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El Secretario de Justicia Auxiliar Lanny A. Breuer habla en las Naciones Unidades por el Día Internacional contra la Corrupción
Nueva York ~ Jueves, 9 de diciembre de 2010

Gracias, Georg, por la gentil presentación. Es un gran honor y privilegio para mí acompañarlos en estas salas consagradas de las Naciones Unidas, para conmemorar el Día Internacional contra la Corrupción.

Hace siete años, a través de la Resolución 58/4, la Asamblea General de la ONU estableció al 9 de diciembre como el Día Internacional contra la Corrupción, "para aumentar la concienciación de la corrupción y el papel de la Convención contra la Corrupción de la ONU en combatirla y prevenirla". La Convención de la ONU ha probado ser un paso excepcionalmente importante en la batalla internacional contra la corrupción, y el Día Internacional contra la Corrupción es un fuerte símbolo del compromiso global de acabar con la corrupción. Estoy encantado de acompañarlos en esta celebración importante.

Juntos, hemos logrado grandes progresos desde 2003. Sin embargo, a pesar de nuestros esfuerzos colectivos, la corrupción sigue siendo un azote. El Presidente Obama ha llamado a la lucha contra la corrupción "una de las mayores lucha de nuestros tiempos". Es un problema mundial que afecta a países ricos y pobres. El Banco Mundial ha estimado que se pagan en todo el mundo más de 1 billón de dólares en sobornos cada año, lo que representa, según algunos estimados de especialistas, un impuesto del 20 por ciento sobre la inversión extranjera.

La corrupción tiene efectos especialmente negativos en economías emergentes. Cuando los funcionarios públicos de un país en desarrollo abusan, como rutina, de su poder por ganancias personales, su pueblo sufre. No se construyen caminos, las escuelas permanecen en ruinas, y los servicios públicos básicos dejan de proveerse. Asimismo, cuando ocurre corrupción en cualquier país, sus instituciones políticas tienden a perder legitimidad, poniendo en peligro a la estabilidad democrática y los Principios de la Ley. La corrupción también debilita la salud de los mercados internacionales, ahogando a la competencia y repeliendo la inversión extranjera. Asimismo, la corrupción es un "delito de puerta de entrada" que permite que prosperen el lavado de dinero, la violencia de pandillas, el terrorismo y otros delitos. Resumidamente, la corrupción es un cáncer que crece lentamente en la sociedad.

Nos hemos reunido aquí en el Día Internacional contra la Corrupción en parte para aumentar la concienciación sobre la corrupción en todo el mundo, y en parte para celebrar todo lo que hemos logrado en los últimos siete años. Sin embargo, en lugar de felicitarnos por nuestros éxitos, debemos aprovechar esta oportunidad para desafiarnos a hacer mucho más.

Como Secretario de Justicia Auxiliar de la División Criminal del Departamento de Justicia de EE.UU., tengo el privilegio de encabezar a casi 600 abogados que trabajan para hacer valer las leyes criminales federales del país. La labor de lucha contra la corrupción es una parte esencial de nuestra misión. Porque, por supuesto, no somos inmunes a la corrupción en los Estados Unidos. Muy lejos de ello. La lucha contra la corrupción, si bien es universal, comienza por casa, en cada uno de nuestros países.

Recientemente, los Estados Unidos se sometieron a una revisión de compañeros de la OCDE de su labor contra la corrupción. Después de un proceso estricto de revisión de seis meses de duración, el Grupo de Trabajo sobre Soborno en Transacciones Comerciales Internacionales de la OCDE concluyó que hacemos valer nuestras leyes contra el soborno en el extranjero más enérgicamente que cualquier otro país, y elogió nuestras fuertes iniciativas de aplicación legal interagencias. Sin embargo, a pesar de nuestros éxitos, los retos que enfrentamos se han vuelto mayores, especialmente a medida que las economías del mundo se vuelven más conectadas entre sí.

El Departamento de Justicia ha reconocido hace mucho tiempo a la corrupción como un problema transnacional. Y es por eso que hemos adoptado un enfoque global e integral para luchar contra ella. En primer lugar, con respecto a la corrupción aquí, en casa, la División Criminal del Departamento de Justicia cuenta con un grupo dedicado de fiscales - en la Sección de Integridad Pública - cuya única tarea es enjuiciar casos de corrupción asociados a funcionarios públicos federales, estatales y locales. La Sección de Integridad Pública trabaja en asociación estrecha con el Buró Federal de Investigaciones [Federal Bureau of Investigation (FBI)] y otras dependencias de las fuerzas del orden público, así como con fiscales federales en las Fiscalías Federales de todo el país. Para darles una idea del trabajo de Integridad Pública, la Sección recientemente condenó a un ex miembro del personal de la Cámara de Representantes y posterior cabildero por conspirar para recompensar a funcionarios del gobierno a cambio de su acción oficial; la condena fue parte de una investigación amplia en la que, hasta la fecha, 19 personas se han declarado culpables o han sido condenadas en enjuiciamiento. La Sección de Integridad Pública también recientemente acusó formalmente a cuatro legisladores estatales de Alabama y varios empresarios locales por sus papeles en una supuesta conspiración para comprar y vender votos para una legislación estatal específica. Y la Sección acaba de enjuiciar con éxito al fundador y presidente de una empresa de cabildeo por realizar centenas de miles de dólares en aportes de campaña federal ilegales.

Con respecto a la corrupción en el exterior, nuestra Sección de Fraude tiene un papel importante en hace valer en nombre de los Estados Unidos la Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero [Foreign Corrupt Practices Act (FCPA)], la cual fue la primera iniciativa de un país de específicamente establecer que el acto de sobornar a funcionarios públicos extranjeros es un delito. Como muchos de ustedes saben, nosotros en la División Criminal del Departamento de Justicia hemos aumentado significativamente nuestro control asociado a la FCPA a lo largo de los últimos dos años. Como métrica, en el último año, hemos impuesto la mayor cantidad de multas criminales en casos asociados a la FCPA en cualquier periodo de 12 meses de la historia - mucho más de 1 billón de dólares. Además, el año pasado y este año juntos, hemos acusado a más de 50 personas con delitos asociados a la FCPA - comparado, por ejemplo, con dos personas en 2004, y cinco en 2005.

El papel del Departamento de Justicia en el enjuiciamiento de la corrupción en el país bajo la FCPA es algo que muchos de ustedes conocen muy bien. De hecho, sé que representantes de compañías recientemente enjuiciadas bajo la FCPA están en el público hoy, lo cual es prueba de su compromiso de mejorar la manera en que hacen negocios en el exterior. Con lo que pueden estar menos familiarizados es el trabajo que el Departamento de Justicia realiza con naciones extranjeras para luchar contra la corrupción en escala global. Esta labor tiene principalmente dos formas: promover el consenso internacional de lucha contra la corrupción e incrementar la capacidad de las naciones extranjeras de hacerlo.

Primero, en lo que se refiere a crear consenso internacional: la División Criminal está orgullosa de haber participado en la redacción del documento clave contra la corrupción de nuestra era - la Convención contra la Corrupción de la ONU, la Convención que nos trae aquí hoy. Bajo el liderazgo del Departamento de Estado de EE.UU., la División Criminal representó a la delegación del Departamento de Justicia en las negociaciones que llevaron a la conferencia de firma en Mérida, México, en diciembre de 2003 - enviando expertos de nuestra Sección de Integridad Pública, nuestra Sección de Fraude, nuestra Sección de Confiscación de Activos y Lavado de Dinero y nuestra Oficina de Asuntos Internacionales. Creíamos en ese entonces que la Convención pasaría a ser - y creemos que actualmente lo es - una herramienta esencial en la lucha mundial para prevenir y enjuiciar la corrupción.

Como ustedes saben, los diversos componentes de la Convención hacen de la misma el pacto más exhaustivo contra la corrupción en existencia. En primer lugar, la Convención busca asegurar que los estados-miembro tomen medidas para prevenir la corrupción dentro de sus sectores público y privado. También contiene disposiciones criminales importantes que exigen que los estados-miembro consideren ciertas conductas corruptas, tales como el soborno de funcionarios públicos de sus países, un delito. Además, la Convención contiene importantes disposiciones de cooperación internacional con el objetivo de facilitar extradiciones y facilitarles a los países proveer el uno al otro asistencia legal mutua. Importantes disposiciones de recuperación de activos también establecen mecanismos nuevos para la recuperación de activos adquiridos ilegalmente. Finalmente, la Convención dispone que los estados-miembro deben proveer el uno al otro asistencia técnica y establece una Conferencia de Estados-miembro para mejorar la cooperación entre los signatarios de la Convención y promover y revisar su implementación. Nuestros expertos de la División Criminal, con sus contrapartes del Departamento de Estado, siguen participando activamente en la Conferencia de Estados-miembro.

No exagero al decir que la Convención se ha vuelto la norma de oro en todo el mundo para los países serios con respecto a eliminar la corrupción. Ha sido esencial no solo en establecer un consenso internacional sobre cómo combatir la corrupción, sino también en establecer un marco para crear la capacidad internacional para lograrlo. Este es el marco que utilizan nuestras oficinas de la División Criminal que se concentran en el crecimiento de la capacidad en el exterior, conocidas como OPDAT e ICITAP.

Desde 1991, en asociación con el Departamento de Estado de EE.UU., la Oficina de Asistencia y Capacitación en Desarrollo de Enjuiciamientos en el Exterior [Overseas Prosecutorial Development Assistance and Training (OPDAT)] de la División Criminal ha colocado asesores legales en docenas de países de todo el mundo para que trabajen en colaboración con fiscales y jueces en desarrollar y sustentar instituciones de justicia criminal eficaces. El año fiscal pasado, OPDAT tuvo 55 asesores legales residentes en 35 países y proporcionó personal para 674 programas asociados a 110 países, incluidos 55 programas dedicados exclusivamente a la lucha contra la corrupción. Con OPDAT, algunos de nuestros fiscales con más experiencia trabajaron para crear capacidad en países de todo el mundo, desde Ucrania a Albania y a México. Como un ejemplo entre muchos, recientemente OPDAT se asoció a la Oficina del Secretario de Justicia de Indonesia para establecer y brindar apoyo al trabajo de una Fuerza de Tarea contra la Corrupción compuesta por 50 fiscales, incluido a través de una serie de programas de capacitación intensivos. La más reciente de estas capacitaciones, en noviembre, se concentró en resolver problemas comunes en enjuiciamientos de corrupción, tales como probar la pérdida financiera para el estado y obtener pruebas del exterior.

Similarmente, el Programa Internacional de Asistencia en Capacitación en Investigaciones Criminales [International Criminal Investigative Training Assistance Program (ICITAP)] de la División Criminal, se ha concentrado, desde 1986, en mejorar la capacidad de las fuerzas del orden público en el exterior. Como mencioné, OPDAT es un programa llevado a cabo por abogados para otros abogados, específicamente, fiscales y jueces. En cambio, ICITAP, está compuesto por profesionales de las fuerzas del orden público con décadas de experiencia en los ámbitos federal, estatal y local. Como OPDAT, ICITAP tiene programas en docenas de países, habiendo capacitado a casi 30,000 participantes extranjeros en el último año fiscal en Irak, Colombia, Ruanda, entre muchos otros. La labor contra la corrupción es una parte importante de estos programas policiales. Como ejemplo, este año en Perú, ICITAP asistió al Congreso nacional con la revisión de una ley de conducta policial desactualizada. La ley modificada incluye nuevas sentencias para comportamiento corrupto y poco ético; normas para la investigación y acciones disciplinarias en casos de conducta indebida policial; y exigencias de una evaluación anual de agentes.

Resumidamente, el Departamento de Justicia, junto con el Departamento de Estado, ha dedicado enormes recursos a las iniciativas globales contra la corrupción. Y estas iniciativas son deliberadamente de naturaleza intensamente cooperativa. Al trabajar con fiscales, jueces y miembros de las fuerza policial extranjeros en mejorar la capacidad de lucha contra la corrupción, estamos unidos en una asociación global, y la Convención contra la Corrupción de la ONU es el punto de referencia común para nuestro trabajo.

En el Departamento de Justicia, como describí anteriormente, nuestra labor contra la corrupción se concentra en el enjuiciamiento criminal y la creación de capacidad. ¿Dónde entra el sector privado en esta lucha? Muchos de ustedes aquí trabajan en compañías que participan en el Compacto Global de la ONU. Por lo tanto, se han comprometido a realizar negocios de acuerdo con el Décimo Principio del Compacto - "trabajar contra la corrupción en todas sus formas, incluidos la extorsión y el soborno". La participación de ustedes en el Compacto Global es un paso importante y, junto con la presencia de ustedes aquí, es prueba concreta del compromiso que han asumido para con la lucha contra la corrupción.

Permítanme, por lo tanto, ofrecerles el siguiente desafío: Encabezar la labor contra la corrupción mundial a través del ejemplo. Me han dicho que algunas empresas se quejan de que no comprenden qué significa violar la FCPA. Esto puede ser un argumento legal aceptable que se puede hacer o una posición de litigio que se puede asumir. Pero les estoy pidiendo a ustedes, mis amigos, que hagan más que tratar de poner a prueba el borde de la ley. Les estoy pidiendo que realicen negocios de manera responsable en todo el mundo y cumplan con el compromiso que asumieron de luchar contra la corrupción en todas sus formas. De hecho, están en las líneas de frente en esta lucha.

Si establecen programas de cumplimiento de primera línea en sus organizaciones, sin duda, habrá progreso. Si aseguran que todos sus empleados estén adecuadamente capacitados en comportamiento contra la corrupción, es indudable que progresarán. Y, tal vez más importante aún, si se niegan a hacer negocios cuando esto requiera sobornar a funcionarios gubernamentales, entonces ciertamente progresarán.

La corrupción es uno de los problemas más urgentes que enfrenta el mundo. El Departamento de Justicia está trabajando arduamente para combatirla, tanto en nuestro país como con sus asociados en el exterior. Los insto a que hagan de la corrupción su problema también, y que asuman la responsabilidad de erradicarla en todo el mundo.

El Departamento de Justicia ha asumido un compromiso hacia esta batalla. Yo personalmente he asumido el compromiso. Espero que ustedes también lo hagan. Porque podemos ser fuertes asociados en esta lucha. Gracias.