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Comentarios Preparados para el Secretario de Justicia Auxiliar Interino David A. O'Neil Sobre la Captura de Agentes de la Policía de Puerto Rico
San Juan, Puerto Rico ~ jueves, 22 de mayo de 2014

Anunciamos hoy la acusación de 16 agentes de la policía por operar una organización delictiva desde dentro del propio departamento de policía.

Dichos agentes han sido acusados de delitos de extorsión sistematizada bajo la Ley de Organizaciones Corruptas e Influenciadas por la Delincuencia Organizada [Racketeer Influenced and Corrupt Organizations Act (RICO)] – la misma ley utilizada para enjuiciar a gánsteres y miembros de pandillas.  La acción penal de hoy desmantela una red entera de agentes de la policía, quienes alegamos que utilizaron sus insignias y sus armas de fuego no para hacer valer la ley, sino para violarla.  De acuerdo con la acusación, estos agentes abusaron de la autoridad que se les otorgó para robar, extorsionar y vender drogas.  Luego ocultaron sus crímenes al intentar dar la impresión de que se trataba de labor policial legítima.

Según la acusación de hoy, estos agentes de la policía abusaron del poder otorgado por sus cargos para intimidar y extorsionar a personas en su propio beneficio.  Los agentes detuvieron vehículos e ilegalmente ingresaron en los hogares de personas sospechadas de haber cometido delitos y luego robaron su dinero y sus pertenencias, las que incluyeron drogas ilícitas.   Los agentes luego prometieron lograr liberar a sus víctimas de la prisión sin que quedaran antecedentes de sus arrestos, pero únicamente a cambio de sobornos en dinero en efectivo. Se trata de un clásico caso de chantaje, una serie de crímenes organizados que hubieran sido el orgullo de la familia mafiosa más experimentada.  Sin embargo, las personas que empuñaron las armas y robaron las drogas no eran gánsteres o mafiosos – eran agentes de la policía que violaron sus juramentos de hacer valer la ley, burlándose de la responsabilidad sagrada de la policía de proteger al público.

La División de lo Penal del Departamento de Justicia está determinada a acabar con la corrupción, sea cual fuere su forma.  Las imputaciones de hoy son el resultado de la fuerte relación entre la Sección de Integridad Pública de la División de lo Penal, la Fiscalía Federal aquí en Puerto Rico y la División de San Juan del Buró Federal de Investigaciones [Federal Bureau of Investigation (FBI)], así como la Policía de Puerto Rico, que se ha comprometido a prestar su plena colaboración en nuestra investigación.  

Sabemos que la corrupción en gobiernos locales, especialmente cuando cometida por agentes de la policía, ataca la médula de lo que mantiene unida a una comunidad.  Confiamos en que la policía eliminará las drogas de nuestras calles, en lugar de robarlas y revenderlas a narcotraficantes callejeros. Confiamos en que la policía detendrá vehículos en marcha para proteger la seguridad pública y no para chantajear a personas.  Confiamos en que la policía mantendrá la paz, en lugar de contribuir al crecimiento de la violencia que con tanta frecuencia infesta a nuestras comunidades.

Los arrestos de hoy son parte de la amplia labor del Departamento de Justicia de combatir la corrupción policial aquí en Puerto Rico y en todos los Estados Unidos.  En la Operación Guard Shack, la Fiscalía Federal y el Departamento de Justicia enjuiciaron a 90 agentes de las fuerzas del orden público y otros 44 individuos por aceptar dinero a cambio de brindar seguridad armada en el FBI a narcotraficantes.  Dicha operación constituyó un éxito resonante al remover de la fuerza policial a agentes de las fuerzas del orden público corruptos.

 

Sin embargo, como lo demuestran los arrestos y las acusaciones de hoy, no debemos jamás dejar de lado nuestra labor de acabar con la corrupción.   Cuando los ciudadanos no pueden confiar en las mismísimas personas cuya misión es hacer valer la ley – cuando la persona que lleva la sigla POPR en su espalda o en su insignia en nada difiere del rufián de la otra cuadra – todos en la comunidad sufren.   

Estamos determinados a reparar esa confianza.  Y es por eso que les pedimos a todos los que crean que pueden haber sido víctimas de las personas acusadas hoy o de actos de corrupción similares, denuncien el hecho y trabajen con nosotros. Juntos, podemos asegurar que cada agente cumpla con el lema de la Policía de Puerto Rico: Protección e Integridad.

Ninguna persona – y, sin duda, ningún miembro de las fuerzas del orden público – está más allá de la ley.   Todos los que nos encontramos aquí hoy seguiremos luchando contra la corrupción, y nos comprometemos a enjuiciar a quienes utilicen su autoridad pública para poner en peligro a quienes juraron proteger.

Muchas gracias.