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Viernes, 26 de marzo de 2010
Líder de red de "piratería informática" fue sentenciado por robos de identidad masivos de procesador de pagos y redes detallistas estadounidenses

WASHINGTON - El líder de una de las mayores redes de piratería informática y robo de identidad enjuiciado por el gobierno de EE.UU. ha sido sentenciado a 20 años y un día en prisión por su papel en una serie de hechos de piratería informática de la red de un importante procesador de pagos y varias redes detallistas, anunciaron el Secretario de Justicia Auxiliar de la División Criminal Lanny A. Breuer; la Fiscal Federal para el Distrito de Massachusetts Carmen Milagros Ortiz; el Fiscal Federal para el Distrito Este de Nueva York Benton J. Campbell; el Fiscal Federal para el Distrito de Nueva Jersey Paul J. Fishman; y el Director del Servicio Secreto de EE.UU. Mark Sullivan.

El 25 de mazo de 2010, Albert González, 28, de Miami, fue sentenciado por la Jueza Federal de Distrito Patti B. Saris en el Tribunal Federal de Distrito en Boston a 20 años en prisión por conspiración, fraude de informática, fraude electrónico, fraude de dispositivo de acceso y robo de identidad agravado relacionado con hechos de piratería informática contra numerosos detallistas importantes estadounidenses, incluidos TJX Companies, BJ's Wholesale Club, OfficeMax, Boston Market, Barnes & Noble y Sports Authority.

La sentencia del jueves también trata de los cargos presentados por el Distrito Este de Nueva York y transferidos a Boston para la declaración de culpabilidad y sentencia. La acusación formal de Nueva York acusa a González de, entre otras cosas, conspiración para cometer fraude electrónico asociado a su invasión de los sistemas de pago electrónico de la cadena de restaurantes Dave and Buster's. También se le ordenó a González cumplir tres años de libertad bajo supervisión después de haber cumplido su sentencia en prisión y pagar una multa de 25,000 dólares.

Hoy, González fue sentenciado por el Juez Federal de Distrito Douglas P. Woodlock a 20 años y un día en prisión por dos cargos de conspiración asociada a su empeño en asistir a terceros a obtener acceso a redes de pago con tarjeta de Heartland Payment Systems, un procesador de tarjetas con sede en Nueva Jersey; 7-Eleven, una cadena de tiendas de conveniencia nacional con sede en Texas; y Hannaford Brothers Co. Inc., una cadena de supermercados con sede en Maine. También se le ordenó a González cumplir tres años de libertad bajo supervisión después de haber cumplido con su sentencia en prisión. El periodo de prisión y el periodo de libertad bajo supervisión serán simultáneos a la sentencia impuesta ayer contra González. Se le ordenó a González pagar una multa de 25,000 dólares, además de la multa impuesta ayer. Los cargos en este caso fueron originalmente presentados en el Distrito de Nueva Jersey. El tribunal determinará en fecha futura la restitución correspondiente para los tres casos.

"Todos los días, mientras ciber-delincuentes intentan robar los números de tarjetas de débito y crédito de consumidores estadounidenses confiados, agentes y fiscales federales trabajan para capturarlos", dijo el Secretario de Justicia Auxiliar Lanny A. Breuer. "Estas sentencias - algunas de las más largas impuestas por delitos de piratería informática - transmiten un mensaje poderoso a los piratas informáticos de todo el mundo de que las fuerzas del orden público estadounidenses no les permitirán invadir las redes de informática y sistemas de pago estadounidenses, u obtener identidades ilegalmente".

"Investigaciones de esta magnitud - la mayor de su tipo en el país - nos recuerdan que, a medida que progresa rápidamente la tecnología, también lo hacen nuestras vulnerabilidades. Mientras que los pagos electrónicos son simplemente una forma de vida, debemos estar concientes de que con apenas digitar en un teclado, empresas delictivas pueden atacar desde cualquier lugar del mundo", dijo la Fiscal Federal Carmen M. Ortiz. "Deseo asegurar a los consumidores que seguiremos utilizando todos los recursos disponibles para detectar e investigar los delitos de piratería informática de informática, independientemente del lugar del mundo en que se cometan".

"Los piratas informáticos de informática y los ladrones de identidad representan un riesgo grave a nuestra seguridad comercial, personal y financiera", dijo el Fiscal Federal para el Distrito Este de Nueva York Benton J. Campbell. "La sentencia de hoy debe servir de advertencia a potenciales piratas informáticos de todas partes, incluidos los que cometen sus delitos desde el exterior, de que serán encontrados, enjuiciados y condenados".

"Estas sentencias reflejan el enorme daño que el Sr. González causó a millones de ciudadanos estadounidenses inocentes", dijo el Fiscal Federal Paul J. Fishman del Distrito de Nueva Jersey. "Son un gran paso en disuadir a delincuentes con ideas similares que creen, equivocadamente, que pueden escaparle al arresto y al enjuiciamiento al cometer sus delitos en Internet y ocultarse detrás de una pantalla de computadora. Esta investigación demuestra el compromiso permanente del Departamento de Justicia de garantizar la seguridad de las transacciones comerciales en el Internet".

"La tecnología ha cambiado para siempre la manera en que se conducen los negocios, y prácticamente ha borrado las fronteras", dijo el Director del Servicio Secreto de los EE.UU. Mark Sullivan. "Como hemos visto en este caso, inclusive con la complejidad creciente de las intrusiones en redes, sigue siendo difícil que los delincuentes logren permanecer anónimos. El Servicio Secreto sigue buscando nuevas e innovadoras maneras de combatir las amenazas cibernéticas emergentes. Nuestro éxito en este caso e investigaciones similares es el resultado de nuestra labor estrecha con nuestra red mundial de asociados de las fuerzas del orden público".

De acuerdo con el expediente judicial asociado a su condena en los casos de Massachusetts y Nueva York, González y sus coconspiradores invadieron sistemas de pago detallista con tarjeta de crédito a través de una serie de técnicas sofisticadas, entre ellas "wardriving" y la instalación de programas tipo "sniffer" para capturar números de tarjetas de crédito y débito usados en esas tiendas detallistas. El "wardriving" consiste en manejar un vehículo con una computadora portátil buscando redes inalámbricas no seguras de detallistas. Utilizando estas técnicas, González y sus codemandados lograron robar más de 40 millones de números de tarjetas de crédito y débito de detallistas. De acuerdo con el expediente judicial, González y sus coconspiradores vendieron los números a terceros para su uso fraudulento y participaron en fraude de cajeros automáticos codificando los datos en las bandas magnéticas de tarjetas en blanco y extrayendo miles de dólares por vez de cajeros automáticos.

González y sus coconspiradores ocultaron y lavaron el producto de su fraude a través del uso anónimo de monedas basadas en el Internet, tanto en los Estados Unidos como en el exterior, y canalizando fondos a través de cuentas bancarias en Europa Oriental. Los coconspiradores de González estaban ubicados en todos los Estados Unidos, Estonia y Ucrania. En el caso de Nueva Jersey, González proveyó "malware" a otros piratas informáticos, lo cual les permitió obviar programas antivirus y "firewalls", y obtener acceso a las redes de las empresas víctimas. González admitió en el expediente judicial que se podía prever que, con base en su asistencia, sus coconspiradores podrían robar decenas de millones de números de tarjetas de crédito y débito, afectando a más de 250 instituciones financieras.

Hasta la fecha, seis coconspiradores se han declarado culpables en los Estados Unidos. Un coconspirador, un ciudadano de Estonia, fue aprehendido a pedido de los Estados Unidos por autoridades alemanas cuando se encontraba de viaje en Alemania. A seguir, fue extraditado a los Estados Unidos, donde se declaró culpable de su papel en el ardid de piratería informática y robo de identidad. Otro coconspirador fue arrestado y condenado en Turquía por cargos de robo de identidad relacionados, y fue sentenciado a 30 años en prisión.

Estuvieron a cargo de la acusación en el caso de Boston los Fiscales Federales Auxiliares Stephen Heymann y Donald Cabell del Distrito de Massachusetts. Estuvieron a cargo de la acusación en el caso de Nueva York el Fiscal Federal Auxiliar William Campos del Distrito Este de Nueva York, la Abogada Principal Kimberly Kiefer Peretti y el Abogado Litigante Evan Williams de la Sección de Delitos de Informática y Propiedad Intelectual [Computer Crime and Intellectual Property Section (CCIPS)] de la División Criminal. Estuvieron a cargo de la acusación en el caso de Nueva Jersey los Fiscales Federales Erez Liebermann y Seth Kosto del Distrito de Nueva Jersey, el Fiscal Federal Stephen Heymann del Distrito de Massachusetts y la Abogada Principal Kimberly Kiefer Peretti de la CCIPS. Todos estos casos fueron investigados por el Servicio Secreto de los EE.UU.

10-329
División Criminal