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Informe Del Fiscal De Los EE.UU. Al Distrito

Publicación Número 69                                                                        
enero de 2015

Informe del Procurador Federal al Distrito

En Respuesta a la Amenaza del Terrorismo

La masacre en el Centro Regional Inland en San Bernardino ha sido un recordatorio trágico de que el peligro que representan las organizaciones terroristas extranjeras que buscan radicalizar a los americanos e inspirarles hacia los actos violentos es real. El Estado Islámico en Irak y Levante (ISIL) ya no solo está reclutando gente para venir al Medio Oriente; sino que está animando a sus simpatizantes a cometer actos violentos en sus propios países.

En el Distrito Este de California no somos inmunes a estas influencias globales. El mes pasado, Nicholas Teausant, un joven del Condado de San Joaquín, se declaró culpable de hacer el intento de viajar al extranjero para unirse a ISIL. Este mes, mi oficina presentó cargos contra un joven que radicaba en Sacramento, que alegaba que había mentido a funcionarios de inmigración sobre su viaje a Siria para luchar con otra organización terrorista. Aunque ninguno de los demandados fue legalmente acusado de planificar actos violentos dentro de los Estados Unidos, en ambos casos se ilustra el alcance global de terroristas hacia nuestras comunidades.

Nadie en esta región está más comprometido a la seguridad nacional que yo. Como Procurador Federal, el proteger al público es mi misión, y el prevenir actos de terrorismo es mi máxima prioridad. La Unidad para la Seguridad Nacional en mi oficina trabaja muy cerca cada día con el Destacamento Especial Contra el Terrorismo de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) para mantener esta comunidad segura. Pero la amenaza de organizaciones terroristas provenientes desde el extranjero no es mi única inquietud. Si el miedo y el desacuerdo conllevan hacia la hostilidad y la violencia contra nuestros propios vecinos musulmán-americanos – o aquellos percibidos ser musulmanes – las heridas auto infligidas acabarán siendo un daño perdurable para nuestra comunidad. Semejante daño ayudaría a ISIL a conseguir sus objetivos y esto cambiaría lo que somos como pueblo.    

Las organizaciones terroristas extranjeras como ISIL prosperan mediante el odio y la división. Buscan surcar a los musulmán-americanos de sus países queriendo convencerles de que América está en guerra con el Islam. Esta narrativa es falsa, pero la retórica reciente anti-musulmana del recorrido electoral y en los medios de comunicación tradicional y social está deshilando el sentido de seguridad que los musulmán-americanos tienen en este país.

Durante mis seis años como Procurador Federal en esta región, he pasado mucho tiempo con miembros de la comunidad musulmana. Me cuentan, constantemente, del horror y el rechazo que sienten por los terroristas que cometen actos bárbaros mientras reclaman el manto del Islam. Repugnan la distorsión que se hace de su religión y están dolidos con la noción de que el contacto primario que reciben demasiados americanos del Islam es, a través de los medios de prensa, el de ser proveedores extranjeros de violencia y odio.

Muchos americanos continúan albergando prejuicios contra los musulmán-americanos y tras los ataques terroristas, la ignorancia y el prejuicio se pueden manifestar en forma de una  hostilidad patente. A principios del mes en Tracy, se lanzó un cóctel molotov a una mezquita. En otros lugares del país ha habido instancias de vandalismo, amenazas de muerte e incendios provocados. Hablando con hombres y mujeres de religión musulmana en esta área en las últimas semanas he podido escuchar historias que han compartido en las que contaban haber sido insultados y despreciados o de ser recibidos con miradas frías mientras sacan adelante las actividades del día a día. Los niños musulmanes son frecuentemente el blanco de la intimidación en el colegio. Las mujeres que llevan puesto el hijab – el pañuelo que cubre sus cabezas – están particularmente en el blanco y algunas no se atreven a salir al público. Los sikhs, que a menudo son tomados por musulmanes, también están regularmente sujetos al hostigamiento.

En muchos casos, esta conducta podría ser ilegal. Numerosas leyes federales y estatales protegen a los miembros de las minorías religiosas en el libre ejercicio de sus derechos como americanos. La conducta vengativa dirigida contra los musulmán-americanos también mina la seguridad nacional. La comunidad musulmana es un compañero crítico en la lucha contra el extremismo y la radicalización hacia la violencia. El acoso y la hostilidad que provocan el distanciamiento de los musulmanes no solo alimentan la narrativa falsa de división y opresión de ISIL, sino que probablemente debiliten la unión entre musulmán-americanos y sus compañeros que están en las fuerzas del orden. Finalmente, el acoso anti musulmán no es americano. Si existe un valor que nos define singularmente como país, es nuestro compromiso a la igualdad y a la libertad religiosa.

En estos tiempos de ansiedad, en los que la amenaza del terrorismo es demasiado real, debemos unirnos como americanos y resistir las fuerzas que buscan dividirnos. Si permitimos que el miedo y la ignorancia vuelvan a vecino contra vecino, perderemos la lucha contra el terrorismo y perderemos vista de aquellos valores que nos definen como americanos.

Si desea comunicarse con nuestra oficina, marque al número central en Sacramento o envié una sugerencia pulsando el botón de abajo. Gracias.

Procurador de Los Estados Unidos
Benjamin B. Wagner
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Actualizado 26 de enero de 2016