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Martes, 23 de noviembre de 2010
Hombre fue encontrado culpable de forzar a mujeres y jóvenes a cometer prostitución

WASHINGTON - Un jurado federal condenó hoy a Amador Cortés-Meza, 36, de México, por múltiples cargos de tráfico sexual y contrabando de personas asociados a un ardid para forzar a mujeres y jóvenes a practicar la prostitución. El jurado encontró a Cortés-Meza culpable de los 19 cargos después de un juicio que duró aproximadamente dos semanas.

 

"La explotación de estas personas vulnerables es una violación de los derechos fundamentales sobre los que se fundó nuestro país, y es intolerable en una nación que se vanagloria de su libertad", dijo Thomas E. Pérez, Secretario de Justicia Auxiliar de la División de Derechos Civiles. "El Departamento de Justicia seguirá enjuiciando enérgicamente el tráfico de seres humanos para reivindicar los derechos de quienes son objeto de la esclavitud moderna, ya sea para trabajo forzado o explotación sexual".

 

La Fiscal Federal Sally Quillian Yates dijo, "Este demandado acechó a las más vulnerables de las víctimas -- niñas y jóvenes que buscaban una vida mejor -- a través de promesas de empleo o matrimonio. Luego, abusó físicamente de ellas, las esclavizó y las obligó a practicar la prostitución. Este enjuiciamiento permitió un vistazo al mundo monstruoso del tráfico de personas. Nos comprometemos a darles voz a las víctimas de estos delitos horrorosos y a hacer pagar a los demandados por sus delitos".

 

"Esperamos que las víctimas que sufrieron en manos de este monstruo puedan respirar con alivio al saber que se ha hecho justicia", dijo Brock Nicholson, Agente Especial Interino a Cargo de la Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional [Homeland Security Investigations (HSI)] del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EE.UU. [U.S. Immigration and Customs Enforcement (ICE)] que supervisa las Carolinas y Georgia. "Nos empeñamos en trabajar con nuestros asociados locales, estatales y federales para enjuiciar a los traficantes de personas que creen que sus delitos atroces quedarán impunes".

 

De acuerdo con pruebas presentadas en el tribunal, desde la primavera de 2006 a junio de 2008, Amador Cortés-Meza y otros acusados en la conspiración reclutaron y atrajeron a aproximadamente 10 víctimas para que ingresaran a los Estados Unidos ilegalmente desde México y vinieran al área de Atlanta. Amador Cortés-Meza luego las obligó a practicar la prostitución en beneficio financiero de los miembros de la conspiración. Atrajo a las jóvenes y niñas a EE.UU. prometiéndoles mejores vidas, empleos legítimos o relaciones románticas consigo. Un hermano y dos sobrinos de Amador Cortés-Meza habían sido previamente condenados después de declararse culpables de cargos de tráfico sexual asociados a este ardid.

 

Nueve de las víctimas se dirigieron al tribunal respecto a cómo habían sufrido en manos de esta red de tráfico de personas, contándole sobre amenazas físicas, golpizas e intimidación recibidas por las que trabajaron como prostitutas contra su voluntad. Pruebas presentadas en el juicio demostraron que, después de haber contrabandeado a las víctimas a los Estados Unidos, Amador Cortés-Meza las obligó a dedicarse a la prostitución al aislarlas de sus familias, golpearlas brutalmente y amenazar hacerles daño a ellas y a sus seres queridos. Una víctima atestiguó y le dijo que "la golpearía donde más dolor le causaría" y ella entendió por ello que le haría daño a su familia. Otra familia atestiguó que el demandado le dijo que mataría a sus padres en México si llegaba a ser arrestado. Todas las noches, Amador Cortés-Meza entregaba a las víctimas a conductores que las llevaban a apartamentos y hogares en Duluth, Ga.; Chamblee, Ga.; Cantón, Ga.; Marietta, Ga.; Forrest Park, Ga.; y a lugares lejanos como Alabama y Carolina del Norte para proveer sexo comercial a hasta 40 clientes por noche. Las víctimas atestiguaron que se le cobraba $25-$30 dólares a cada cliente por 10 a 15 minutos con ellas, de los cuales los conductores recibían $10 dólares.

           

El jurado condenó a Amador Cortés-Meza por 19 cargos, incluidos cargos de tráfico sexual por fuerza, fraude y coerción; tráfico sexual de menores; conspiración; importación y alojamiento de extranjeros para fines de prostitución; y contrabando de extranjeros a los Estados Unidos. Amador Cortés-Meza enfrenta una sentencia máxima de prisión perpetua.

       

Los enjuiciamientos de tráfico de personas son una de las principales prioridades del Departamento de Justicia. La Línea Abierta del Departamento de Seguridad Nacional para denunciar delitos de tráfico es (866) 347-2423.

       

Este caso fue investigado por Agentes Especiales de ICE/HSI asignados a la oficina del Agente Especial a Cargo en Atlanta.

                                                                                               

La Jefe Adjunta Karima Maloney de la División de Derechos Civiles del Departamento de Justicia y la Fiscal Federal Auxiliar Susan Coppedge estuvieron a cargo de la acusación en el caso.

10-1347
División de Derechos Civiles