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Comentarios del Secretario de Justicia Auxiliar Thomas E. Perez en el almuerzo de la Asociación Nacional de Funcionarios Latinos Electos sobre cambios en las divisiones de distritos
United States

Gracias por la gentil presentación. Siempre es un placer venir a hablar a la Asociación Nacional de Funcionarios Latinos Electos [National Association of Latino Elected Officials (NALEO)] y no quiero dejar de agradecerles a todos, y especialmente a Arturo [Vargas], por su liderazgo en temas electorales y el papel clave que tuvieron para garantizar un conteo exacto en el Censo 2010.

Esta conferencia sucede en el momento justo. La semana pasada, el Buró de Censos comenzó a divulgar los datos que serán usados para modificar las divisiones en distritos, lo que significa que ha comenzado oficialmente el proceso de modificaciones en las divisiones en distritos.

El Buró de Censos comienza por los estados que tienen elecciones este año (Nueva Jersey, Mississippi, Louisiana y Virginia) y el 1 de abril, o antes, se divulgarán los datos de todos los estados. Estos nuevos datos se usarán no solo para cambios en los distritos legislativos estatales y del Congreso, sino también para rediseñar los distritos usados para elegir miembros de sus gobiernos locales, como las comisiones de los condados, los consejos de las ciudades y las juntas escolares.

La importancia de este proceso es superlativa: nuestro sistema de gobierno depende de que todos tengan igualdad de voz y el proceso de redivisión en distritos cada diez años garantiza la integridad de nuestro sistema.

Y si bien siempre es buen momento para comentar qué se puede hacer para garantizar que todas las personas tengan voz plena e igualitaria en el proceso político, ahora es un momento aún más crucial para hacerlo en el contexto de la redivisión en distritos.

Decisiones judiciales que abarcan más de una década han determinado que el derecho al voto es “preservador de todos los derechos”; esta conclusión es tan cierta en la actualidad como cuando la Corte Suprema hizo ese pronunciamiento en 1888.

Pero, a pesar de su claridad indiscutible, todos sabemos que en 1888 ese derecho en realidad no estaba garantizado a todos los ciudadanos. De hecho, tendrían que pasar casi 75 años antes de que este país experimentara un movimiento hacia verdaderos derechos electorales para todos. El Departamento de Justicia, y especialmente la División de Derechos Civiles, estuvo al frente de ese movimiento, y hoy sigue llevando adelante su misión de proteger el acceso a las urnas.

A principios de mi mandato como Secretario de Justicia de los Estados Unidos, me enteré de que el Instituto Brookings había hecho una lista de los 50 mayores logros del gobierno federal en la segunda mitad del siglo XX. La labor para garantizarles el derecho al voto a todos los estadounidenses quedó en el segundo lugar, superado solamente por la reconstrucción de Europa después de la devastación provocada por la Segunda Guerra Mundial.

El Instituto luego produjo una segunda lista, que analizaba las tareas más importantes del gobierno federal de cara a los siguientes 50 años. En esa lista, el artículo tres era “proteger el derecho al voto”.

Hoy quiero hablarles dentro del contexto de lo que hemos hecho en el pasado, lo que hacemos ahora y lo que debemos hacer en el futuro.

La Constitución exige que cada diez años, contemos a todas las personas que viven dentro de cada estado. Los resultados del Censo 2010 muestran un incremento de más de 27 millones de personas respecto del Censo 2000: aproximadamente un diez por ciento.

Ese incremento, del cual una gran parte es de origen latino, debe verse representado en el próximo proceso de redivisión en distritos.

En muchos estados, este proceso ya ha comenzado, en particular respecto de organismos estatales. Algunos estados han realizado audiencias públicas, alguno apenas están comenzando ese proceso.

Y aliento a todas las personas, sin importar su punto de vista o afiliación partidaria, a participar en el proceso. Es que solo participando, expresando sus opiniones a quienes sostendrán la pluma, o el mouse, o proponiendo distritos alternativos, ustedes pueden asegurarse de que el proceso sea un éxito.

Averigüen el programa, asistan a las reuniones y aprendan. Busquen a sus funcionarios electos; recuérdenles que quieren ser escuchados. Presenten sus opiniones.

Al mismo tiempo, recuerden que no todos estarán de acuerdo respecto de dónde se traza cada línea. Lo que es importante es que el plan que surja sea uno que todos puedan respetar porque tuvieron la oportunidad de formar parte del proceso y por lo tanto también es su obra.

Cuando hablo en todo el país, siempre les recuerdo a quienes están a cargo del proceso de redivisión en distritos en sus ciudades, condados y estados que un plan exitoso de redivisión en distritos comienza con un proceso exitoso. El proceso debe buscar la opinión de todos los residentes. Debe incluir a todos. Debe ser abierto. Debe estar abierto a las opiniones de todos. Los habitantes deben sentir que su participación es bien recibida, hasta alentada.

El interés de la División de Derechos Civiles es sencillo: que la redivisión en distritos no discrimine en base a la raza, el color o por formar parte de un grupo idiomático minoritario protegido. De muchas maneras, este enfoque limitado facilita nuestra tarea. Para tener éxito, solo debemos ser sistemáticos en nuestra aplicación de los hechos de la ley. Y analizamos los hechos a medida que los encontramos. Al hacerlo, los hechos nos guían a la respuesta correcta bajo nuestro mandato de derechos electorales.

A nivel nacional, seguiremos siendo una herramienta para todas las personas que participan del proceso de redivisión en distritos: funcionarios electos, ciudadanos privados, personal legislativo o grupos de interés. Hemos designado a miembros del personal de la sección electoral como puntos de contacto para cada uno de los 50 estados. Pueden encontrar esa lista en el portal de la sección electoral:   www.justice.gov/crt .

En los últimos diez años, al igual que en todas las décadas, el panorama legal de la redivisión en distritos ha cambiado. Pero los pilares no: cumplimiento de la Constitución y la Ley de Derechos Electorales.

Cualquier factor secundario siempre debe ceder ante inquietudes primarias de cumplimiento con la Constitución y la Ley de Derechos Electorales. En resumen, no se pueden justificar distritos sustancialmente inequitativos o la dilución de votos.

Algunas de las personas en la audiencia son de estados sujetos a cobertura bajo la Sección 5. Hace cuatro años, el Congreso extendió las protecciones de la Sección 5 por veinticinco años. Esa extensión fue objetada inmediatamente en el tribunal en el caso del noroeste de Austin y el departamento defendió ese caso hasta que llegó a la Corte Suprema.

Actualmente las objeciones a la constitucionalidad de la Sección 5 se están presentando en tribunales federales en Washington, D.C. Obtuvimos la desestimación de uno de esos casos en Carolina del Norte el mes pasado, que está en un proceso de apelación acelerada para el circuito de D.C. y la semana pasada se realizó una defensa verbal en otro caso de Alabama. El Secretario de Justicia de los Estados Unidos y yo estamos comprometidos a defender la constitucionalidad de la Sección 5 y podemos seguir haciendo valer esta disposición crucial mientras la defendemos en los tribunales.

La Sección 5 se aplica a dieciséis estados plena o parcialmente. Nuestra mejor estimación es que el departamento recibirá más de 2,700 planes de redivisión en distritos para revisión administrativa. Revisamos planes de redivisión en distritos y otras modificaciones electorales para determinar si tienen el propósito o tendrán el efecto de negar o violar el derecho a votar en base a la raza, el color o el estado de minoría idiomática.

Para hacerlo, intentamos recolectar la mayor cantidad de datos posible. Queremos hablar con la mayor cantidad de personas posible. Estamos dispuestos, de hecho, queremos, reunirnos con quienes diseñaron el plan, con quienes apoyan el plan y con quienes no lo apoyan. Y quiero hacer hincapié en el hecho de que nuestra buena disposición para reunirnos también se extiende a las personas externas al proceso que desean expresar sus opiniones sobre el plan. Nos resulta particularmente útil hablar con habitantes, como quienes están reunidos en este salón, que conocen el pulso de la comunidad. Ustedes nos pueden ofrecer una perspectiva diferente, pero crucial, sobre el efecto del plan en la vida real.

Una de las medidas que estamos tomando para mejorar el proceso de la Sección 5 es que estamos revisando los procedimientos que gobiernan nuestro trabajo de revisión de la Sección 5. Hace bastante que se hizo por última vez: la última gran revisión se realizó en 1987. Las nuevas revisiones incorporarán las enmiendas de 2006 a la ley y reflejarán decisiones judiciales recientes sobre la Sección 5.

En junio, publicamos las revisiones propuestas para comentario; el período de comentarios para esas revisiones ha terminado y hemos revisado todos esos comentarios y nos acercamos al momento, esperamos que este mes, en que podamos publicar la revisión final en su formato final.

Además, esperamos que nuestra guía 2011 de redivisión en distritos, que también estará disponible en nuestro portal, se publique mañana. Nuestra guía 2001 de redivisión en distritos ha tenido una recepción muy cálida y es por eso que redactamos una versión actualizada para esta ronda.

Como muchos de ustedes saben, la Sección 203 de la Ley de Derechos Electorales establece que, en algunas áreas de nuestro país, que según el Buró de Censos tienen números o porcentajes significativos de votantes de minorías idiomáticas, las personas que forman parte de un grupo idiomático minoritario pueden recibir asistencia lingüística en el idioma que elijan.

Hemos trabajado de cerca con el Buró de Censos para que estas determinaciones bajo la Sección 203 se realicen mucho antes que lo que pudimos lograr que se hagan en el último ciclo. Me he reunido personalmente con el director del Buró de Censos para asegurarme de que esto suceda. Como resultado, esperamos que las jurisdicciones, y particularmente las jurisdicciones recién cubiertas, tengan tiempo más que suficiente para realizar los preparativos correspondientes antes de la próxima ronda de elecciones.

Antes de despedirme, no quiero dejar de mencionar, al menos brevemente, algunas de nuestras otras actividades relacionadas con las elecciones. Sé que esta es una conferencia sobre redivisión en distritos, pero un plan de redivisión no se produce en una burbuja. Las personas tienen que poder registrarse para votar sin problemas, gozar de más oportunidades de emitir un voto, poder emitir un voto significativo si tienen más fluidez en un idioma que no sea el inglés y obtener la papeleta con tiempo suficiente para reenviarlo para que sea contado si no están en su hogar, sirven en el ejército o viven en el exterior.

Estos son los derechos garantizados por la Ley Nacional de Registro de Electores, la Ley Ayude a los Estados Unidos a Votar, las disposiciones sobre minorías de la Ley de Derechos Electorales y la Ley Electoral de Ausentes para Ciudadanos Uniformados y Ciudadanos en el Exterior. Hacer valer enérgicamente cada uno de estos estatutos es una de nuestras prioridades. Le pido que visiten el portal de la sección electoral para revisar nuestro trabajo bajo cada uno de estos estatutos.

Creo que juntos podemos asegurarnos de que la próxima ronda de redivisión en distritos produzca planes que brinden toda la justicia para las minorías raciales e idiomáticas requerida por la Constitución y la Ley de Derechos Electorales.

Sé que para todos nosotros, uno de los sucesos más memorables de la vida como estadounidenses fue la primera vez que votamos: ya sea que estuviéramos jalando una palanca, agujereando una tarjeta o tocando una pantalla, el acto aparentemente simple de ejercer nuestro derecho a votar nos sigue llenando de orgullo.

Ese primer encuentro con las urnas es aun más memorable cuando no sucede a los 18 o 21 años, después de saber toda la vida que ese derecho era propio por haber nacido en este país, sino que sucede a los 40 o 60 años, después de haber luchado durante mucho tiempo para obtener ese derecho.

Hace algunas semanas, celebramos el 50° aniversario del juramento de Robert Kennedy como Secretario de Justicia de los Estados Unidos. Un panel de distinguidos líderes de los derechos civiles, entre ellos el Congresista John Lewis y el ex Secretario de Justicia Auxiliar John Doar, se dirigieron al público. Cuando se les pidió que describiera el legado más perdurable de Kennedy como Secretario de Justicia, dijeron que fue la Ley de Derechos Electorales de 1965: una ley histórica que, casi un siglo después de que la 15° Enmienda lo prometiera en teoría, realmente les garantizó a todos los estadounidenses el derecho al voto.

Como dijo el Presidente Lyndon Johnson cuando la Ley de Derechos Electorales fue promulgada hace cuarenta y cinco años, la discriminación electoral es una injusticia que ningún estadounidense, en el fondo de su alma, puede justificar. El derecho al voto es un derecho que ningún estadounidense, siendo fiel a nuestros principios, puede negar.

La coacción de nuestras principales leyes de derechos civiles es un maratón de postas en el que la posta se pasa de generación en generación para cumplir con el solemne deber de la coacción. Ahora es nuestro turno: y tomamos esa responsabilidad con la mayor seriedad.

El Secretario de Justicia de los Estados Unidos ha dejado en claro su compromiso con los derechos civiles y bajo su liderazgo la división recibió una importante infusión de recursos para este trabajo crucial. Estamos listos. Y enfrentaremos nuestras responsabilidades con energía y ecuanimidad.

Les agradezco su atención y espero trabajar con ustedes en el futuro.