproximadamente noviembre de 2006, ella y otros coconspiradores abrieron otra clínica de infusión e inyección casi idéntica, el Xpress Center Inc. (XPC), en Livonia, Mich.  Así como en el caso de Sacred Hope, la única finalidad de XPC era defraudar a Medicare. Martínez y sus coconspiradores utilizaron las mismas prácticas fraudulentas para abrir y administrar a XPC que las utilizadas en Sacred Hope, incluida la creación de registros médicos ficticios de pacientes para encubrir la facturación fraudulenta a Medicare. Similarmente, Martínez admitió que tenía pleno conocimiento de que XPC facturaba, como rutina, al programa Medicare por servicios que eran médicamente innecesarios y que, en muchos casos, nunca fueron provistos. Martínez también admitió que sabía que la finalidad de la clínica no era la de proveer Servicios Médicos legítima a pacientes, sino defraudar al programa Medicare.

Martínez también admitió que sus acciones en Sacred Hope y XPC no eran sus primeras clínicas en el área de Detroit que supuestamente se especializaban en terapia de infusión e inyección. En particular, admitió que aproximadamente en marzo de 2006, Martínez participó en un ardid para reclutar a beneficiario de Medicare para que visitar el Dearborn Medical Rehab Center (DMRC), un clínica de Dearborn, Mich. con operaciones similares a las de Sacred Hope y XPC. Martínez, junto con otros coconspiradores, acordó reclutar y pagar a beneficiarios de Medicare en DMRC a cambio por un porcentaje de los reembolsos de Medicare generados por estos pacientes. Martínez y sus coconspiradores enviaron a Arnaldo Rosario a Detroit para que supervisara los pagos a los pacientes y proveyeron el dinero en efectivo para pagar las comisiones ilícitas. Como en el caso de Sacred Hope y XPC, DMRC facturaba como rutina al programa Medicare por servicios que eran médicamente innecesarios y, muchas veces, nunca provistos.

Martínez reconoció que aproximadamente entre marzo de 2006 y marzo de 2007, ella y sus coconspiradores generaron la presentación de alrededor de 15,311,605 dólares en reclamos falsos y fraudulentos al programa Medicare por servicios supuestamente brindados en Sacred Hope, XPC y DMRC. Medicare pagó aproximadamente 10,765,325 dólares de esos reclamos.

Estuvieron a cargo de la acusación en el caso el Abogado Litigante Especial John K. Neal y el Abogado Litigante Benjamin D. Singer de la Sección de Fraude de la División Criminal. El caso fue iniciado como parte de la Fuerza de Ataque de Fraude contra Medicare, supervisado por la Sección de Fraude de la División Criminal y la Fiscalía Federal para el Distrito Este de Michigan.

Desde su creación en marzo de 2007, las operaciones de las Fuerzas de Ataque en siete distritos obtuvieron las acusaciones formales de más de 500 individuos que, en conjunto, facturaron de manera fraudulenta al programa Medicare más de 1.1 mil millones de dólares. Además, los Centros para Servicios de Medicare y Medicaid del HHS, trabajando en conjunto con la HHS-OIG, están tomando medidas para aumentar la responsabilización y reducir la presencia de proveedores fraudulentos.

Para obtener más información sobre el Equipo de Control y Prevención de Fraude de Servicios Médicos [Healthcare Fraud Prevention and Enforcement Action Team (HEAT)], visite: www.stopmedicarefraud.gov

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División Criminal